Hasta el vientre manantial, hasta el beso cerrado de la vida. Llego
cuando el horizonte me colma de luminosos ojos claros la llegada. Por mi vereda,
que es sencilla, que es el alma de un pájaro que no huye de los inviernos y es acariciado
por el sol gravemente caído hacia el sur. Veréis la ofuscación que me ciñe y
más abajo el mar que siempre he temido. No sé… Traigo una herida en el pecho y
voy sangrando en medio de esta preciosa tempestad que me agita. La tensión de
mi arco, considerarla porque sobrevivirá a mí. En el viento dejo una mirada
excesiva cual látigo. Veréis que he estado siempre entre vosotros. Veréis que
se pueden leer mis ojos en todos los ojos. Y veréis en ellos que la raza humana
engendra a sus hijos para la tempestad y la iracunda inmortalidad.
domingo, 28 de diciembre de 2014
lunes, 1 de diciembre de 2014
Ayer soñé...
Ayer soñé que estaba amando. Era de noche y brillaba mi cuerpo enfermo
de luna en lo oscuro. ¡Cosas del adormecido! Cuando llegó la mañana, estaba
muerto mi sueño y yo seguía soñando, ya despierto de mi sueño de rosas rojas,
con un temblor en los labios del crimen de mi sueño enterrado. ¡Amores que el
vapor de la noche arrastra cual gotitas de un manantial de no se sabe dónde
brotado! ¡Agua de lágrimas que no desembocan en el mar!
sábado, 22 de noviembre de 2014
Yo quiero el mediodía...
Yo quiero el mediodía para concebir mi sombra y una primavera
disparada contra mi frente. No estaré expectante si llega el otoño difunto a
los bosques, y saludaré a las sombras alargadas de los cipreses y a los individuos
vespertinos como a una fuente en que refrescarme. Cuando emigren las aves me
quedaré en pie mirando ideal su horizonte cargado de adioses. Y cuando me
olviden los que me amaron y sea un otoño irreflexivo quien tienda su mano desde
el poniente, trabado a una cintura de mujer, no sabré qué desventura puso en mí
esta lejanía con inexorable límite, y dejaré en mi parque florecido los restos de
la pasión que me arrastró ciclónica en vida mientras yo creía que vagabundeaba
y caminaba, y equivocado daré mis últimos pasos como quien marcha hacia una
rosa desmesurada y fresca.
lunes, 3 de noviembre de 2014
Duerme...
Duerme, y el velo la preserva. Calla, y está diciendo adiós. ¡Ay, si
yo entendiera esta noche que nos oscurece y nos muerde! Manoseando las flores
amarillas vamos lentos hacia la muerte. Pensativos, un camino nos lleva
imantados. Vamos… ¡qué sé yo! a una herida en el fondo milenario de un pecho
que erró. En las cumbres, la inmovilidad de los sueños es como un cabello a
punto de quebrarse. ¡Amor que surge riendo y al alba medita oscura!, en breve
traerás en el costado una flor roja, como la vida roja, como la sangre. Ella ha
sobrepasado y saltado la mancha derramada del sueño, y no me la han arrebatado.
sábado, 18 de octubre de 2014
Rosas negras no las quiero...
Rosas negras no las quiero para mí. Enviadme por el aire el agua de vuestros
pensamientos, que alma tienen hasta las piedras pero no las rosas negras. Porque
si me traéis pensamientos y agua, yo os sonreiré. Porque, de esta manera, no tendré
riqueza mayor. Porque un dios opulento (lo sé) pesará pronto el oro de mi alma
que sonríe, y abrirá todas las ventanas y puertas de su casa, y evocará, con el
alma de las cosas que queden fuera y dentro, una rosa blanca.
sábado, 20 de septiembre de 2014
Ha caído el imperio...
