Amor tan llorado.
Amor que rechaza el vivir.
Amor que rechaza el reír.
¡Tanto consuelo rechazado!
¡Tanta la copa apurada!
que el diablo ya se está preparando.
Porque la hoguera eterna y mala
fue concebida para el que pecase.
Pero para quien aventajase
al piadoso en rechazar
los misteriosos auxilios terrenales,
¡ay! de su mala estrella proverbial
pues el diablo en persona comparece,
buscando los tarugos de que proveerá.