¡Es la noche tan perseguidora de genitales…! Se abre tanto el rayo que
mora en el pecho con dulces músculos sepultados, que se piensa en un alba
rayada por los venenos, cuando en el aire lunado ponemos el puño, y en la
astillada madera de una mejilla vieja, la sombra de un poderoso frío, …y ese
cielo levantado que nos va dejando solos.
domingo, 29 de junio de 2014
jueves, 26 de junio de 2014
Caballo interminable...
Caballo interminable. Doble temblor relincha en lo oscuro. Agrios golpes
de cascos precipitados hacia la arena caliente. Y la infiel, de negra tez,
abierta como un pan repartido, no retrocede ni niega. Fluyó inmediatamente el
milenario amor que disemina la lluvia que percute, la lluvia que se va hacia
los cabellos y a la cintura, que conoce toda víspera de muerte y la paz
temblando junto al fuego.
-¡Mi cintura mojada! -repetiría
ella después en el lecho honorable entre cóleras que se iban abultando-. ¡Mi
cintura y mis cabellos mojados! ¡Tú, mi asesino! ¡Tú, mi adorador! Qué lluvia
no se mezclara con la sangre.sábado, 21 de junio de 2014
Mi corazón se termina...
Mi corazón se termina. Si lo ves pasar despacio y encanecido por tu
puerta, piensa en el vigor que antes encendía su llama. Podrás derribarlo hoy,
o engañarlo, tan cantonero entre tu casa y la mía. Verás que su paciencia,
antaño fue precipitación, y alaridos de ahora, las noches malas. Observa, juzga
y perdona que olvide tu nombre, es sólo que precisa de la libertad de un
ingente olvido para soñar la benevolencia. Extendidas, sus alas, hubieran
podido preservarte de la lluvia, pero no llores si el ruiseñor no canta ya.
Sobre su espalda se batieron mil cielos frondosos y negros. Fija la mirada en
el levante, para él terminó la dicha de despertar con el cielo de ayer borrado.
Ahora trasnocha insomne y sin verdades. Está huyendo, solamente está huyendo.
viernes, 6 de junio de 2014
Mi deseo...
Mi deseo es que tengas aire. Trágalo cual prosperidad para los pobres.
Olvida los rostros, el sueño en el que viajaron a través de tu cuerpo, olvida las
fracturas que te hicieron en el alma. Y respira, respira hondamente. Compréndeme:
El más sencillo camino es el que siempre seguiste pensando que malversabas, apoyando
tu cabeza en la almohada, pisando la hierba, entrando en un laberinto que era
un alma. Todo lo que conociste y conocerás con glorificación estuvo ya en el
aire.
domingo, 1 de junio de 2014
He traído un sueño...
He traído un sueño. Tú no sabes con cuánta desnudez he traído mi
sueño. En los tiempos de la pureza ingénita del mundo yo ya abrazaba mi
sueño. Y he caído en la intemperie, y ahora soy pobre y malo y me hallo
descalzo. Si hoy no tengo ni una sombra azul donde rememorar aquellas gracias del
mundo que me cautivaron, ¿cuidarás tú de mis rosas antes que crucen el cielo
las dos alas azabaches del otoño? ¡Te ofrezco mi sueño! Es muy poco, y es también casi todo. ¡Acéptalo! ¡Rebosará tu corazón de tantas brisas primaverales!
sábado, 24 de mayo de 2014
Algo maravilloso...
Algo maravilloso está a punto de sucederme. Vendrá cual pájaro a
estrellarse contra mi frente, y herido, yo, se desgranarán planetas arrojados
de mí, rompiendo el secreto de mis músculos voluptuosos rodando por las
constelaciones. El rayo misterioso del mediodía me cubrirá de sangre alta, y
será ensanchado de un galope de caballos de lado a lado donde brille una
lejanía. Estallará el poema en los ojos, tan próximos a la vida de mi cerebro esparcido
que pensará que su enclaustramiento es una bóveda sembrada de luminarias. Los
besos se dilatarán alegres como espadas batiéndose, y entenderán esta primicia
de mi cuerpo entregado a la alma bellísima de mi asesino, corrupto de tanta
vida diseminada y de ferocidades rojamente resbalando.
martes, 6 de mayo de 2014
Cuando desciende una paloma...
Cuando desciende una paloma, presiento un destino de cuchillos. A lo
lejos, yerran serpientes insomnes, incesantes hacia mí. No corren, no llegan,
pero mi frente se llena de sueños como piedras futuras hiriéndome. No
comprendería nunca por qué la tristeza es el crepúsculo y la dureza del hierro,
mi gloria amurallada. Dulce es el amor que recibe esta fiebre de mi onda
expansiva. La paloma que se ha posado es más que mi brazo extendido y mi mano
que pide una moneda de adioses. La paloma que levanta el vuelo es sólo una
confusión de azules. Cantando, tarareando la canción que me llevará a casa, oigo
no sé qué jardinero quemando la hierba, el ruborizado mal que se exhibe como
una flor bella o la mejilla de mi amante.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)