viernes, 11 de enero de 2019

Lívida una pena...


Lívida una pena, lívido un recuerdo,
transitan endureciéndome el alma.
Rosas, rosas he querido siempre;
...y he querido una sombra.
¡Oh sombras y rosas azules!
Querer sólo... de anhelos de viento he sido alimentado,
y hoy se me ha despertado una mañana.
Ha entrado la luz como disparo
y he vuelto apacible y silencioso,
como el mirar de tus ojos fijos, a errabundos parques.
Entrado el día, la luz como disparo,
ha despertado una mañana en mí
en este invierno, con la pesadumbre de caer
fieramente herido sobre las azucenas.
 

jueves, 27 de diciembre de 2018

Esta columna derribada...


Esta columna derribada tantas noches,
tantas noches en que fui pobre,
tantas noches empobrecido y loco,
cubierto de harapos tan pobre,
ni siquiera yo era, ni tan siquiera el viento...
Fue otro viento el de la paz derribada,
tan pobre era, tan pobre fui...
 

viernes, 21 de diciembre de 2018

Tengo tantos recuerdos...


Tengo tantos recuerdos que me estallan
como una mariposa súbita.
Como el agua que bebo
se me rompe en la garganta una despedida
que corre a encontrarse con mis entrañas,
y la sacia de antiguos rumores
del agua que besó
y se abrió como las ondas del lago.
Tengo tantos recuerdos
que las mariposas se atascan en mis párpados,
y el aire no fluye como el amor fluyó
y desencadenó la catástrofe
de aquellas despedidas simbolizadas
en las cosas perpetuas
que no hallaron la sombra ni la paz..
 

domingo, 2 de diciembre de 2018

He abierto tu corazón...


He abierto tu corazón, vida mía,
y he encontrado una mañana llena de sol,
y una ventana abierta para mi soledad.
Era noviembre, y antes que la mañana
se pusiese fría, esparcí una rosa púrpura,
como queriendo colmar esta alegría
sobre tu corazón bueno y abierto.
No ha habido más pena que perderte
ni más silencioso duelo que el bien
de llorarte, encarcelado entre la rosa púrpura,
en la caja donde guardo tus cenizas.
Me bebo tu alma cada vez que te beso
y el aire que te conoce me dice
que estás presente durante mis noches malas,
y en mi días, en cada trozo de pan repartido,
en cada cada migajita de vida. 
 

sábado, 24 de noviembre de 2018

Si yo me bebiera tu tristeza...


Si yo me bebiera tu tristeza,
las hojas de noviembre mojándote
en esta adoración que no se va.
¿Qué pasaría? ¿Qué sentiríamos?
Si bajo otro firmamento, tus totales ojos tristes,
me miraran de nuevo,
y azulados y ajenos a todo
corriéramos tras los pasos
del sol que vendrá seguro por primavera
¿Qué pasaría? ¿Qué sentiríamos?
 

sábado, 3 de noviembre de 2018

Yo no quiero...


Yo no quiero cantar la canción de mi calle triste.
Yo no quiero romper el hechizo de las lágrimas.
Yo no he caminado tanto para este desenclavado
de los ojos míos en los tuyos evadidos, bárbaros
ojos en sueños, párpados llenos de cosas bárbaras.
Dormir... empezar el rosado sueño de alejarse,
hiriendo al fuego desentrañador.
Las hojas de los árboles manchaban y tiritaban ayer
sobre el suelo abierto con bisturí.
Yo no he querido cantar una canción
sin refutar cada amapola de sangre de mi tiniebla
con las flores amarillas de mi balcón soleado.
 

lunes, 22 de octubre de 2018

Mi horizonte espigado...


Mi horizonte espigado anoche se partió,
en soledad estaba, mirando la destrucción
de mi horizonte espigado,
sin alma, tan muerto sin respirar del aliento
de las espigas inflamadas,
que se amordazó de lágrimas mi noche.
Se avecinó el alacrán, la víbora:
todo estaba durmiendo.
El alacrán... la víbora...:
mi horizonte ya no era hermoso.
Anoche todos los horizontes se buscaban
en tus mejillas encendidas que eran todas las lejanías.
Pero me quedé solo mirando la destrucción...
...Y lloró el águila sobre la raya quebrada,
mis ojos, sin alma, indolentes lo recorrieron.