domingo, 28 de diciembre de 2014

Hasta el vientre manantial...

Hasta el vientre manantial, hasta el beso cerrado de la vida. Llego cuando el horizonte me colma de luminosos ojos claros la llegada. Por mi vereda, que es sencilla, que es el alma de un pájaro que no huye de los inviernos y es acariciado por el sol gravemente caído hacia el sur. Veréis la ofuscación que me ciñe y más abajo el mar que siempre he temido. No sé… Traigo una herida en el pecho y voy sangrando en medio de esta preciosa tempestad que me agita. La tensión de mi arco, considerarla porque sobrevivirá a mí. En el viento dejo una mirada excesiva cual látigo. Veréis que he estado siempre entre vosotros. Veréis que se pueden leer mis ojos en todos los ojos. Y veréis en ellos que la raza humana engendra a sus hijos para la tempestad y la iracunda inmortalidad.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Ayer soñé...

Ayer soñé que estaba amando. Era de noche y brillaba mi cuerpo enfermo de luna en lo oscuro. ¡Cosas del adormecido! Cuando llegó la mañana, estaba muerto mi sueño y yo seguía soñando, ya despierto de mi sueño de rosas rojas, con un temblor en los labios del crimen de mi sueño enterrado. ¡Amores que el vapor de la noche arrastra cual gotitas de un manantial de no se sabe dónde brotado! ¡Agua de lágrimas que no desembocan en el mar!

sábado, 22 de noviembre de 2014

Yo quiero el mediodía...

Yo quiero el mediodía para concebir mi sombra y una primavera disparada contra mi frente. No estaré expectante si llega el otoño difunto a los bosques, y saludaré a las sombras alargadas de los cipreses y a los individuos vespertinos como a una fuente en que refrescarme. Cuando emigren las aves me quedaré en pie mirando ideal su horizonte cargado de adioses. Y cuando me olviden los que me amaron y sea un otoño irreflexivo quien tienda su mano desde el poniente, trabado a una cintura de mujer, no sabré qué desventura puso en mí esta lejanía con inexorable límite, y dejaré en mi parque florecido los restos de la pasión que me arrastró ciclónica en vida mientras yo creía que vagabundeaba y caminaba, y equivocado daré mis últimos pasos como quien marcha hacia una rosa desmesurada y fresca.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Duerme...

Duerme, y el velo la preserva. Calla, y está diciendo adiós. ¡Ay, si yo entendiera esta noche que nos oscurece y nos muerde! Manoseando las flores amarillas vamos lentos hacia la muerte. Pensativos, un camino nos lleva imantados. Vamos… ¡qué sé yo! a una herida en el fondo milenario de un pecho que erró. En las cumbres, la inmovilidad de los sueños es como un cabello a punto de quebrarse. ¡Amor que surge riendo y al alba medita oscura!, en breve traerás en el costado una flor roja, como la vida roja, como la sangre. Ella ha sobrepasado y saltado la mancha derramada del sueño, y no me la han arrebatado.

sábado, 18 de octubre de 2014

Rosas negras no las quiero...

Rosas negras no las quiero para mí. Enviadme por el aire el agua de vuestros pensamientos, que alma tienen hasta las piedras pero no las rosas negras. Porque si me traéis pensamientos y agua, yo os sonreiré. Porque, de esta manera, no tendré riqueza mayor. Porque un dios opulento (lo sé) pesará pronto el oro de mi alma que sonríe, y abrirá todas las ventanas y puertas de su casa, y evocará, con el alma de las cosas que queden fuera y dentro, una rosa blanca.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Ha caído el imperio...

Ha caído el imperio que habíamos codiciado. Ahora pienso: ¿Qué me aguarda? El cielo se nubló de aluviones y negras puntas de flecha. Eran duros los inviernos aquí. Constantemente la lluvia barría las noches empobreciéndonos. Y soy yo quien se pregunta ahora: ¿Qué me aguarda? Codiciábamos las espirales de vapor que cubrían el levante pigmentado. En nuestras manos teníamos la soberanía que hendió sexos de mujeres morenas. Anduvimos muchos años delirantes tras la leyenda del rayo silencioso. Y ahora me pregunto: ¿Qué me aguarda? …Y tememos a nuestra nueva o fronteriza voracidad. Y sabemos de hombres que murieron acuciosos y conmovidos de su infelicidad.

lunes, 25 de agosto de 2014

Sigo una estrella...

Sigo una estrella que me tira del corazón. Enamorado hago un camino enigmático por la sombra. Pero a veces me parece que perderé su estela o que mi estrella será derribada por un disparo de Dios, y mi destino, mutilado de guía, ya no me hablará de campos espigados que alcanzar donde el horizonte mudamente te mira con viejos ojos. Mi estrella es casi ínfima en el cosmos, pero palpita en las noches de verano y observa mi absurdo desconcierto cuando las nubes cruzan el cielo aborrascado en invierno. Es oscuro seguir un camino que uno no ha elegido. Y a veces me parece que perderé la guía de su estela en el cielo. Pero el alma humana es así de grande y caben en ella desde una inmensidad de dura materia hasta el fracaso declarado en unos ojos diminutos.

martes, 22 de julio de 2014

He nacido para tres veces morir...