Ha caído el imperio que habíamos codiciado. Ahora pienso: ¿Qué me
aguarda? El cielo se nubló de aluviones y negras puntas de flecha. Eran duros los
inviernos aquí. Constantemente la lluvia barría las noches empobreciéndonos. Y
soy yo quien se pregunta ahora: ¿Qué me aguarda? Codiciábamos las espirales de
vapor que cubrían el levante pigmentado. En nuestras manos teníamos la
soberanía que hendió sexos de mujeres morenas. Anduvimos muchos años delirantes
tras la leyenda del rayo silencioso. Y ahora me pregunto: ¿Qué me aguarda? …Y
tememos a nuestra nueva o fronteriza voracidad. Y sabemos de hombres que
murieron acuciosos y conmovidos de su infelicidad.
lunes, 25 de agosto de 2014
Sigo una estrella...
Sigo una estrella que me tira del corazón. Enamorado hago un camino
enigmático por la sombra. Pero a veces me parece que perderé su estela o que mi
estrella será derribada por un disparo de Dios, y mi destino, mutilado de guía,
ya no me hablará de campos espigados que alcanzar donde el horizonte mudamente
te mira con viejos ojos. Mi estrella es casi ínfima en el cosmos, pero palpita
en las noches de verano y observa mi absurdo desconcierto cuando las nubes
cruzan el cielo aborrascado en invierno. Es oscuro seguir un camino que uno no
ha elegido. Y a veces me parece que perderé la guía de su estela en el cielo.
Pero el alma humana es así de grande y caben en ella desde una inmensidad de
dura materia hasta el fracaso declarado en unos ojos diminutos.
martes, 22 de julio de 2014
He nacido para tres veces morir...
He nacido para tres veces morir: la muerte que me mira altísima bajo
las estrellas, la muerte que embriaga en los labios donde se derrama el vino, y
la muerte que desearé porque tenga la paz y llame ofuscación al vivir. No
quiero más muertes para mi corazón necesitado de muertes, ni vida que no
detenga la destrucción de las muertes que no miran altísimas, ni derraman vino
en sus labios, ni tocan la roca que acontece tan real y me excluye del número
de los dudosos.
sábado, 12 de julio de 2014
Yo era hermoso...
Yo era hermoso como una piedra en el dolor. Equivocáranse todos los
hombres bajo una andanada de lluvia, giraran aturdidos menoscabada la gracia de
Dios y pudiera yo tenderme levemente ignorando que caí. Ya no soy yo; otro
rostro artificioso precede al rostro amado, ya no hay sendero incendiado hasta
tu casa, oscuras manos tiendes hacia mí. Jardines soleados miran el poniente, y
crece una súbita maleza vespertina, y el beso es asesinado en la cintura de un
horizonte que ya no iluminará el relámpago. Yo era hermoso como una piedra en
el dolor. El estremecimiento que sentí andando hacia ti brillará un tiempo, y
pasará el candor de la tez mojada hundida entre las sábanas. Y este aliento que
me nace en el canto que ahora vuela a tus ojos, dejará una huella que será pisada,
y habrá un río que la arrastre y habrá una consumación de los tiempos que la
borre. Pero yo sé que no lo creeremos nunca y que vagaremos fantasmales por la
Tierra buscando no sé qué boca que tenga el mismo astro.
lunes, 7 de julio de 2014
Este es mi jardín...
Este es mi jardín donde me dejo lastimar por las rosas. Una multitud
de ellas vienen rodando, lejos, hechizando la vereda de una amenaza de morir.
Todas las rosas del mundo llegan a este cementerio maravilloso de suicidas
donde abril sueña como nadie sueña. Amada mía, las rosas que yo he visto usan de
cuchillas que rasgan la piel. ¿Podrías imaginarte algo más bello? Toda mi sangre
y todos los perfumes. Todos mis dedos tocando la muerte, esa muerte mustia que
da en pensar con las cosas breves. Yo tendido ya sin sangre, ellas aguardando
al espíritu de abril para regresar de nuevo.
domingo, 29 de junio de 2014
Es la noche...
