viernes, 9 de diciembre de 2016

Tanta noche...


¡Tanta noche encima de los hombros!

Tiempo de moribundos que administran
serpientes blanquecinas de sus penes.
Toma o deja de su simiente esparcida
la humeante corrida del tren verde.

¡Tanta noche encima de los hombros!

Yo he conocido un pecho traslúcido
que iba sembrando hambruna.
Los animales crujían en sus sepulcros
por incorporarse a su gran mentira.

¡Tanta noche encima de los hombros!

Todo me da pena,
como esta noche que me necesita
para llegar al día, y deja en las tinieblas
su aroma de fidelidad extendida.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Perro matizado por la nubes...


Perro matizado por las nubes
que florecen durante la noche.
Casi lobo, casi asesino,
aúlla desgraciado por los montes.

Por tu vera se fugó el equinoccio
como las flores de arena.
Flores nocivas y somnolientas
que ya a nadie esperan.

Mi deber es que prevalezca
el perro y la flor
como las enseñanzas tercas
de un hombre de antiguo dolor.

Mi deber son esas nubes.
Su pasar no es mi pasar
pero me hieren sus dones:
Bajo la lluvia vi un perro y una flor temblar.

Me empuja...


Me empuja un trazo de la mujer
como una calavera me empuja
a seguir viviendo. Doblemente
fanática tira de mí y me circunda,
y se compadece de mi traje de hombre.

…Y escribo doblemente muerto
la línea que ha inventado
la carne edificada sobre los huesos
hacia su centro imantados.

Todavía recuerdo carnales
mis primeros labios.
¡Que sutilmente mi muerte
ha ido inventando la vida
en aquel cobarde primer beso!...

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Mi belleza...


Mi belleza quiere tener las palabras
de un acordeón llorando
que en su respiración para él desertan
los huesos y la manera de soñar de los sueños.

A la segunda respiración del fuego
ya extrañas un vértigo un traslado,
pero el acordeón llena de aire lo lleno
y encolerizas esperando el almíbar mojado.

En un despertar mutilado, los rostros
y el acordeón te mirarán sin verte.
¡Tienen tantas respiraciones su amor!
¡Es tanta la pena que tiene de hablarte!

Pensar en lo bueno de las noches malas:
febriles descienden las prostitutas
a ver si ha callado el llanto y obran.
París equivalente a un rosal se masturba.

martes, 6 de diciembre de 2016

Yo me quiero desenredar...


Yo me quiero desenredar del misterio
de un hombre que camina
y oye otros pasos por el sendero
que igual que él meditan en la noche en cinta.

Mira qué valiente se adentra en el cansancio
de los ojos en sus cuencas que se cruzan.
Vienen de lejos para mirarse adentro
donde el vocerío de las almas tiene cura.

El ritmo que tiene la muerte en su mirada
te ensucia la dicha de pasar
cuando un hombre al que le busca su celada
le declara el sueño suyo en el llegar.

Ojos más malditos cuánto más alma exhalan
y cuánto más nos bailan con el ritmo
de una costa de gaviotas que enloquecidas graznan
y del optado sendero cercenado por el abismo.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Estrellas que perfuman el infinito...


Estrellas que perfuman el infinito
extraigo yo de mi pecho
para tu pasión de dolor y de luto
y el paroxismo de tu lecho.

El varón que luchaba contigo
sobre el suelo de hierba
en tus entrañas hiló un vástago
triste de sombra eterna.

Hoy, al mirar el cielo cuajado
te preguntas cómo son las noches,
lejos, en el horizonte del cielo,
si tienen luna o tienen también sangre.

Oh, firmamentos del sentimiento
que retumba por dentro a las mujeres,
¡cuántas veces hay que enterrar a tus hijos
para que os resignéis a que no duermen!

domingo, 4 de diciembre de 2016

Hay una fuente...


Hay una fuente en el corazón
con explosiones de agua
y doce ventilados estornudos
que sudan dicha en la boca.

Mi corazón yo se lo entrego a la noche
a cambio de que me fusilen
con estrellas nacaradas.

Mi boca es para los labios de mi novia
que se entierran en la nevada
y se desentierran con hambre
de almizcles flotando en el agua.

Mi fuente del corazón se ha derrumbado
en un repentino hedor de charca:
Oí en una canción tu mirada postrimera.

Fue que se abrió una anochecida
en la plenitud de la mañana
y el reloj de cuarzo se infectó
de números desparramados.