miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿De qué voy a alimentarte, alma mía...

¿De qué voy a alimentarte, alma mía,
si no tengo más que el alba?
Ni los frutos de la tierra
ni los peces del mar puedo.

¡Tan flaca te llevo!

¿De qué voy a alimentarte, alma mía,
si no tengo más que el alba?
¡Abril yace muerto tanto tiempo!...
¿Te alimentaré, por fortuna, de recuerdos?

Aire fresco y color:
¡sólo el alba tengo!

viernes, 30 de agosto de 2013

Que me muero sin ese cielo...

¡Que me muero sin ese cielo frío
que me da morada en la Tierra!...
Que si voy desnudo por el jardín,
florezca a mis pies una trasparencia
de vuelo ciñendo a la lluvia
con redondos desplazamientos de mi estrella.
Bajo el aguacero, mi pensamiento
descalzo, sin más ciencia
que ver el propio rostro
en los sucios charcos de la tierra.
Y ahora que sólo un hombre en mí reflexiona,
y a solas un hombre se contempla,
interminablemente bajo la lluvia,
la fuerza de su llama ya no atormenta.

jueves, 29 de agosto de 2013

Qué fiera alegría...

Qué fiera alegría sin desembocar
esparciéndose en mi espalda con luz.
Niego la nevada tronchadora
de mis juegos felices, mi testuz,
toda alma, que sutilmente tocas
contra el sangriento y común
morador de los vocablos yertos.
Ven que la blandura me subirá
a tus párpados siempre nuevos.
Se encarna la rosa en este amanecer
de la tierra dura que el labrador,
cansado, cansa y esteriliza.
¿Vendrás lentamente y azul, y voladora?

lunes, 19 de agosto de 2013

Bendito el amor de la luz...

Bendito el amor de la luz.
Porque sé que me ama
con todo el misterio
precipitado en mi ventana,
bendito yo
y toda esta luminosa hora
que a mi alrededor
se consume y en mi frente llora.

¡Luz, tan alegre,
que hoy vas a entristecerme!

sábado, 17 de agosto de 2013

Vengo andando...

Vengo andando un camino de amaneceres,
gozoso de espadas confinadas,
ellas tristes de espacios enclaustrados,
abiertas como bocas secas a una manera
de verse sin el filo en una utopía pobre,
ásperas de óxido como maderas
para calentar las manos de hombres buenos,
que sin hundirse en un vientre vieran
médulas y entrañas, y, a esa curiosidad fascinadora
y gobernadas, su pan comieran
con vómitos de amapolas.

domingo, 4 de agosto de 2013

Gozando...

Gozando de un roce de alas,
y tan apátrida de un descanso
que conmoviera a los dioses,
busco y hallo mi remanso.
¡Cómo aprieta la vida en el pecho!
Y bajo este sudor raro,
mis manos que cogen el verso,
cuando liberan un vocablo,
cómo danzan con amantes la estridente
fiesta de no haber llegado.
Ya no soy, entonces, poeta.
Clamo mi mentira a un dios ufano.

domingo, 28 de julio de 2013

En mí no hay más que agua fresca...

En mí no hay más que agua fresca,
el dolor de abrirse camino,
un cielo endiabladamente bello
que miro y me ruboriza, el torbellino
de gloria sepulta que embriaga, tan aborrecida
cuando mi beso disemino
y parece estridencia,
la frescura que me despierta cuando miro
cuán ahogado de mundo estaba
mi pobre amigo, yo,
que recientemente hago la vida conmigo.