Escucha a las aireadas amapolas de los caminos
son salpicaduras de risa para el caminante turbio
En el camposanto junto a las tumbas de los yertos
y su amarillenta veladura del rostro descompuesto
evocan juveniles mejillas coloreadas que rieron
Yo salgo a las llanuras espigadas a mancharme
de carmines y uvas rojas
allí donde empieza la vida a reír
y un pájaro canta a la alegría de volver
Yo he sentido esa pena de los ocasos rojos
que abandonan los carmines
y entran en la noche negra o la risa turbia
y las gentes van hacia ella a taparse con las sombras