jueves, 3 de octubre de 2019

Nocturna...


Nocturna bajo la luna caliente,
pies desnudos que huyen,
hambre tienen de algo que yo no sé,
sangre tienes y carne que yo no sé.
Buscándonos estábamos,
y eran milenios de sangre y de carne.
Donde se rompió la copa de cristal en mi pecho
mientras el amor caído levantábamos
y respiramos nuestro derrumbamiento
a la carne y a la sangre benditas.
 

sábado, 28 de septiembre de 2019

No comprendo la lluvia...



No comprendo la lluvia.
No comprendo la oscuridad.
No comprendo la lluvia en la oscuridad.
No comprendo el silencio del cordero.
No comprendo al cordero muerto.
No comprendo la lluvia sobre el cordero muerto.
No comprendo al hombre caído.
No comprendo el enigma de la carne.
No comprendo la lluvia resbalando en la carne.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Ayer oscureció...



Ayer oscureció en las jaulas de los rinocerontes,
cayó de bruces entre los almendros,
me aturdió un poquito más adentro que la mirada,
se fue dejándome en mal equilibrio.
Supe que había venido a este planeta
a mirar los atardeceres, a ver caer
las cosas importantes, muy lejos,
en una llanura inmensa de banalidades,
a ocultarme la vista ante los adioses.
Adiós…adiós…
No importa si es tu corazón o el mío el que se aleja.

sábado, 14 de septiembre de 2019

No estar allí...



No estar allí donde las lunas impasibles,
donde las dentaduras, donde bailan los difuntos,
donde las flores negras de las covachas.
Las voces llegan tristemente adoloridas.
El secreto se apagó con severa sumisión.
Danzan las noches con el aguacero
feroces danzas,
y sus aullidos mastican las lunas.
Yo, tendido me dejo mojar por la lluvia.
Tú, danzas para mí con el desmoronamiento
del pecho.

sábado, 31 de agosto de 2019

Tengo la mañana...


Tengo la mañana fecundando el valle
que se ha dormido, súbitamente, en el desmayo
hermoso y grande de unos ojos.
Tengo la roca sobre la roca en que me apoyaré herido
hacia las soñadas montañas inasequibles.
Y embriagado de tanto bien, respiraré,
como quien duerme y su respiración no es muerte,
y no se parece nada a la muerte,
y me reconcilia y me envejece,
cuando abandono a la lejanía
la mirada que se pierde sobre el valle,
que no se parece nada a la muerte.
 

lunes, 29 de julio de 2019

Yo tenía en el palomar...


Yo tenía en el palomar una paloma encerrada,
la llave que le daba la libertad la guardó alguien
cuyo nombre ya olvidé mucho tiempo hace.
Yo tenía una cuantas monedas de oro guardadas
en un lugar de mi casa, cuyo rincón
olvide mucho tiempo hace.
Yo tuve un león de piedra que cayó en el mar,
el buzo que lo hallaré nada sabrá, no entenderá
cuánto aprecié mi león de piedra chiquitito.
Nada tengo ni soy ni acaudalé nada,
excepto la paz que desheredé en un bolsillo descosido,
donde perdí la memoria, el nombre de mi amigo
que custodiaba la llave del palomar y mi león de piedra.
...La paz, mi paz, solamente la paz...
 

lunes, 22 de julio de 2019

Yo lloro a veces por cosas...


Yo lloro a veces por cosas de uno.
No sé nombrarlas, y me equivocaría.
Cosas que están muy lejos,
que no se entienden que puedan hacernos llorar.
¡Siempre quedan lejos!...
...y siempre se teme que nos abandonen...
Un día podré saber por qué me hacen llorar
y ya no volveré a temer perderlas...
...Esas cosas que caben en el bolsillo de un hombre
y nos hablan de un océano verde y de un Dios,
y un hombre que sale como dormido de las aguas.