Corazones que una noche de fragua templó
gorriones, escopetas que los rodaron por el suelo
manos suaves de dedos sin término
Frío. Caliéntalas en los bolsillos de mi abrigo
tus manos blancas nacen este invierno
aquí lloran todas las sed de los hombres
aquí lloran todos los heridos hombres hechos
parecen maquillados sus ojos con sal
si el cielo se abriera más tarde este estrépito dormiría
muchas aves emigraron
los gorriones no me han abandonado
el ciervo herido se refugia para fallecer
nacen cada vez más oscuros los hombres
miramos los cielos grises…