miércoles, 4 de enero de 2017

El pensar es un bramido...


El pensar es un bramido
que regresará a las encinas
en el cuerpo de un animal mojado
y el esplendor de una puta dormida.
Mi alma pobre no tiene pájaros
para el cuchillo de la alborada.
Un sueño tengo cerrado,
abierto, es dos veces la misma gana.
Perplejidades cuando ha oscurecido,
me roban la reluciente medalla,
los pobres vocablos con que había amanecido.
Es la noche, así la noche cerrada,
el viento ha meditado
congelarme la sangre y el alma.

domingo, 1 de enero de 2017

Claridad por los montes...


Claridad por los montes,
verdura y pus.
Sobre las piedras meditantes,
mis uñas que se clavan en la luz.
Yo lloro por el relente
donde podrías venir tú.
Tú lloras también de repente
porque yo podría no ser yo,
y esta amanecida podría envolverte
con los ojos vendados
del viento como un pulmón inerte.
¡Mira los enroscados
de mis palabras que vienen a besarte!
Yo, ya me he contentado
de alquitrán y derretidas voces.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Lo que con mi boca he besado...


Lo que con mi boca he besado
retembla en el frío de unos ojos desalentados
de ver que la boca que les besa
más allá de la muerte les arroja a ser evocados.
Tus ojos se emplean contra la vida:
no quieren un año, no quieren un día.
Sin anclar una memoria,
quieren una extensión de tierra dentro de mi corazón
que por el suelo está rodando,
quieren su perfume incólume
y un dolor de pétalos negros batallando
contra lo que ha copiado su mirar negro y abrasado.
Únicos en mi interior quieren ser transigidos.
Lo que con mi boca he besado
con una odiosa inmortalidad friccionan.
Tus ojos aguardan nuevos besos cerrados,
meditando en las finitas leyes del ocaso.
Quieren vivir sonando como mármol, el más dudado.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Poderosa la mente...


Poderosa la mente te hinca sus alas
en el transcurso de una noche.
Te emociona la espléndida abatida
de un ave sobre un cielo enorme,
en el beso de la estación fría
y la caída de la esperanza en un hombre.
Yo he tendido mis manos a los ojos tuyos
implorantes en la nave postrera, que huía
de no sé cuál viaje
a no sé qué ensangrentamiento del monte,
arrojado sobre tu pecho explorado
en una noche iluminada de imprecisos semblantes.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Sobre la virilidad.

  Hay un pudor sin clarificar para que una amistad entre dos virilidades se enmarque en el territorio de la innovación. Debo advertir que aquello de que voy a hablar es muy infrecuente dentro de nuestras sociedades. Es amor pero es casi superior a él. Rechaza su expresión carnal en el sexo, pero en ciertos momentos abraza su lenguaje atosigante. Este tipo de amor entre dos virilidades ha devenido a lo largo de los siglos hasta el punto de ser inclasificable o sospechoso de homosexualidad. Estoy acordándome del amor de Jesucristo hacia el más joven de sus discípulos o el de Sócrates. ¿Cuál debe ser nuestra pregunta?
  En el momento en que pensamos en el amor heterosexual la pregunta nos sorprende por su facilidad. Es esta: ¿De qué nos salva el amor heterosexual? La respuesta a la pregunta nos sorprende por su facilidad ya que no podemos entenderla sin haber pasado un tiempo por la soledad. Todos recorremos un tránsito más o menos largo de soledad hasta darnos cuenta que necesitamos la compañía de un hombre o una mujer. ¿Cuál es la pregunta, pues, que interroga a los sentimientos de una virilidad contra otra virilidad? He vivido alguna que otra porción de mi vida sin entender por qué todo hombre debe de aprender a amar a Adán, el más tentado de los santos, el cómico que trajo la muerte al mundo, el trágico más odiado. Tragicómica es la breve estancia de Adán al lado de Dios. Recuperemos fuerzas. Adán es la virilidad en esencia, la primera creación de Dios. Amar a Adán es amar lo que Él ama, ya que de la misma manera que lo que yo amo es servido a manos llenas en mis poemas, por ejemplo, Él tampoco podía entender su creación si no la amaba en extremo.
  La pregunta que interroga a los sentimientos de una virilidad contra otra virilidad ya está formulada: ¿Conoce el hombre en menor grado a Dios si no ha sentido esta clase de amistad? Por mi parte ya he allanado el camino. A otros toca ahora llegar más lejos. Creo que está será la entrada, mas no la única, sospecho.

martes, 20 de diciembre de 2016

La carne es lo misterioso...


La carne es lo misterioso
donde se enfurece el amor
y soplan las brisas pacíficas
del Espíritu de Dios.
Último rincón
vibrante de infinito,
arrancado del universo
como una estrella mojada,
que no consume el verso
ni sorbe el Altísimo.
La carne es el misterio
de esta paz invicta
que reina en el universo,
con tanta vida,
que debió morir desde el principio.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Ellos huyen...


Ellos huyen hacia donde fluir
sienten el perfume del agua.
Con los pasos contados huyen
hacia una mirada blanca y cegada.
Con los racimos de los montes
a su espalda,
huyen del enloquecimiento
que ha matado sus miradas.
Huelen a sangre vibrando
por sus camisas,
y con la mirada en lo lejano
piensan en espirales de arañas.
Congelados los músculos
saben que aún les aguarda
una noche inmensa de acechanzas.