Todo lo que es malo se hará pronto nostalgia,
y tornarán, así, las viejas neblinas en sombras.
Verdeará, os aseguro que verdeará
en el jardín irrumpido por las moscas,
mas no serán éstas las privilegiadas.
¡Bendita pasión del suelo que desafía al cenit!
Miseria del bello animal que separa,
que mira a la luna, que procrea.
Fiebre y caída en la carta del enamorado.
Dolor en una primavera seca.
Porque he visto otro cielo que no era la perfección,
declinando sobre la hierba que brotó más negra,
¿quién osará, ahora, llorar la buena tristeza?
¡Cuánto rumor de exclamaciones si fue prisionera la belleza!
Mi agradecimiento a todos lo lectores que siguen mi
blog el cual no es poca la paciencia de lector que precisa.
jueves, 11 de abril de 2013
viernes, 29 de marzo de 2013
Tan dulce en la niebla...
Tan dulce en la niebla,
morías con una angustia
devorada en lo oscuro,
sin llanto. Súbitas
espadas laceraban libres
y locas tu espalda,
y para el recuerdo eran
cual metálicas y amnésicas danzas.
Recogiéndote la melena
yo recordaba otras lontananzas,
memorias rotas
que arden aún lejanas,
tan lejanas como esas canciones
que han reinado soberanas
solamente una noche,
en el vaho del cristal
o en un misterioso umbral.
morías con una angustia
devorada en lo oscuro,
sin llanto. Súbitas
espadas laceraban libres
y locas tu espalda,
y para el recuerdo eran
cual metálicas y amnésicas danzas.
Recogiéndote la melena
yo recordaba otras lontananzas,
memorias rotas
que arden aún lejanas,
tan lejanas como esas canciones
que han reinado soberanas
solamente una noche,
en el vaho del cristal
o en un misterioso umbral.
jueves, 21 de marzo de 2013
Viendo tu cuerpo tan herido...
Viendo tu cuerpo tan herido,
acabándose y padeciendo bajo el aguacero,
cuando el mundo más ignora que es dolor de amante,
y sube hasta tus ojos una aflicción de prisionero,
y empieza la vida y la destrucción
a recorrer la espina dorsal en taciturno beso.
Entonces, cuando el deseo y el infinito transigen,
y duermo en la noche con mi amor ciego,
helándome de un misterio brumoso,
paciendo sobre mi pena sin consuelo.
¿En qué hora feroz te hablase entonces,
mujer tendida en mi rostro y en mi cielo?
acabándose y padeciendo bajo el aguacero,
cuando el mundo más ignora que es dolor de amante,
y sube hasta tus ojos una aflicción de prisionero,
y empieza la vida y la destrucción
a recorrer la espina dorsal en taciturno beso.
Entonces, cuando el deseo y el infinito transigen,
y duermo en la noche con mi amor ciego,
helándome de un misterio brumoso,
paciendo sobre mi pena sin consuelo.
¿En qué hora feroz te hablase entonces,
mujer tendida en mi rostro y en mi cielo?
domingo, 10 de marzo de 2013
Del animal ensangrentado...
Del animal ensangrentado y su sufrimiento,
de su morada aquí, y con la que no comercia,
esta manera de ser fiel al dolor y una obstinación
hincada dentro, el rayo que cruza a mí bestia,
cargo tal vez la pobreza de alma
y, en los ojos sin brillo, mis amarres a la Tierra.
No sé más de mí sino este trastorno de mi linaje
que aparece de pronto, y me marea,
ensalivando la boca que me desentierra de un sueño.
¡Pobre rencor en mi dentellada siniestra!
de su morada aquí, y con la que no comercia,
esta manera de ser fiel al dolor y una obstinación
hincada dentro, el rayo que cruza a mí bestia,
cargo tal vez la pobreza de alma
y, en los ojos sin brillo, mis amarres a la Tierra.
