Yo voy por los caminos
a prevenir a las flores.
A sus encantos, yo,
les cuento la pesadilla de ayer.
Yo, que voy sediento, sé que me dolerán
las lluvias que caigan,
y cuando todas las flores
se avergüencen,
mustias, yo las llevaré de mi mano
a donde prender una llama
de reflexión y de luz,
al fondo, muy al fondo de las aguas
donde está cautivo el otoño,
burlado por unos ojos claros,
cargado de muy generosa desdicha.
Pero nadie le explicará
el arcano que hará sangrar a la Tierra
como una mariposa tímida.