¡Es la noche tan perseguidora de genitales…! Se abre tanto el rayo que
mora en el pecho con dulces músculos sepultados, que se piensa en un alba
rayada por los venenos, cuando en el aire lunado ponemos el puño, y en la
astillada madera de una mejilla vieja, la sombra de un poderoso frío, …y ese
cielo levantado que nos va dejando solos.
jueves, 26 de junio de 2014
Caballo interminable...
Caballo interminable. Doble temblor relincha en lo oscuro. Agrios golpes
de cascos precipitados hacia la arena caliente. Y la infiel, de negra tez,
abierta como un pan repartido, no retrocede ni niega. Fluyó inmediatamente el
milenario amor que disemina la lluvia que percute, la lluvia que se va hacia
los cabellos y a la cintura, que conoce toda víspera de muerte y la paz
temblando junto al fuego.
-¡Mi cintura mojada! -repetiría
ella después en el lecho honorable entre cóleras que se iban abultando-. ¡Mi
cintura y mis cabellos mojados! ¡Tú, mi asesino! ¡Tú, mi adorador! Qué lluvia
no se mezclara con la sangre.sábado, 21 de junio de 2014
Mi corazón se termina...
Mi corazón se termina. Si lo ves pasar despacio y encanecido por tu
puerta, piensa en el vigor que antes encendía su llama. Podrás derribarlo hoy,
o engañarlo, tan cantonero entre tu casa y la mía. Verás que su paciencia,
antaño fue precipitación, y alaridos de ahora, las noches malas. Observa, juzga
y perdona que olvide tu nombre, es sólo que precisa de la libertad de un
ingente olvido para soñar la benevolencia. Extendidas, sus alas, hubieran
podido preservarte de la lluvia, pero no llores si el ruiseñor no canta ya.
Sobre su espalda se batieron mil cielos frondosos y negros. Fija la mirada en
el levante, para él terminó la dicha de despertar con el cielo de ayer borrado.
Ahora trasnocha insomne y sin verdades. Está huyendo, solamente está huyendo.
viernes, 6 de junio de 2014
Mi deseo...
Mi deseo es que tengas aire. Trágalo cual prosperidad para los pobres.
Olvida los rostros, el sueño en el que viajaron a través de tu cuerpo, olvida las
fracturas que te hicieron en el alma. Y respira, respira hondamente. Compréndeme:
El más sencillo camino es el que siempre seguiste pensando que malversabas, apoyando
tu cabeza en la almohada, pisando la hierba, entrando en un laberinto que era
un alma. Todo lo que conociste y conocerás con glorificación estuvo ya en el
aire.
domingo, 1 de junio de 2014
He traído un sueño...
He traído un sueño. Tú no sabes con cuánta desnudez he traído mi
sueño. En los tiempos de la pureza ingénita del mundo yo ya abrazaba mi
sueño. Y he caído en la intemperie, y ahora soy pobre y malo y me hallo
descalzo. Si hoy no tengo ni una sombra azul donde rememorar aquellas gracias del
mundo que me cautivaron, ¿cuidarás tú de mis rosas antes que crucen el cielo
las dos alas azabaches del otoño? ¡Te ofrezco mi sueño! Es muy poco, y es también casi todo. ¡Acéptalo! ¡Rebosará tu corazón de tantas brisas primaverales!
sábado, 24 de mayo de 2014
Algo maravilloso...
Algo maravilloso está a punto de sucederme. Vendrá cual pájaro a
estrellarse contra mi frente, y herido, yo, se desgranarán planetas arrojados
de mí, rompiendo el secreto de mis músculos voluptuosos rodando por las
constelaciones. El rayo misterioso del mediodía me cubrirá de sangre alta, y
será ensanchado de un galope de caballos de lado a lado donde brille una
lejanía. Estallará el poema en los ojos, tan próximos a la vida de mi cerebro esparcido
que pensará que su enclaustramiento es una bóveda sembrada de luminarias. Los
besos se dilatarán alegres como espadas batiéndose, y entenderán esta primicia
de mi cuerpo entregado a la alma bellísima de mi asesino, corrupto de tanta
vida diseminada y de ferocidades rojamente resbalando.
martes, 6 de mayo de 2014
Cuando desciende una paloma...
