Vuelos de
los llantos, zumbido de ángeles,
amanece una
ferocidad jubilosa,
¡y es tan
triste la vida pasando de largo!...
Llenándose
el mundo de luz,
las sobras
de mi vida te van iluminando,
ahora que llega
esparcida en un chiste raro
la causa de
una lágrima en tu mejilla.
Ya ves, el
sol no puede estrangular
la dicha de
esta noche juntos,
porque ha
pasado tanta vida por delante de nuestros ojos
que no es
triste, después de todo,
este zumbido
incesante de la luz que segrega.