miércoles, 28 de febrero de 2018

Dónde van aquellos pájaros...


¿Dónde van aquellos pájaros grasientos?
Te has sentado en un confín calle arriba
y te serena el sentido de la muerte.
Has llenado la copa del vino rojo y has dormido
con la agobiante mansedumbre que te ilumina,
con el peso insoportable de volver.
Observa los rostros que huyen
a la acogedora lejanía,
en el puerto en el que agitas el pañuelo.
¿No te duele tanto la vida que vas a arrancar
una flor negra en tu jardín?
Sabes el precio, sabes que la tardanza
conoce los pormenores de esta tragedia inminente,
la tragedia que se desenvuelve en tu pecho,
en el árbol detrás del muro, los frutos...
 

viernes, 23 de febrero de 2018

Tú brillabas como la alondra...


Tú brillabas como la alondra
en esa dulzura de las mañanas negras
que la primavera convierte en aguaceros,
y tu risa movía los cielos nobles
hacia el sur de caballos gentiles
dejando en los bosques la noche de su pelo,
el estorbo de un jinete, la luz atrás...
El invierno había pasado como un merodeador
levantando una copa por los malditos.
Y yo no te miraba por miedo
a que se llenaran tus ojos de una antorcha hiriente,
o se alumbrara de alegrías en tus pupilas
una inmensidad constelada,
un vértigo arriba y, abajo, más soledad.
 

martes, 13 de febrero de 2018

Qué bien que sonrías...


Qué bien que sonrías hacia un lejano sol,
y me recuerdes entonces
con los párpados fugaces de mi melancolía,
orillando en tu semblante la mirada,
cayendo mortalmente herido de un sueño
cual si acabara de salir de mi boca la sangre
de toda una noche de sedientas estrellas malas,
...y te sonrías ...y te sonrías... de los inciertos
quehaceres de la mente que orilla tu rostro,
y te ama con pesadumbres chiquitas.
 

viernes, 9 de febrero de 2018

Duerme desnudo el perfume...


Duerme desnudo el perfume,
desnudo porque lo quiero así,
susurrante en la espalda,
viajero por el iris,
equivocado y sin la memoria.
Y vuelven ahora tantas espaldas
y los lechos tantos, 
que se me están rompiendo
no sé qué cosas con sombra de un sueño,
y en un camino entre los trigales
me asalta como mariposa súbita
sobre un beso vago en los labios, en la seda,
de cualquier noche abatida
con el blanco de un cielo perfumado.
 

martes, 30 de enero de 2018

He visto llorando a un soñador...


He visto llorando a un soñador
por no sé qué blanco sueño.
Las pesadillas no se lloran.
Tú no conoces el plácido dormir
a dónde el ruiseñor te llevase.
¡Sueños blancos que se oscurecen
en una noche de soledad y de miedo!
Con piedras rompo este cristal
de aguas quietas e impuras,
y me seduce un bosque de ruiseñores
meditabundos en mi almohada,
y abro un sendero que subiendo
me conduce a los infiernos de un enamorado.
 

sábado, 27 de enero de 2018

Te quedaste dormido...


Te quedaste dormido en una cumbre
donde yo no podía cubrirte con mis brazos.
Te dormiste con el socaire refrescándote
y de un extraño amor a la vida preñado,
tan pleno de Dios, tan dulce dentro de la oscuridad,
que la risa de las aves madrugadoras no te despertó,
ni aquel crepúsculo pudo herir más a las azucenas
que tampoco quisieron despertar
al gracioso temblor de nubes rojas.
Te dormiste, te dormiste, te dormiste...
Y me dejaste en el mundo herido,
herido, herido, muy herido... triste y herido.
 

viernes, 19 de enero de 2018

Sed de algo...


Sed de algo que rueda
por el firmamento con rubor y frialdad.
Sed de algo que no sé
si pasó por mi lado veloz como un aullido
que va creciendo hacia la locura.
Yo no entiendo... Yo no sé si huyen
los pájaros trastornados.
¿Estoy aquí contemplando el aire
o se ha hecho visible tu espalda?
Se enredan las aguas en tu boca,
se enreda la noche, y quiero atrapar
en un nudo la canalla luz que vendrá.
Sonríe en las esquinas.
Sorbe la risa en las esquinas fascinante.
Ya nada es verdadero, sólo hay farolas
enfiladas en una ciudad incongruente.