domingo, 8 de febrero de 2015

Fue por primavera...

Fue por primavera, cuando estrambóticas flores conquistaban los parques y un tibio sol meditaba en el cielo arrojándonos sus abstracciones. Aquel día supuse que habría algo unánime y bello para mí en el horizonte, donde los delirios de un don Juan trasnochado y senil dirigiera sus pasos, lleno de amaneceres rimbombantes y bulliciosos de objetos como las ciudades en navidad. Tan alegre y obstinadamente me equivoqué del día que mi corazón perfumaba, y a tan temprana hora me puse en camino, que llegué a mi destino cansado de no mirarme el alma, que  no gozó del rocío que la bañaba y de los luceros que se romperían al alba …El cansancio de soñador que opina que nada tiene de valioso un camino que no deja estelas como los caminos que tiene la mar.

lunes, 2 de febrero de 2015

Estoy viviendo...

Estoy viviendo si permito que me canséis el corazón. Poemas que maltratan, poemas que oxigenan, poemas que hienden las cosas. No hay camino que lleve hasta el espíritu agotado que esta manera de sembrar en el viento. Más allá de mi morada, la poesía se tiende en el horizonte ungido. Y aunque sé que todo fue milenariamente rasgado por las espadas, yo he dejado en ella un tramo de mi vida. El velo de mi templo se ha agrietado en dos partes. Ayer o anteayer comenzó la simpleza de vivir acompañado de verbos que profundamente laceraban  la piel. Y sé que muchos vocablos se han deteriorado por un castigo impío. El tiempo se precipita rápidamente. Ayer o anteayer observé mis flores retoñar. Mi alegría no me ha permitido percibir otra cosa que a ellas.

viernes, 2 de enero de 2015

Acaríciame las mejillas...

Acaríciame las mejillas como a una novia, padre sol, demórate en mi rostro cuando me vacíe de credulidades y beba yo de tu secreto renovada la quimera que me instiga. Que en mi fragilidad esté siempre el corazón sencillo que parte el pan cotidianamente. Y hazme alma de tu mirada evidente y haz razonamiento descalzo de mi pobreza. Que confundido ore arrodillado aquí abajo sin despreciarte, yo que siempre había dormido mientras excitabas mi frente y repudiaba tu mensaje extensísimo; padre sol que destapas el secreto de la vida para oscurecernos la sabiduría.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Hasta el vientre manantial...

Hasta el vientre manantial, hasta el beso cerrado de la vida. Llego cuando el horizonte me colma de luminosos ojos claros la llegada. Por mi vereda, que es sencilla, que es el alma de un pájaro que no huye de los inviernos y es acariciado por el sol gravemente caído hacia el sur. Veréis la ofuscación que me ciñe y más abajo el mar que siempre he temido. No sé… Traigo una herida en el pecho y voy sangrando en medio de esta preciosa tempestad que me agita. La tensión de mi arco, considerarla porque sobrevivirá a mí. En el viento dejo una mirada excesiva cual látigo. Veréis que he estado siempre entre vosotros. Veréis que se pueden leer mis ojos en todos los ojos. Y veréis en ellos que la raza humana engendra a sus hijos para la tempestad y la iracunda inmortalidad.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Ayer soñé...

Ayer soñé que estaba amando. Era de noche y brillaba mi cuerpo enfermo de luna en lo oscuro. ¡Cosas del adormecido! Cuando llegó la mañana, estaba muerto mi sueño y yo seguía soñando, ya despierto de mi sueño de rosas rojas, con un temblor en los labios del crimen de mi sueño enterrado. ¡Amores que el vapor de la noche arrastra cual gotitas de un manantial de no se sabe dónde brotado! ¡Agua de lágrimas que no desembocan en el mar!

sábado, 22 de noviembre de 2014

Yo quiero el mediodía...

Yo quiero el mediodía para concebir mi sombra y una primavera disparada contra mi frente. No estaré expectante si llega el otoño difunto a los bosques, y saludaré a las sombras alargadas de los cipreses y a los individuos vespertinos como a una fuente en que refrescarme. Cuando emigren las aves me quedaré en pie mirando ideal su horizonte cargado de adioses. Y cuando me olviden los que me amaron y sea un otoño irreflexivo quien tienda su mano desde el poniente, trabado a una cintura de mujer, no sabré qué desventura puso en mí esta lejanía con inexorable límite, y dejaré en mi parque florecido los restos de la pasión que me arrastró ciclónica en vida mientras yo creía que vagabundeaba y caminaba, y equivocado daré mis últimos pasos como quien marcha hacia una rosa desmesurada y fresca.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Duerme...

Duerme, y el velo la preserva. Calla, y está diciendo adiós. ¡Ay, si yo entendiera esta noche que nos oscurece y nos muerde! Manoseando las flores amarillas vamos lentos hacia la muerte. Pensativos, un camino nos lleva imantados. Vamos… ¡qué sé yo! a una herida en el fondo milenario de un pecho que erró. En las cumbres, la inmovilidad de los sueños es como un cabello a punto de quebrarse. ¡Amor que surge riendo y al alba medita oscura!, en breve traerás en el costado una flor roja, como la vida roja, como la sangre. Ella ha sobrepasado y saltado la mancha derramada del sueño, y no me la han arrebatado.