Cuando desciende una paloma, presiento un destino de cuchillos. A lo
lejos, yerran serpientes insomnes, incesantes hacia mí. No corren, no llegan,
pero mi frente se llena de sueños como piedras futuras hiriéndome. No
comprendería nunca por qué la tristeza es el crepúsculo y la dureza del hierro,
mi gloria amurallada. Dulce es el amor que recibe esta fiebre de mi onda
expansiva. La paloma que se ha posado es más que mi brazo extendido y mi mano
que pide una moneda de adioses. La paloma que levanta el vuelo es sólo una
confusión de azules. Cantando, tarareando la canción que me llevará a casa, oigo
no sé qué jardinero quemando la hierba, el ruborizado mal que se exhibe como
una flor bella o la mejilla de mi amante.
miércoles, 30 de abril de 2014
La mujer que yo vi...
La mujer que yo vi, iba enseñando sus manos feas. Nadie querría casarse con ella teniendo unas manos tan feas. Las abría, las cerraba, y parecía
quejarse el aire donde habían estado en suspensión. Yo las vi y fueron como un
golpe rojizo contra mis mejillas. ¡Qué sola y qué amarga vida de soltera! Con
sus manos podría haber hecho una mordaza para pisar todas las bocas de los
hombres. Pero ella se dejaba. Sus manos, sus manos feas. ¡Qué sola y qué amarga
vida de soltera!
-¡Niña! ¿Alguien posó en tus manos las suyas?
-Sólo mi mano izquierda en la derecha, señor.
Me conformo.
martes, 29 de abril de 2014
Vengo de unos ojos que ardieron...
Vengo de unos ojos que ardieron en la inocencia. Como a ti me
estremecen los labios y el mundo cuando despliega su misterio azul y sanguinolento.
Amargamente observo mi cara en el espejo avanzando. Sé que tengo que morir y sé
que reconoceré la hora. Flores saltan de mi pecho poniendo obstáculos a la
tristeza. Pero yo, que amé tanto la llama que me encendieron y me asignó el
tamaño del dolor de la espada, tan calladamente hundiéndose en mí, a veces
siento que mi alma pasó lejos y liberada, igual que el amor que como un beso
dulce entregué a los dientes de la muerte.
domingo, 13 de abril de 2014
Yo no sé dónde...
Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Porque mi noche es
grande y hace frío, he venido tras el olor de la luna a deshojar esta flor infundida
de tan poca de luz. Pero no sabría decirte. Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Fueron vivas fuentes de claridad y se extinguieron. Como yo
la luna las olvida ahora. Deshojando una flor blanca pierdo la clemencia igual
que si cortara arena. Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Se
apagó su grito de lealtad. Perecieron o sin dificultad las asesinaron una por
una. Quiso el hombre, aquí, hacer algo parecido a un infierno.
martes, 8 de abril de 2014
Está mi corazón latiendo...
Está mi corazón latiendo en una noche de estrellas distorsionadas. Descanso
la vista en lo descomunal y no sé qué trastorno de la bóveda las vuelve
dichosas, mientras yo canto una historia de amor triste. El alma se deja caer.
El corazón salta del torso. Mis ojos se cargan de lágrimas. Y no hay adhesión,
abajo o arriba, que me acompañe. No estarán solas las avecillas del amanecer.
Habrá otros mundos iluminados por un sol en el levante. Soñará la fuente seca con
niños que beben y juegan en ella. Pero aquí un hombre repetirá su canción
triste y soportará esta alegría inmensa que no cesa de caer empapando al mundo.
¿Quién obtendrá las fuerzas que resistan el empuje de esta embriaguez? ¿Sabrá
alguien de este rincón oculto en lo ilimitado donde un hombre se rebela para
llorar a solas? ¿Será que ya no tiene alma? ¡No habrá secreto mayor ni mejor
guardado!
viernes, 28 de marzo de 2014
Está latiendo mi corazón...
