Oír se puede los campos remontando el invierno
salen a la luz airosamente solitarios escapando
en las calles de la ciudad sueñan lejanos
los hombres los respiran en las dichas cotidianas
se enreda la madreselva en unas piernas altas y bellas
y lloran las ciudades de tan lejos edificadas
Mira que voy de camino hacia ellos
que llevo el alma constantemente corazoneando con ellos
entre las torres oscuras lanzo la mirada
y se lleva mi corazón al lado suyo con sangre de paloma
alas terminadas que a veces encuentro en los jardines
y parecen que traen sueños de encañados trigales
muy lejanamente dormidos al sol y llenos de celebraciones
Chulos, dementes, agresiones ¡Madre yo quiero huir!