Están rodando mis pulmones
en secretas callejuelas,
sucios de no sé qué aire infestado.
En la secreta callejuela,
mis pulmones rodando
parecen corazones rodando.
Dejo mi mirada posada en cualquier parte
y tiran de mis ojos como corazones.
El cielo descarga un chaparrón,
y yo tirado en el suelo,
pensando y mojado de luces,
con la extrañeza de no saber
que mis pulmones, sucios,
parezcan entraña de un corazón
y rareza de pesadilla palpitante.
Todo mi cuerpo soy aquí
entre solitarias entrañas y adoquines
que me revelaron: “Soy”.