Está latiendo mi corazón dichoso. La hermosura a mí alrededor me conmueve.
La calles de mi ciudad desfallecen en la lejanía de una imposibilidad de continuar agradándome con alas, con el vino que
las sumerge en la somnolencia, con el sol de la tarde. No me canso de
contemplar la agonía de sus despoblados itinerarios. Arde en mí un fuego de
extensiones rotas por la soledad. Vibra un violín. Mientras, una viuda en su
dormitorio se coge a su sexo. ¿Es esto un cementerio de muertos olvidados? ¿No
saben todos los hombres que la felicidad ha cruzado presurosa por aquí? Una
joven dice adiós con la mano y vuelve a correr los visillos. No hay nadie allá
fuera, y por eso la mano que dice adiós tiene la brusquedad de una canción de
amor interrumpida. Y aparecen espejismos de muchos adioses. Y parece que la
ciudad entera quiere llenarse de adioses.
jueves, 27 de marzo de 2014
No me acostumbro...
No me acostumbro a los árboles, al levante con sol, al cuarto de
dormir. Todo es inaudito. Mis gratos recuerdos los han cambiado. La infancia no
es mi infancia. Parece no mía o la de otro que vendió su testa. Vuelvo la vista
atrás sabiendo que encontraré más soledad que en este poderoso presente. La
infancia huele a axila. Es una obesa sudando que tuviera que besar. Molesta
volver la vista y encontrar a un niño que no sabe nada de este llanto que
incomprensiblemente almacenamos. En las postrimerías vendemos barato nuestro
caudal de recuerdos sentados al sol, hablando solos en un banco, y, al anochecer,
sólo las prostitutas nos reconocen como competidores en besar con asco y
generarlo. Vendrá la muerte un día jodiendo el rayito de sol en la cabeza, tan
incomprensible, tan admirada de nuestra mansedumbre abriéndole los brazos, que
se pensará que no hemos puesto todo el corazón en cada acto de vivir, en tratar
de comprender nuestra idiota historia en el mundo. Y el amor con que hemos
amado nuestro único tesoro que nos lo arrebatan y que nos ajustician.
lunes, 24 de marzo de 2014
Tengo una palabra de paz...
Tengo una palabra de paz que quiero ofrecerte. Mi palabra la llevo
encerrada en el corazón, abrigada en el pecho donde suben sus humores a la
garganta. Mi palabra es mi paz que yo te doy. Mi voz, que oí una vez siendo
niño, y no ha sido aún entregada al mundo, puede comerse porque es mi palabra
de paz y carne de alma. Yo sé que amarás mi palabra porque mi palabra soy yo.
Cuando me mataron dejaron uno de mis yos en pie. Él está dentro de mi boca y no
hay otro. Por mi boca pasaron tantas palabras engañosas que tuve que elegir entre
una para ofrecértela. Mi boca es mi alma rescatada del artificio y del infierno,
mi palabra que ya camina hacia ti con el esfuerzo de la brisa.
sábado, 22 de marzo de 2014
Soy mi precepto de vivir...
Soy mi precepto de vivir. Él me empuja hacia mi amante, a orar, a la
subsistencia. Yo no sé si la rosa es mayor que yo. Pero los hombres creen en la
carne sin duda, y se contemplan envejeciendo en el espejo. Hoy me mira la noche
estrellada, me mira obstinadamente, con duros preceptos de existir. No
llegaremos nunca a mirarnos frente a frente, lo sé. Ando rodeado de cosas
inconmensurables y magníficas. No creeré fácilmente en la eternidad. Yo, tan
incompleto, ¿iba a ser un privilegiado? ¡Qué ganas de rendirme cuando me dicen
que se perderá mi rosa un día!
miércoles, 19 de marzo de 2014
No sé qué me equivoca...
