Con los dientes apretados oigo el clamor del lobo
gargantas que oran en el amanecer inminente
sendero de árboles que se adentra en otro infierno
la paz que buscan es la paz de que huyen
fácilmente se reclaman riquezas opuestas
la carne, el espíritu danzan alrededor de mí
así es la noche que brega con el hombre desgarrado
Amanece. Huyen los pájaros a lo lejos
Se respira una música interior decadente y fría
toda la llanura, todo el campo piensa en algo vago
…Y no poder entenderlo… y contemplar sin ver
¡Tanta noche oscura donde abandonar a los hijos!