jueves, 16 de febrero de 2017

Amor tan llorado...


Amor tan llorado.
Amor que rechaza el vivir.
Amor que rechaza el reír.
¡Tanto consuelo rechazado!
¡Tanta la copa apurada!
que el diablo ya se está preparando.
Porque la hoguera eterna y mala
fue concebida para el que pecase.
Pero para quien aventajase
al piadoso en rechazar
los misteriosos auxilios terrenales,
¡ay! de su mala estrella proverbial
pues el diablo en persona comparece,
buscando los tarugos de que proveerá.

jueves, 9 de febrero de 2017

Por estos campos...


Por estos campos, un sediento lirio
abrazó la maldad
y escampó para siempre tu saliva del megáfono.
Humildad
de quien meó como un animal vespertino
que ha contemplado la ciudad
y ahora duerme con un recuerdo raro
de voces y claxon, de enemistad
con la luna.
Yo lloro, yo lloro, con mi ambigüedad
y con un suicidio de la honradez,
con peste en mi lengua de hablar
vacío.

martes, 7 de febrero de 2017

Besar la risa...


Besar la risa como quien fluyendo
se para a meditar. Y las manos en cuenco
no puede sujetar su liviana trasparencia.
Y tristes y estériles van a atrapar cabellos
en la mujer que amaron,
una sola noche, una sola humildad
por su puterío que le erizó el bello
pensando… ¿es brisa reír?
¡Así se calumnia a los sueños!
Pero no lo dejes escapar con sus aromas
al río ennegrecido. Ahora enciende tu aposento.

sábado, 4 de febrero de 2017

Yo nunca que entro en mi casa...


Yo nunca que entro en mi casa
extraño el claro paisaje de jóvenes arboledas
y donde abajo en la calle los siglos ya no truenan,
sobre nuestra sangre, su escueta gloria.

Es una nube irrevocable mi casa
donde las palabras dicen siempre la verdad
y donde yo ensayo mi quehacer y mi mortalidad
tras la larga cabezada de un hombre que pasa.

Yo veo algo en ella de una peripecia del alma
como don quijote reconquistando el juicio.
Por eso no firmo en papel de historia lo que cuenta mi casa:
aquel rigor del día en que el amor comunicaba.

jueves, 2 de febrero de 2017

Yo sostuve en mi mano...


Yo sostuve en mi mano
un gorrioncito muerto
y juzgué que aquella lágrima
no podía caber en un océano.

Yo sentí en mi mano
llorar a Dios por la vida
y sentí su ternura
destilando una lágrima pura.

Hoy que todo me suena a hueco
rememoro aquel episodio de la niñez.
Hoy que todo me suena a hueco
advierto que la vida nunca lo fue.

sábado, 28 de enero de 2017

La fiereza del aguacero...


La fiereza del aguacero
te había desdibujado a lo lejos.
Tu vientre respiraba convulso.
Los hombros mojados
se preguntaron algo
que no compareció en tus labios.
Eras poblada por lo intransmisible.
Levantaste una duda con tus manos,
a punto inquirir apretaste los dientes,
un momento antes de someterte
a nuevos silencios.
¿Qué era, hermosa mía? ¡Dime!
¿Qué flor depositaste en el aliento?
¿Callas?... Yo lo sé:
¡Fue un acobardado beso!

jueves, 26 de enero de 2017

Dormido...


Dormido, caído, precipitado,
pero dulce de alientos de mujer,
es mirado al pasar
y observado en el horizonte vibrante
de olorosas nubes.
¿Pasó ya su figura entrante
en el polvo de la lejanía?
Pasó. También pasó el semblante
de niño, las manos oxidadas en los bolsillos,
su cintura enteramente
se alteró. Sólo queda algo desproporcionado
e inútilmente deseoso de extraviarse.