Callando va con su sangre escapada
al íntimo calvario.
Se le ha volcado el alma
en este monte cerrado.
Y ahí va el cantor enloquecido,
la camisa con olor ya, y el costado
inclinado a no sé dónde
con osadía y ametrallado.
Ya no hay sombras ¿sabe usted?
Interminables dedos desatados
se hunden en su pecho revestido
por dos mil balazos.
Bala a bala le han extraído
un tesoro inviolado.
miércoles, 8 de mayo de 2013
lunes, 6 de mayo de 2013
Respiro del día...
Respiro del día la cadencia de la rosa,
imantado por un dios que sopla y golpea
mi frente con relámpagos,
que me habla y olisquea,
que se apiada de tanta luminosidad que sobra,
la que cae por mi espalda y flamea
terribles idilios entre la inteligencia y el día.
Quisiera, mejor, para mí una noche, padre. Dígale
a ese dios que me desposea.
¿Mi alma sin lumbre?... ¡Sin rosas, ya, también clarearía!
imantado por un dios que sopla y golpea
mi frente con relámpagos,
que me habla y olisquea,
que se apiada de tanta luminosidad que sobra,
la que cae por mi espalda y flamea
terribles idilios entre la inteligencia y el día.
Quisiera, mejor, para mí una noche, padre. Dígale
a ese dios que me desposea.
¿Mi alma sin lumbre?... ¡Sin rosas, ya, también clarearía!
sábado, 27 de abril de 2013
Rozaría el cielo...
Rozaría el cielo gradualmente, y aún en tinieblas,
pensaría que no es sangre lo que escapa a borbotones.
Cielo, sangre, serían la misma nieve,
y lloraría, lloraría todo, mucho, en rectas respiraciones.
¿Acaso no da la tierra harto espacio para andar?
Mudo quedo adentro de todos mis corazones.
Ven a esta sombra que el cielo engulle cual espada
y se esconde en su vientre rajado en tantas direcciones.
¡Ay, si se desplomara con dolor de marfil
la casa con sol que edificó esta concurrencia de bendiciones!
pensaría que no es sangre lo que escapa a borbotones.
Cielo, sangre, serían la misma nieve,
y lloraría, lloraría todo, mucho, en rectas respiraciones.
¿Acaso no da la tierra harto espacio para andar?
Mudo quedo adentro de todos mis corazones.
Ven a esta sombra que el cielo engulle cual espada
y se esconde en su vientre rajado en tantas direcciones.
¡Ay, si se desplomara con dolor de marfil
la casa con sol que edificó esta concurrencia de bendiciones!
jueves, 11 de abril de 2013
Todo lo que es malo...
Todo lo que es malo se hará pronto nostalgia,
y tornarán, así, las viejas neblinas en sombras.
Verdeará, os aseguro que verdeará
en el jardín irrumpido por las moscas,
mas no serán éstas las privilegiadas.
¡Bendita pasión del suelo que desafía al cenit!
Miseria del bello animal que separa,
que mira a la luna, que procrea.
Fiebre y caída en la carta del enamorado.
Dolor en una primavera seca.
Porque he visto otro cielo que no era la perfección,
declinando sobre la hierba que brotó más negra,
¿quién osará, ahora, llorar la buena tristeza?
¡Cuánto rumor de exclamaciones si fue prisionera la belleza!
Mi agradecimiento a todos lo lectores que siguen mi
blog el cual no es poca la paciencia de lector que precisa.
y tornarán, así, las viejas neblinas en sombras.
Verdeará, os aseguro que verdeará
en el jardín irrumpido por las moscas,
mas no serán éstas las privilegiadas.
¡Bendita pasión del suelo que desafía al cenit!
Miseria del bello animal que separa,
que mira a la luna, que procrea.
Fiebre y caída en la carta del enamorado.
Dolor en una primavera seca.
Porque he visto otro cielo que no era la perfección,
declinando sobre la hierba que brotó más negra,
¿quién osará, ahora, llorar la buena tristeza?
¡Cuánto rumor de exclamaciones si fue prisionera la belleza!
Mi agradecimiento a todos lo lectores que siguen mi
blog el cual no es poca la paciencia de lector que precisa.
viernes, 29 de marzo de 2013
Tan dulce en la niebla...
Tan dulce en la niebla,
morías con una angustia
devorada en lo oscuro,
sin llanto. Súbitas
espadas laceraban libres
y locas tu espalda,
y para el recuerdo eran
cual metálicas y amnésicas danzas.
Recogiéndote la melena
yo recordaba otras lontananzas,
memorias rotas
que arden aún lejanas,
tan lejanas como esas canciones
que han reinado soberanas
solamente una noche,
en el vaho del cristal
o en un misterioso umbral.
morías con una angustia
devorada en lo oscuro,
sin llanto. Súbitas
espadas laceraban libres
y locas tu espalda,
y para el recuerdo eran
cual metálicas y amnésicas danzas.
Recogiéndote la melena
yo recordaba otras lontananzas,
memorias rotas
que arden aún lejanas,
tan lejanas como esas canciones
que han reinado soberanas
solamente una noche,
en el vaho del cristal
o en un misterioso umbral.
jueves, 21 de marzo de 2013
Viendo tu cuerpo tan herido...
Viendo tu cuerpo tan herido,
acabándose y padeciendo bajo el aguacero,
cuando el mundo más ignora que es dolor de amante,
y sube hasta tus ojos una aflicción de prisionero,
y empieza la vida y la destrucción
a recorrer la espina dorsal en taciturno beso.
Entonces, cuando el deseo y el infinito transigen,
y duermo en la noche con mi amor ciego,
helándome de un misterio brumoso,
paciendo sobre mi pena sin consuelo.
¿En qué hora feroz te hablase entonces,
mujer tendida en mi rostro y en mi cielo?
acabándose y padeciendo bajo el aguacero,
cuando el mundo más ignora que es dolor de amante,
y sube hasta tus ojos una aflicción de prisionero,
y empieza la vida y la destrucción
a recorrer la espina dorsal en taciturno beso.
Entonces, cuando el deseo y el infinito transigen,
y duermo en la noche con mi amor ciego,
helándome de un misterio brumoso,
paciendo sobre mi pena sin consuelo.
¿En qué hora feroz te hablase entonces,
mujer tendida en mi rostro y en mi cielo?
domingo, 10 de marzo de 2013
Del animal ensangrentado...
Del animal ensangrentado y su sufrimiento,
de su morada aquí, y con la que no comercia,
esta manera de ser fiel al dolor y una obstinación
hincada dentro, el rayo que cruza a mí bestia,
cargo tal vez la pobreza de alma
y, en los ojos sin brillo, mis amarres a la Tierra.
No sé más de mí sino este trastorno de mi linaje
que aparece de pronto, y me marea,
ensalivando la boca que me desentierra de un sueño.
¡Pobre rencor en mi dentellada siniestra!
de su morada aquí, y con la que no comercia,
esta manera de ser fiel al dolor y una obstinación
hincada dentro, el rayo que cruza a mí bestia,
cargo tal vez la pobreza de alma
y, en los ojos sin brillo, mis amarres a la Tierra.
No sé más de mí sino este trastorno de mi linaje
que aparece de pronto, y me marea,
ensalivando la boca que me desentierra de un sueño.
¡Pobre rencor en mi dentellada siniestra!
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