miércoles, 12 de octubre de 2016

Vocablos ocupados de un despertar...


Vocablos ocupados de un despertar
lleno de cosas llenas.
Por la cintura llueve una pesadilla
de ociosos
que en breve será la lámpara
encendida de mi vigilia.
Vocablos bravos que, a veces, prorrumpen.
El último estertor de los amantes
vértebra a vértebra edificados para saciarse.
Si llorar fuese un suceso,
llorarían, de veras.
Pero la manta de este océano estruendoso
que no quita el frío,
la peripecia de dormir tristes,
que no berrearemos de viejos,
este agua para soñar saciados
que no entenderemos.
Todo es tan irreal sobre la acera
que pasa por nuestra casa,
hundida en el sol del mediodía,
sin las voces, sin sucesos que brinquen.
Tal vez una palabra en el suelo, tirada, espera.

sábado, 8 de octubre de 2016

Soy de un ayer...


Soy de un ayer pretendido
por hombres buenos inculcados
de la incógnita terrible:
¡No saber qué nos intercepta en el caos!
¡No poder pararlo ante un infierno!
Arrolla toda libertad,
prescinde de explicaciones,
no tiene dilucidación
esta conspiración contra la belleza
y el bien que debimos rechazar.
Pero, Señor, ¿cómo abandonar
después de haber amado?
¿Dejaremos, si pudiéramos, repudiadas
cuantas cosas nos amamantaron
aquel día purpureo y soleado?

jueves, 6 de octubre de 2016

Mojadas las rosas...


Mojadas las rosas aguardarán
no sé qué misterioso reanimarse.
Y cuando despierten serán alma
y conocerán el llanto obrando
en un pasar lamiendo al sol.
Y a su mustio corazón que pasa
no sabrán si llamarle insignificancia
o eterno razonamiento de la vida.

martes, 4 de octubre de 2016

¿Qué buena soledad...


¿Qué buena soledad me das a probar
en mitad de esta bóveda inmensa?
Se desploma el aliento nocturno,
se despilfarran las estrellas innumerables
y todo bastardamente fluye lejano.
Pero tú vienes a mí rebosante de muerte,
a esta noche de abandonos, de fríos estallados,
con tu capricho de difunto
que agrava el llanto constelado.
¿Qué le voy a referir a mi Dios bendito?

lunes, 3 de octubre de 2016

Mi corazón marchito...


Mi corazón marchito espera
esa voz que alumbra
y nos agravia, a veces, la soledad.
Intensamente de sombras pleno
algo está buscándote
hoja a hoja exterminado.
Es el árbol que matizó el crepúsculo
hundido para los amantes
y empujado dentro
de mi desventurada llaga
que no cicatriza y está manchando.
Girones de ti aún perviven
y me sacian junto al animal que abreva.
Mi pacto es con la sombras,
para olvidarte.

sábado, 1 de octubre de 2016

¿Está vacía la piedra...


¿Está vacía la piedra labrada?
¿Reproduce la mirada el amor sin recula?
¿Alimentarías de corazón al bendito?
¿Depondrías tu alma al amante grotesco?
¿Negarás a tu Dios no invicto?
¿Cómo has atado tu amor en la vida?
¿Cómo has separado el bien del mal?
Delirios de luna me ha dividido
en el mundo el corazón
y ahora voy preguntándole a los hombres.

martes, 27 de septiembre de 2016

Porque me miran...


Porque me miran, tus ojos, creciéndose,
tomando la lucha de las calles cada día,
eludiendo la copa de veneno para los dos,
levantando mis huesos tronchados pertinaces,
tienes en tus ojos un alma,
y un peso en la mirada cadenciosa
en todas las desolaciones que me mueren,
que me convence y convence a las alboradas
que hoy sólo quiero besártelos y alumbrarlos
de toda la luz que me voltea de pronto si te miro.
¡Bendito vaso de luz en que te has convertido!