No sé qué me equivoca. A veces creo que debería llorar cuando estoy
alegre, a veces me echo al camino y estoy cansado. Yo no entiendo por qué lloro
y ando. Es poco lo que sé de mí. Mi tiempo sobre la Tierra se ha cubierto y
ando pensando qué me llevo. Algunos días, no tengo ganas de andar, no tengo
ganas de llorar, pero esto es lo único que me sucede y me gusta. Sospecho que
no he entendido nada, aunque ya había empezado a enamorarme de la vida, y de
esta manera me marcho. Dentro de muchos años tal vez digan de mí que anduve
mucho y lloré demasiado. No sé.
viernes, 7 de marzo de 2014
Sonrisa...
Sonrisa que
tiene un sol escondido,
que se
acerca campos y campos alcanzándome,
y que no
abraza mi espalda
con brazos
tercos cerrándose.
Al sudor se
parece rehuyendo,
en una
lejanía invisible y rara, sus amores,
durmiendo
mientras calla
la plata de
un amanecer torcido de resplandores.
Mujer, ya
tienes las manos feas,
pero tu
sonrisa… ¡cómo sube tu sonrisa a las difusiones!
Tu sonrisa
es para nosotros dos suelo
que
perturbamos la distancia, y la disuade
con los
perros de un moribundo amor eterno.lunes, 24 de febrero de 2014
Mi corazón trasnochando...
Mi corazón trasnochando
y gozando las
luminarias, pensaba
que sería su
hogar,
no mi pecho,
la mañana.
Dos ojos se lo
confiaron.
Le dijeron,
también, que al alba
serían tus
brazos mi casa.
Y miré la
aurora dos veces:
la primera cuando
asomaba,
y la
segunda, porque ya no la veía,
buscándola
dentro del alma.
¡Mi corazón
pequeño
qué poco
sabía de nada!
Los dos ojos
y el cielo lo equivocaban,
y el alba huyó,
avanzando solitario.
Iba mi
corazón de mañana
a cuestas
con su desengaño.
viernes, 21 de febrero de 2014
Luz pronta...
Luz pronta que
se tumba a veces
en mi
vientre y sobre mi pecho,
y que una
laguna pone con brillos
delante de habladores
muertos,
delante de
quebrantados sepulcros
surtidores
de sombra bajo mi techo.
Ayer vino
otra vez la luz
y habitó
entre simulacros y hierros.
¡Maldito sea
quien pone
en el espejo
frío más frío con su acero!
martes, 18 de febrero de 2014
Yo tengo la máquina...
Yo tengo la
máquina que fabrica estrellas.
Yo soy el
pecho que se rompe de infinitud.
Cuantas
lunas quedaron atrapadas en mis cabellos,
han sido mis
frentes desaparecidas.
El rayo por estelares
caminos, créanme,
es una
colina por donde se desliza una lágrima mía,
vehemente y
sola, sin corazón, sin linaje
en la
inmensidad. ¡Hay tantos rincones que postergo!,
¡tantas
rosas por labrar!, ¡y tantos son los tesoros
sin profanar!,
que necesitaré conciliar el sueño.
Algún día
soñaré que he caído atrapado en un agujero.
Entonces, en
la brisa de mi inconsciencia,
seré
adorador suyo… y me postraré… y abrigaré paz…
domingo, 16 de febrero de 2014
¿Por qué estás triste...
¿Por qué
estás triste toda la noche
y desvelada,
juntando flores negras,
juntando
almas de sangre
que empapan de
belleza
tu oscuro
pecho de duelo y carne,
y te
acostumbran la mirada a una extranjera
partida, a
una presencia sin luz ni dalias
que a las
horas de claror la muerte removieran?
¡Busca,
busca, busca, mujer, el desgarro
del
relámpago que mejor convenga,
en este embriago
lunar de pena y noche
que te mira
perfecta
desde el
azul intenso del cielo que contemplas!
jueves, 13 de febrero de 2014
No sé decir...
No sé decir
casa ni camino.
No sé decir
ni viento ni calor.
Porque mi
garganta se secó
junto a un
venero de agua,
veréis que sé pedir
poco para mi corazón.
