martes, 9 de julio de 2013

El vino que duerme...

El vino que duerme en los labios,
discreto como la barbarie
de mirar a los ojos y no creer en ellos,
la flor que no dejamos desarrollarse,
sombra, que es inútil, donada a la sombra,
y el aire colmado de lamentación tan irrespirable,
la hora que fue lamida con asco y nos sepultó
en un verbo incendiado e indeclinable.
¡Turbiones amamantados! La herramienta de la muerte
que no arrodillamos, inmensurable
en el frío nocturno, ahora,
venera su soledad y mala hambre.
Todas las campanas del mundo
están gritando locas bañadas en sangre.

jueves, 4 de julio de 2013

Al valle humedecido...

Al valle humedecido clamando,
a sus aristas negras que fallecen
en la lluvia, entre huesos precipitados
que el cardial impacto enmudece.

¡No, contra mi pecho no!

Iría cual llamada de flecha,
cual beso codiciado del irracional,
hasta la rosa pectoral que sembraste
en tu blindaje dos veces mineral.

¡No, contra mi pecho no!

lunes, 24 de junio de 2013

Aquella rosa...

Aquella rosa olía a jazmín,
¡a una pobre miniatura!...
En el quebrantado día
alcé los ojos a la altura
y un cielo azul se ponía
íntegramente limpio.
Pero, donde yo veía
mi alta delicia azul y plácida,
un ángel nocherniego
bostezaba por detrás la noche ácida.
Con el corazón roto,
sin mi rosa y sin mi alta delicia,
me hice noctámbulo
y abstemio de esencias.
...Y a mi nuevo destino
le llamé escarmentar y pobreza.

domingo, 16 de junio de 2013

Vendría a una noche misteriosa...

Vendría a una noche misteriosa
oliendo a calurosas brasas acabadas.
Y verías que vengo de muy lejos,
siempre escuchando oscuramente, en cada pisada,
como en un ropaje antiguo,
el verbo susurrado y roto,
la esquina tomada en la impensable alborada.
Porque creí creer en un cuerpo tendido
la noche más profana concebida,
la dignidad que sostuve perseverante,
y el campo de espigas soleado
que al labriego desdobla el alma,
sabrás un día que enamorarse
de este comercio que tan poco pan me daba,
y ufanarse de la pobre dádiva,
me costó solamente cerrar los ojos
y creer cerrados también los tuyos.

lunes, 3 de junio de 2013

Mi pan despeñado...

Mi pan despeñado en una noche inflexible.
La lengua que lame y chirría con su calmosa danza.
Vengo a abrirte la vereda
por la que escapar con la mujer del alba.
Ella vino torneando su cadáver. Hasta las caderas,
y mucho más arriba, podrás besarla.
En la danza hallarás púas
con que clavártela a la espalda.
¿No ves que viene sola y ya sin alma?
Robusta de calor y fresca, la brisa no la hiere, ni traspasa,
el huerto de su inmaculada entraña.
Tan acaudalada de muerte, tan ingenuamente inanimada...
¡Vean cómo la usan los hombres del alba!

domingo, 19 de mayo de 2013

Vientre y voluptuosidad...

Vientre y voluptuosidad púbica
y su rotura. Cuando todo se establecía
sobre la Tierra y nada tenía nombre
de estremecimiento ¿dónde manaría
este peso de mi rayo? ¿Qué hermosura
sangrienta y cuál noche me vulneraría?
Qué solitario está el hombre
borracho de la nieve negra ¡Quién lo diría!
Vértebras confusas por el suelo
sondando lo insondable rodarían.

viernes, 10 de mayo de 2013

La calle mía tendrá otro sabor...

La calle mía tendrá otro sabor,
no será como cuando yo la recorría,
habrá otra flor única en el jardín seco
y otra indumentaria vestirá al vividor.
No entenderán las golondrinas,
al volar raso en mi tejado,
qué exhalación de hombre dejó
tanta soledad adentro del mirador.
Y acaso sobre el mármol polvoriento
ruede una flor evocadora
que exima de lágrimas al último amor.
Y no será ese cielo el cielo mío,
y hará frío en el hogar en penumbra
donde fui poeta y atesoré recuerdos
que valen lo que vale una alucinación,
esa manera en que cultivamos el escondido don
de vivir, y, en buena armonía,
el furibundo ciclón
al que nos empujaron.