martes, 2 de febrero de 2016

Mi pena hermoseada...


Mi pena hermoseada de flores… ¡Cómo enjugan los cabellos tuyos las lágrimas que serán pisadas! ¡Y qué amargo es el barro que entiende de cuchillos y de calzado tras las puntas del pelo lisonjeado que arrastras! Pero tienen las flores algo…, qué sé yo, un dolor de cantos apartados en el cosmos cual si le doliera parir el universo, tan callado y templado, y todo lo descomunal como barro. Yo que solamente he nacido para evidenciar un cerebro, ¡tan poco doy! Pero mírame apoyado en la ventana que contempla las constelaciones del Este, y ven y llora conmigo por lo tanto todo lo que queremos, para ti y para mí, en una noche sin Dios y el universo absurdamente vacío.

sábado, 16 de enero de 2016

Lejos eres dueño de algo magnífico...

Lejos eres dueño de algo magnífico. Lejos eso es tuyo. Por eso cuando siento la respiración descomunal de tus pulmones y corroboro que es la lluvia lo que escucho apartadamente, sé que eres dueño del aguacero, y no eres malo. El pulmón pequeño, que es caliente, que si lo cierro haciendo una cuenca con las manos bendecirá toda clase de pulmones, altos y los bajos, porque avisan de una próxima felicidad forastera o vernácula, me hace llorar, y he empezado a esperar, en esa carne que con sumisión vemos evaporarse, no la tuya no la mía, sino la del universo, reafirmarse en que aún prosigue escuchando a los hombres.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Viril vibración...

Viril vibración de la luz era arriba. Caían hojas muertas desdeñando su oro en una pesadilla que reposaba en su tragedia. Me hundí en la fiebre, entre tormentosas puñaladas que destilaban oro de una gran postrimería de la luz que sería otra mañana. Sacudido por mi propio grito de horror desperté filósofo y sucio, trasgresor. Me abrí paso entre el viento, y mi frente rompiendo su tibieza se elevó contra el cielo azul. Bella fue, me dije, y comencé a recordarla. Y en sueños me entregué a las rosas que habían desaparecido de la Tierra, y me dirigí a Dios. Y le dije: Tú como yo, Señor, ya sabemos más de lo que querríamos saber.

viernes, 23 de octubre de 2015

Hallar carnal un mundo...

Hallar carnal un mundo y sin sentido, y en una tarde vana volver los ojos hacia el cielo incólume, que erige ciudades sobre añiles enfermizos y apagados, y espera al viajero desencantadamente, y espera la cosecha en la primavera absorta y alucinada. Sé que alguien preguntará cómo lo miraremos con nuestros ojos disecados. Y el cielo esperado, cómo la reduciremos a cenizas de la imaginación. Se consumirán tantos oscuros abriles en un boquete que lastimará la luz vibrando arriba. Y, abajo, tercamente horrorizados, no querremos pensar en la venidera sombra. Pero habrá cielo, hermano terco. Pero habrá cielo contra todos o contra uno. Y veremos lluvias a lo lejos sedimentando en el barro como un absurdo y una ofuscación.

jueves, 15 de octubre de 2015

Ella tenía unas manos languidecidas...

Ella tenía unas manos languidecidas, con incrustaciones en las uñas, por las que no me detuve. Tenía los ojos turbios y fatigados, y seguí mi camino. Oí su respiración debilitada en una noche, tan silenciosa, que lo retirado podía pasar por colindante. Comprendí que aquella mujer era tan libre que estimulaba la compasión. Fue en una noche bestial, apremiado por un deseo bestial, cuando tomé la determinación de poseerla. Pagué, con mi dinero sucio, su cuerpo y el alba que me la quitó de los brazos para siempre. Pero, antes, vi su corazón pequeño, como una casa pequeña y hospitalaria. Una casa pequeña y hospitalaria en la que pude entender que hacía falta un milagro para despertar mi corazón a las tentaciones de los ángeles buenos, codiciosos de lunas insolventes.

martes, 22 de septiembre de 2015

Vengo con sed y con boquetes...

Vengo con sed y con boquetes porque mis perturbaciones son la sed y el hueco. Vengo a una llanura de pechos y de venas henchidas de leche. Vengo a un grueso de tropas invencibles para colmar y engullir su mínimo vacío. La sombra de un árbol ya no me complace, ni las dudas pueden afligirme el pecho. A rebosar vengo. Yo, manantial. Yo, excelsitud. Esta alegría no ha venido a fracasar. Esta alegría ya casi está besándome. Por el camino, voy abandonando vísceras calientes. Hoy comienza mi día equivocado. Y escribo equivocadamente, porque no se puede escribir de otra forma cuando algo cautivador va a turbarnos y tendernos sus manos abrumadoras. Y se sale.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Tengo el alma reflejada...

Tengo el alma reflejada en un estanque y le quieren romper el corazón. Agita su imagen un céfiro que mueve las aguas como una lumbre. Un soplo negro viene de camino a borrarla, y no sé qué será del alma mía retratada en este estanque si me voy ahora y no vuelvo nunca. ¿Vendrá a llevársela un ángel o un pintor la plasmará en un lienzo antes de que se disipe?
…¡Pena de la vida que vamos dejando retratada en los besos de una pasión que el pasado relega a un calendario de monomanías!