Cuántos lamentos agitándose,
hondo cerebro,
manos que sostienen algo,
qué sé yo, un vacío, un hueco que mira
noblemente el pasar...
He estado llorando una larga ausencia
y ahora salgo a la luna plena
erguido, con mi vivir entero.
No sé nada más que vivo,
que mi mente ha trabajado esquiva
un poema muy largo,
que está pasando por delante de mis ojos
algo que está como roto
o deshojado en un otoño inconmovible.