No sé más de mí sino este trastorno de mi linaje
que aparece de pronto, y me marea,
ensalivando la boca que me desentierra de un sueño.
¡Pobre rencor en mi dentellada siniestra!
domingo, 3 de marzo de 2013
Aguardando una promesa...
Aguardando una promesa de ebriedad, entro en la lluvia.
Es entonces cuando esa boca de gloria abierta en la ciudad
bebe conmigo del vino dulce y dudoso.
No es más que un lienzo bienaventurado y sin legitimidad,
pero ¡qué paz sobrada y qué ilusorio encanto hocica contra mí!
Y entonces, cuánta admiración vana me regocija.
La lluvia; el lienzo. ¡Nada! Tal vez, algo que queda
aplazado. Pero el poeta que no sabe, el poeta que no comprende
revoca al rostro de la tarde su corazón enajenado.
¿Un perfume acaso?... ¡No! ¡El alma de tanta alma!
Hoy dormiré sobrecogido (si conciliase el sueño)
tiritando y barrido por visiones que campanearon después
[de un después...
Es entonces cuando esa boca de gloria abierta en la ciudad
bebe conmigo del vino dulce y dudoso.
No es más que un lienzo bienaventurado y sin legitimidad,
pero ¡qué paz sobrada y qué ilusorio encanto hocica contra mí!
Y entonces, cuánta admiración vana me regocija.
La lluvia; el lienzo. ¡Nada! Tal vez, algo que queda
aplazado. Pero el poeta que no sabe, el poeta que no comprende
revoca al rostro de la tarde su corazón enajenado.
¿Un perfume acaso?... ¡No! ¡El alma de tanta alma!
Hoy dormiré sobrecogido (si conciliase el sueño)
tiritando y barrido por visiones que campanearon después
[de un después...
domingo, 13 de enero de 2013
Tras los ojos defectivos de la vejez...
Tras los ojos defectivos de la vejez
y la mano y la rosa en la frente,
yerran incorpóreos afectos al anonimato,
a una suerte de gloria en derrumbarse.
¡Derrumbarse!...asombrar al laude y la carroña,
al gusano. Porque hay una melodía queriendo verdearse
(inexperta y temblorosa en el jardín del infante,
dormida en la lubricidad de la primavera)
y diluirse en la meditación humilde de la piedra.
¡Adiós!... La palabra que más embauca y pesa,
y este agua triste en la boca del alejamiento.
Y suponer, olvidando, que no nos ha dolido la vida...
y la mano y la rosa en la frente,
yerran incorpóreos afectos al anonimato,
a una suerte de gloria en derrumbarse.
¡Derrumbarse!...asombrar al laude y la carroña,
al gusano. Porque hay una melodía queriendo verdearse
(inexperta y temblorosa en el jardín del infante,
dormida en la lubricidad de la primavera)
y diluirse en la meditación humilde de la piedra.
¡Adiós!... La palabra que más embauca y pesa,
y este agua triste en la boca del alejamiento.
Y suponer, olvidando, que no nos ha dolido la vida...
sábado, 8 de diciembre de 2012
Me postraré sólo ante el perro...
Me postraré sólo ante el perro
que dormita en las afueras,
con su ayuno y su haragán floresta
de pulgones, en la primavera
de su lomo nauseabundo
que besaré cual una violeta, bella,
tierna destacando en el mundo enredoso.
¡Pariera un vientre tibio esta quimera
sobre un cementerio de muertos lavados,
la que el corazón a su lomo alimenta
de pena robusta y sangre buena!
que dormita en las afueras,
con su ayuno y su haragán floresta
de pulgones, en la primavera
de su lomo nauseabundo
que besaré cual una violeta, bella,
tierna destacando en el mundo enredoso.
¡Pariera un vientre tibio esta quimera
sobre un cementerio de muertos lavados,
la que el corazón a su lomo alimenta
de pena robusta y sangre buena!
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