Reclina las rodillas en este suelo
que es para ti la rosa que amamanta
la tierra que retorna siempre a la primavera.
Cógela, pertenece a los hombres
que no entienden, que miran la extrañeza
selvática de su jardín.
Enmudece si no conociste la rosa nunca.
Estremécete si no conociste la rosa nunca.
Llora y canta,
porque no te previnieron como los maniáticos
no entender nada.