La carne es lo
misterioso
donde se enfurece el
amor
y soplan las brisas pacíficas
del Espíritu de Dios.
Último rincón
vibrante de infinito,
arrancado del universo
como una estrella
mojada,
que no consume el verso
ni sorbe el Altísimo.
La carne es el misterio
de esta paz invicta
que reina en el
universo,
con tanta vida,
que debió morir desde
el principio.