martes, 29 de abril de 2014

Vengo de unos ojos que ardieron...

Vengo de unos ojos que ardieron en la inocencia. Como a ti me estremecen los labios y el mundo cuando despliega su misterio azul y sanguinolento. Amargamente observo mi cara en el espejo avanzando. Sé que tengo que morir y sé que reconoceré la hora. Flores saltan de mi pecho poniendo obstáculos a la tristeza. Pero yo, que amé tanto la llama que me encendieron y me asignó el tamaño del dolor de la espada, tan calladamente hundiéndose en mí, a veces siento que mi alma pasó lejos y liberada, igual que el amor que como un beso dulce entregué a los dientes de la muerte.

domingo, 13 de abril de 2014

Yo no sé dónde...

Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Porque mi noche es grande y hace frío, he venido tras el olor de la luna a deshojar esta flor infundida de tan poca de luz. Pero no sabría decirte. Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Fueron vivas fuentes de claridad y se extinguieron. Como yo la luna las olvida ahora. Deshojando una flor blanca pierdo la clemencia igual que si cortara arena. Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Se apagó su grito de lealtad. Perecieron o sin dificultad las asesinaron una por una. Quiso el hombre, aquí, hacer algo parecido a un infierno.

martes, 8 de abril de 2014

Está mi corazón latiendo...

Está mi corazón latiendo en una noche de estrellas distorsionadas. Descanso la vista en lo descomunal y no sé qué trastorno de la bóveda las vuelve dichosas, mientras yo canto una historia de amor triste. El alma se deja caer. El corazón salta del torso. Mis ojos se cargan de lágrimas. Y no hay adhesión, abajo o arriba, que me acompañe. No estarán solas las avecillas del amanecer. Habrá otros mundos iluminados por un sol en el levante. Soñará la fuente seca con niños que beben y juegan en ella. Pero aquí un hombre repetirá su canción triste y soportará esta alegría inmensa que no cesa de caer empapando al mundo. ¿Quién obtendrá las fuerzas que resistan el empuje de esta embriaguez? ¿Sabrá alguien de este rincón oculto en lo ilimitado donde un hombre se rebela para llorar a solas? ¿Será que ya no tiene alma? ¡No habrá secreto mayor ni mejor guardado!

viernes, 28 de marzo de 2014

Está latiendo mi corazón...

Está latiendo mi corazón dichoso. La hermosura a mí alrededor me conmueve. La calles de mi ciudad desfallecen en la lejanía de una imposibilidad de continuar agradándome con alas, con el vino que las sumerge en la somnolencia, con el sol de la tarde. No me canso de contemplar la agonía de sus despoblados itinerarios. Arde en mí un fuego de extensiones rotas por la soledad. Vibra un violín. Mientras, una viuda en su dormitorio se coge a su sexo. ¿Es esto un cementerio de muertos olvidados? ¿No saben todos los hombres que la felicidad ha cruzado presurosa por aquí? Una joven dice adiós con la mano y vuelve a correr los visillos. No hay nadie allá fuera, y por eso la mano que dice adiós tiene la brusquedad de una canción de amor interrumpida. Y aparecen espejismos de muchos adioses. Y parece que la ciudad entera quiere llenarse de adioses.

jueves, 27 de marzo de 2014

No me acostumbro...

No me acostumbro a los árboles, al levante con sol, al cuarto de dormir. Todo es inaudito. Mis gratos recuerdos los han cambiado. La infancia no es mi infancia. Parece no mía o la de otro que vendió su testa. Vuelvo la vista atrás sabiendo que encontraré más soledad que en este poderoso presente. La infancia huele a axila. Es una obesa sudando que tuviera que besar. Molesta volver la vista y encontrar a un niño que no sabe nada de este llanto que incomprensiblemente almacenamos. En las postrimerías vendemos barato nuestro caudal de recuerdos sentados al sol, hablando solos en un banco, y, al anochecer, sólo las prostitutas nos reconocen como competidores en besar con asco y generarlo. Vendrá la muerte un día jodiendo el rayito de sol en la cabeza, tan incomprensible, tan admirada de nuestra mansedumbre abriéndole los brazos, que se pensará que no hemos puesto todo el corazón en cada acto de vivir, en tratar de comprender nuestra idiota historia en el mundo. Y el amor con que hemos amado nuestro único tesoro que nos lo arrebatan y que nos ajustician.

lunes, 24 de marzo de 2014

Tengo una palabra de paz...

Tengo una palabra de paz que quiero ofrecerte. Mi palabra la llevo encerrada en el corazón, abrigada en el pecho donde suben sus humores a la garganta. Mi palabra es mi paz que yo te doy. Mi voz, que oí una vez siendo niño, y no ha sido aún entregada al mundo, puede comerse porque es mi palabra de paz y carne de alma. Yo sé que amarás mi palabra porque mi palabra soy yo. Cuando me mataron dejaron uno de mis yos en pie. Él está dentro de mi boca y no hay otro. Por mi boca pasaron tantas palabras engañosas que tuve que elegir entre una para ofrecértela. Mi boca es mi alma rescatada del artificio y del infierno, mi palabra que ya camina hacia ti con el esfuerzo de la brisa.

sábado, 22 de marzo de 2014

Soy mi precepto de vivir...

Soy mi precepto de vivir. Él me empuja hacia mi amante, a orar, a la subsistencia. Yo no sé si la rosa es mayor que yo. Pero los hombres creen en la carne sin duda, y se contemplan envejeciendo en el espejo. Hoy me mira la noche estrellada, me mira obstinadamente, con duros preceptos de existir. No llegaremos nunca a mirarnos frente a frente, lo sé. Ando rodeado de cosas inconmensurables y magníficas. No creeré fácilmente en la eternidad. Yo, tan incompleto, ¿iba a ser un privilegiado? ¡Qué ganas de rendirme cuando me dicen que se perderá mi rosa un día!