Yo no sé por cuánto
tiempo quiero llorar.
Llora una palidez
atrapada cerca de tus ojos.
Lloran los ojos muertos
suyos y los tuyos.
Lloran en la pared los
crucifijos.
Lloran los lamentos que
vienen de la orilla.
Lloran cansados dos
ojos fijos.
Yo no sé por cuánto tiempo
quiero llorar.
Nadie sabe cuánto tiempo
va a sentirse el interminable gemido.
Nadie quiere pararse a
meditarlo.
Ellos prefieren
solamente llorar.