Una mujer morena dichosa de ponientes
su mirada abandonada al oeste hasta la noche
contemplativa es bella, así, de cuencas negras
si sus ojos oscurecidos gira hacia los rumores:
la incesante ciudad a su espalda la llama a veces
Y llora con una felicidad que duerme
arrastrándose desde la mar adentro hasta sus cabellos
Oye tú sus presentimientos en la caracola
déjala dormir si sus ojos oscurecidos te miran
y parecen una alternativa a la muerte del universo
Llenos de irrealidades pensarás que fue un sueño
que la crearon dichosa para un momento
que la vida te tendió un nuevo puente
entre tú y las estelas murientes de aquel velero