Nunca
terminan de llover los lirios
que tanto cansan
mi imaginación,
la que nunca
me invita
a abrir los
ojos y a ver brillar el sol.
Para mayor
pena, estoy a punto
de olvidar quién
inventó
tu boca sin
palabras, taciturna,
y, frente a
la divinidad, declaración.
Es triste acaecer
así, como una turbación,
la primera, el
lapso de la simiente.
domingo, 9 de febrero de 2014
Equivocada...
Equivocada
estuvo en el residuo de vida que dejaba,
por la dicha
filtrada de la Tierra Eterna,
por los
hijos negados al mundo,
por no
entender el habla de las manos que le dieran.
Y el tumulto
se abrió como un secreto
o como un perfume que no descifrara,
la dulce sonrisa
que predicaba el agua nueva.
Y salió a
correr y a esperarla: agua que bajaba
en el
plácido sueño del río que pasaba.
Tendida
estaba en la hierba sin sospechar
que la vida
podía aparecerse de pronto en esta orilla.
sábado, 1 de febrero de 2014
Porque te quiero...
Porque te
quiero retener en cada despedida
y me aferro
a tu pecho mientras estoy dormido,
porque
danzas en mi excedida alegría
y eres mi
dolor infinito,
el solitario
tesoro que anda siempre conmigo,
tú que ves
la vida llorando tan cerca,
este
misterio de tener un amigo
que me dona
la mañana y la noche
en esta
sencilla eternidad en que vivo,
he de amarte
con la fe del asesino,
ahora que no
eres ni siquiera mi sangre
y que mi
libertad te ha elegido,
el canto que
percute en mi costado
-¡tan
bonito!- eres tú, mi prohibido egoísmo.
sábado, 25 de enero de 2014
Mi amante...
Mi amante,
que huyó al campo,
se tendió sobre
una verde primavera,
donde las
flores discrepaban cuál más bella.
Tan alta,
tan alta, me pareció entre ellas,
que cambié
mi corazón, por contemplar
el éxito que
la confundía, arriba,
con las
elevadas esferas.
Un corazón mucho
más alto quiero, madre,
donde mi
amante refulja cerca.
Y, si es
feliz respirando del sol
que se desangra
-¡qué belleza!-
en el campo
que sueña,
decirle lo cerca
que mi corazón la esperó
de las
flores que decoraron sus caderas,
tan altas,
tan altas, que confundí, también,
con material
de estrellas.
viernes, 17 de enero de 2014
Porque es de noche...
Porque es de
noche, adentro me nace
un animal
enamorado,
y me turbó
si evoco lunas inmemoriales
en este
mundo de ancestrales
querencias
impenetrables.
…Y rezuma un
inapelable acto de amor
en el que
mancha la tierra con su sangre.
¡Mi hermoso
planeta de brutales
y
monstruosos lazos con la muerte!
¿Quién violó
tu miedo arcano
y ofrenda al
hermano fascinado
las médulas amorosas
del agonizante?
lunes, 13 de enero de 2014
Mi mente...
Mi mente que
llega y no retrocede,
que se
levanta entre numerosos caídos,
lirio pobre y
trémulo,
bella de luz
cerrada y aullidos
angustiados por
cordilleras blancas,
nunca vino a
mi jardín florido.
¡Mi jardín
de rosas tantas
y de tantas luminarias
esclarecido!
Mi jardín,
el que nunca cultivo.
sábado, 4 de enero de 2014
No era triste verla alejándose...
No era
triste verla alejándose en una tierra solitaria,
humildemente
sonriendo a las canciones.
Era el
cansancio del animal que ha dormido,
que vuelve
oscuro a sus soleadas extensiones,
mimosamente
pasivo en su misterio,
la eclosión
diurna, los breves gorriones,
la paz que
pasa por tu lado precipitada
como el agua
del cielo sin grieta de imperfecciones,
y una luna
mansa que espera a la noche
y duerme en
el olvido de borrosos presentes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)