sábado, 7 de agosto de 2021

Tengo que salir a cantar...

Tengo que salir a cantar a los valles

ampárame, Señor, el alma y derrámala

Por sus declives solitarios

quiero, yo, cantar alegre mi pena

Tengo el corazón roto

y seré abandonado a las sombras

Vengo a estos valles

vengo a estos valles

a cerrar una herida

Vengo a estos valles

con la herida de la vida y la muerte

miércoles, 4 de agosto de 2021

Rosas sepulcrales...

Rosas sepulcrales que una mano dolorosa

deposita sobre la lápida con ojos asombrados

para la intemperie de la noche y la angustia

No comprende a su mano la mujer herida

que llega a su hogar todavía deslumbrante

de la vida que sigue por las habitaciones

y no se ha derrumbado con negrura ni frío

domingo, 1 de agosto de 2021

Se ha interrumpido la construcción...

Se ha interrumpido la construcción de un jardín

que unifica dos estrellas en el infinito

para ver brotar una rosa que se creía que era una roca

Todos los albañiles escaparon para ver la prodigiosa

aparición del primer pétalo que se abrió de la equivocada

y hubo fuegos artificiales y una gran algarabía

de juegos y de niños y carruseles de caballitos

hasta el último momento del día en que regresaron

con la convicción de que nada contiene más dulzura

que las equivocaciones de las rosas

cuando creen que son rocas duras o piedras

viernes, 9 de julio de 2021

Andar empezando a vislumbrar...

Andar empezando a vislumbrar borrosamente

las manos que se tienden más allá

bajo el eclipse que baja lunático de arriba

y ese calor que se nos brinda gratuito

terminando la buena sombra que erigimos

un alba perseverante mucho tiempo ha

Érase un espacio que los amantes cubrieron

y llenaron de perfumes en la tibieza

que separaba de un abrazo sus cabellos

y el aroma de la noche cálida

Huíamos al otro lado de la creación

volviendo los ojos sólo para mirar

nuestra estela de dicha ulterior

como el alimento de los sueños para seguir andando

¿Qué seremos, amante mío, tan ebrios

que nos volteara un amanecer

o quizá sea un atardecer en su confín

cayendo los dos al otro lado del horizonte?

¿Qué seremos tú y yo juntos, tan juntos

que no reconoceremos que nos crearon separados?

¿Serán las estrellas tan tibias y calurosas

en nuestro jardín extraño

que hablará una brisa de un sol dulcemente

dormido y sin voz de gritos ardientes?

sábado, 26 de junio de 2021

Si las copas ateridas...

Si las copas ateridas estallaran en las manos,

se abriría la honda tierra

con un lenguaje triste que dormiría. 

Y en una playa lejana,

la arena asustaría tragándose la mar,

la maravilla de una tristeza te mancharía

la blusa que te hace delgada,

y sentirías pena por las cosas que se van,

con adioses y rencores.

Debajo de las espadas afiladas,

hallarías los cortes de la soledad

embriagados de muerte,

y sólo un pequeño latido de tu corazón

te recordaría los mensajes que ardieron,

que arderán como mariposas

que revolotean alrededor de las candelas.

martes, 22 de junio de 2021

Entro en tus ojos...

Entro en tus ojos por una lejanía extendida

y desciendo en los valles que declinan dentro

de tus pupilas tan hospitalarias

Mi mirada descansa cuidadosamente

para no romper la fragilidad que me alienta

desde tus ojos al declive donde mora tu alma

mientras soy abatido por las flechas

de mi amante encarecida y elevada

Mírenme a la cara las brisas que me traen tus aromas

adioses que se rehacen en salutaciones

que regresan nuevas y serenan

Rumores de la mar ¿qué son si tiemblo?

Cordilleras que se desmoronan ¿qué son?

¿Soy grandilocuente? Así se estila contigo el amor

miércoles, 9 de junio de 2021

Aquel sol...

Aquel sol que nos abrigaba de niños

en los inviernos, que en el aire puro de la mañana

renovaba la juventud de su luz,

medita hoy conmigo la sombra que atrás

íbamos dejando de un sueño infantil.

Entramos con alguna década más y un desamor

en la alegría, y la tristeza por no se sabe qué,

y empezamos a pagar los intereses por vivir. 

Hoy bajo el sol aquellas penas llegan

con nitidez, pero sin el aborrecimiento

que parecía fijarse en las almas nobles de entonces.

Ya lloramos las penas vivas ¿qué nos quedaba?

Maduraban los árboles, y nosotros

mientras huíamos de los murmullos humanos,

con unos billetes de cien en los bolsillos.

Nos quedaban unos tibios pechos por andar,

una palabra de mujer en la atardecida

de la noche profunda que no huía,

que nos esperaba sabiamente oscura

en una noche de borrachera y llanto.

Muchos llegamos a las multitudes exhaustos,

otros nos prometimos la soledad

desde los primeros rayos de sol de diciembre,

intimamente aborrecida o amada.