miércoles, 27 de marzo de 2019

Mañana te sentirás fría...


Mañana te sentirás fría y nocturna
sobre las flores mustias, palpitantes
como un corazón viejo.
Sentirás algo que yo no sé... que se irá cerrando,
que se irá abriendo en tu otoño sin darte cuenta,
en una tarde de dolores extendidos.
Cuando oigas llover en tu calle,
los enigmas de la Tierra te envolverán,
sin descifrar nada más que todo lo mustio
y el rozarse de tu cuerpo contra la vida.
Te rodearás de misterio y has de llorar
las sombras del infinito agujero que se levantará
en una tarde de dolores extendidos.
 

miércoles, 20 de marzo de 2019

Hay un bramido en lo bonito...


Hay un bramido en lo bonito del día,
hay miserias que aguardan turno
y un quebrantado silencio que se ha borrado,
que va a cualquier parte y viene...
  -Señor, yo no sé cómo llorar
mi parte en esta bruma pero lo oigo...
Respiro..., y a veces se me escapa un eructo,
pero el bramido, en lo bonito del día,
no sabe que está llorando,
que no es una piedra dura y destetada.
En la honda simiente que me trajo,
bellos vaivenes donde se puede dormir.
Sólo las vergas de los deprimidos sienten.
 

jueves, 7 de marzo de 2019

Se puede destruir el alma...


Se puede destruir el alma
con una rosa partida,
obligar a que sus ojos la miren
y su mente se ocupe
en aquélla respiración perversa.
Se añorarán los besos esta noche
de estrellas que han desaparecido...
Se puede destruir el corazón
si lo convocas con otra voz que la amada.
Se puede destruir, se puede destruir...
Se puede hacer añicos la copa
de cristales lacerantes.
Pero hay que conocer la ciencia que al alma
despoja de su llama...
Un cigarrillo que se aplasta con el pie.
 

miércoles, 6 de marzo de 2019

Están rodando mis pulmones...


Están rodando mis pulmones
en secretas callejuelas,
sucios de no sé qué aire infestado.
En la secreta callejuela,
mis pulmones rodando
parecen corazones rodando.
Dejo mi mirada posada en cualquier parte
y tiran de mis ojos como corazones.
El cielo descarga un chaparrón,
y yo tirado en el suelo,
pensando y mojado de luces,
con la extrañeza de no saber
que mis pulmones, sucios,
parezcan entraña de un corazón
y rareza de pesadilla palpitante.
Todo mi cuerpo soy aquí
entre solitarias entrañas y adoquines
que me revelaron: “Soy”.