sábado, 12 de julio de 2014

Yo era hermoso...

Yo era hermoso como una piedra en el dolor. Equivocáranse todos los hombres bajo una andanada de lluvia, giraran aturdidos menoscabada la gracia de Dios y pudiera yo tenderme levemente ignorando que caí. Ya no soy yo; otro rostro artificioso precede al rostro amado, ya no hay sendero incendiado hasta tu casa, oscuras manos tiendes hacia mí. Jardines soleados miran el poniente, y crece una súbita maleza vespertina, y el beso es asesinado en la cintura de un horizonte que ya no iluminará el relámpago. Yo era hermoso como una piedra en el dolor. El estremecimiento que sentí andando hacia ti brillará un tiempo, y pasará el candor de la tez mojada hundida entre las sábanas. Y este aliento que me nace en el canto que ahora vuela a tus ojos, dejará una huella que será pisada, y habrá un río que la arrastre y habrá una consumación de los tiempos que la borre. Pero yo sé que no lo creeremos nunca y que vagaremos fantasmales por la Tierra buscando no sé qué boca que tenga el mismo astro.

lunes, 7 de julio de 2014

Este es mi jardín...

Este es mi jardín donde me dejo lastimar por las rosas. Una multitud de ellas vienen rodando, lejos, hechizando la vereda de una amenaza de morir. Todas las rosas del mundo llegan a este cementerio maravilloso de suicidas donde abril sueña como nadie sueña. Amada mía, las rosas que yo he visto usan de cuchillas que rasgan la piel. ¿Podrías imaginarte algo más bello? Toda mi sangre y todos los perfumes. Todos mis dedos tocando la muerte, esa muerte mustia que da en pensar con las cosas breves. Yo tendido ya sin sangre, ellas aguardando al espíritu de abril para regresar de nuevo.

domingo, 29 de junio de 2014

Es la noche...

¡Es la noche tan perseguidora de genitales…! Se abre tanto el rayo que mora en el pecho con dulces músculos sepultados, que se piensa en un alba rayada por los venenos, cuando en el aire lunado ponemos el puño, y en la astillada madera de una mejilla vieja, la sombra de un poderoso frío, …y ese cielo levantado que nos va dejando solos.

jueves, 26 de junio de 2014

Caballo interminable...

Caballo interminable. Doble temblor relincha en lo oscuro. Agrios golpes de cascos precipitados hacia la arena caliente. Y la infiel, de negra tez, abierta como un pan repartido, no retrocede ni niega. Fluyó inmediatamente el milenario amor que disemina la lluvia que percute, la lluvia que se va hacia los cabellos y a la cintura, que conoce toda víspera de muerte y la paz temblando junto al fuego.
  -¡Mi cintura mojada! -repetiría ella después en el lecho honorable entre cóleras que se iban abultando-. ¡Mi cintura y mis cabellos mojados! ¡Tú, mi asesino! ¡Tú, mi adorador! Qué lluvia no se mezclara con la sangre.

sábado, 21 de junio de 2014

Mi corazón se termina...

Mi corazón se termina. Si lo ves pasar despacio y encanecido por tu puerta, piensa en el vigor que antes encendía su llama. Podrás derribarlo hoy, o engañarlo, tan cantonero entre tu casa y la mía. Verás que su paciencia, antaño fue precipitación, y alaridos de ahora, las noches malas. Observa, juzga y perdona que olvide tu nombre, es sólo que precisa de la libertad de un ingente olvido para soñar la benevolencia. Extendidas, sus alas, hubieran podido preservarte de la lluvia, pero no llores si el ruiseñor no canta ya. Sobre su espalda se batieron mil cielos frondosos y negros. Fija la mirada en el levante, para él terminó la dicha de despertar con el cielo de ayer borrado. Ahora trasnocha insomne y sin verdades. Está huyendo, solamente está huyendo.

viernes, 6 de junio de 2014

Mi deseo...

Mi deseo es que tengas aire. Trágalo cual prosperidad para los pobres. Olvida los rostros, el sueño en el que viajaron a través de tu cuerpo, olvida las fracturas que te hicieron en el alma. Y respira, respira hondamente. Compréndeme: El más sencillo camino es el que siempre seguiste pensando que malversabas, apoyando tu cabeza en la almohada, pisando la hierba, entrando en un laberinto que era un alma. Todo lo que conociste y conocerás con glorificación estuvo ya en el aire.

domingo, 1 de junio de 2014

He traído un sueño...

He traído un sueño. Tú no sabes con cuánta desnudez he traído mi sueño. En los tiempos de la pureza ingénita del mundo yo ya abrazaba mi sueño. Y he caído en la intemperie, y ahora soy pobre y malo y me hallo descalzo. Si hoy no tengo ni una sombra azul donde rememorar aquellas gracias del mundo que me cautivaron, ¿cuidarás tú de mis rosas antes que crucen el cielo las dos alas azabaches del otoño? ¡Te ofrezco mi sueño!  Es muy poco, y es también casi todo. ¡Acéptalo! ¡Rebosará tu corazón de tantas brisas primaverales!