Vienes de una noche extraña
a romper la madrugada,
y sigues insólita perseverando en la mañana.
Vienes rompiendo la brisa chica,
y te retuerces en espirales de risa
que chocan líquidas en la playa:
espuma que llega a mis pies,
hombre, yo, que te toca áurea,
aullido que se esparce,
risa que me abandona en la playa
muerto, desnudo y húmedo.