viernes, 27 de noviembre de 2015

Viril vibración...

Viril vibración de la luz era arriba. Caían hojas muertas desdeñando su oro en una pesadilla que reposaba en su tragedia. Me hundí en la fiebre, entre tormentosas puñaladas que destilaban oro de una gran postrimería de la luz que sería otra mañana. Sacudido por mi propio grito de horror desperté filósofo y sucio, trasgresor. Me abrí paso entre el viento, y mi frente rompiendo su tibieza se elevó contra el cielo azul. Bella fue, me dije, y comencé a recordarla. Y en sueños me entregué a las rosas que habían desaparecido de la Tierra, y me dirigí a Dios. Y le dije: Tú como yo, Señor, ya sabemos más de lo que querríamos saber.