He nacido para tres veces morir: la muerte que me mira altísima bajo las estrellas, la muerte que embriaga en los labios donde se derrama el vino, y la muerte que desearé porque tenga la paz y llame ofuscación al vivir. No quiero más muertes para mi corazón necesitado de muertes, ni vida que no detenga la destrucción de las muertes que no miran altísimas, ni derraman vino en sus labios, ni tocan la roca que acontece tan real y me excluye del número de los dudosos. 

sábado, 12 de julio de 2014

Yo era hermoso...

Yo era hermoso como una piedra en el dolor. Equivocáranse todos los hombres bajo una andanada de lluvia, giraran aturdidos menoscabada la gracia de Dios y pudiera yo tenderme levemente ignorando que caí. Ya no soy yo; otro rostro artificioso precede al rostro amado, ya no hay sendero incendiado hasta tu casa, oscuras manos tiendes hacia mí. Jardines soleados miran el poniente, y crece una súbita maleza vespertina, y el beso es asesinado en la cintura de un horizonte que ya no iluminará el relámpago. Yo era hermoso como una piedra en el dolor. El estremecimiento que sentí andando hacia ti brillará un tiempo, y pasará el candor de la tez mojada hundida entre las sábanas. Y este aliento que me nace en el canto que ahora vuela a tus ojos, dejará una huella que será pisada, y habrá un río que la arrastre y habrá una consumación de los tiempos que la borre. Pero yo sé que no lo creeremos nunca y que vagaremos fantasmales por la Tierra buscando no sé qué boca que tenga el mismo astro.

lunes, 7 de julio de 2014

Este es mi jardín...

Este es mi jardín donde me dejo lastimar por las rosas. Una multitud de ellas vienen rodando, lejos, hechizando la vereda de una amenaza de morir. Todas las rosas del mundo llegan a este cementerio maravilloso de suicidas donde abril sueña como nadie sueña. Amada mía, las rosas que yo he visto usan de cuchillas que rasgan la piel. ¿Podrías imaginarte algo más bello? Toda mi sangre y todos los perfumes. Todos mis dedos tocando la muerte, esa muerte mustia que da en pensar con las cosas breves. Yo tendido ya sin sangre, ellas aguardando al espíritu de abril para regresar de nuevo.

domingo, 29 de junio de 2014

Es la noche...

¡Es la noche tan perseguidora de genitales…! Se abre tanto el rayo que mora en el pecho con dulces músculos sepultados, que se piensa en un alba rayada por los venenos, cuando en el aire lunado ponemos el puño, y en la astillada madera de una mejilla vieja, la sombra de un poderoso frío, …y ese cielo levantado que nos va dejando solos.

jueves, 26 de junio de 2014

Caballo interminable...

Caballo interminable. Doble temblor relincha en lo oscuro. Agrios golpes de cascos precipitados hacia la arena caliente. Y la infiel, de negra tez, abierta como un pan repartido, no retrocede ni niega. Fluyó inmediatamente el milenario amor que disemina la lluvia que percute, la lluvia que se va hacia los cabellos y a la cintura, que conoce toda víspera de muerte y la paz temblando junto al fuego.
  -¡Mi cintura mojada! -repetiría ella después en el lecho honorable entre cóleras que se iban abultando-. ¡Mi cintura y mis cabellos mojados! ¡Tú, mi asesino! ¡Tú, mi adorador! Qué lluvia no se mezclara con la sangre.

sábado, 21 de junio de 2014

Mi corazón se termina...

Mi corazón se termina. Si lo ves pasar despacio y encanecido por tu puerta, piensa en el vigor que antes encendía su llama. Podrás derribarlo hoy, o engañarlo, tan cantonero entre tu casa y la mía. Verás que su paciencia, antaño fue precipitación, y alaridos de ahora, las noches malas. Observa, juzga y perdona que olvide tu nombre, es sólo que precisa de la libertad de un ingente olvido para soñar la benevolencia. Extendidas, sus alas, hubieran podido preservarte de la lluvia, pero no llores si el ruiseñor no canta ya. Sobre su espalda se batieron mil cielos frondosos y negros. Fija la mirada en el levante, para él terminó la dicha de despertar con el cielo de ayer borrado. Ahora trasnocha insomne y sin verdades. Está huyendo, solamente está huyendo.

viernes, 6 de junio de 2014

Mi deseo...

Mi deseo es que tengas aire. Trágalo cual prosperidad para los pobres. Olvida los rostros, el sueño en el que viajaron a través de tu cuerpo, olvida las fracturas que te hicieron en el alma. Y respira, respira hondamente. Compréndeme: El más sencillo camino es el que siempre seguiste pensando que malversabas, apoyando tu cabeza en la almohada, pisando la hierba, entrando en un laberinto que era un alma. Todo lo que conociste y conocerás con glorificación estuvo ya en el aire.

domingo, 1 de junio de 2014

He traído un sueño...

He traído un sueño. Tú no sabes con cuánta desnudez he traído mi sueño. En los tiempos de la pureza ingénita del mundo yo ya abrazaba mi sueño. Y he caído en la intemperie, y ahora soy pobre y malo y me hallo descalzo. Si hoy no tengo ni una sombra azul donde rememorar aquellas gracias del mundo que me cautivaron, ¿cuidarás tú de mis rosas antes que crucen el cielo las dos alas azabaches del otoño? ¡Te ofrezco mi sueño!  Es muy poco, y es también casi todo. ¡Acéptalo! ¡Rebosará tu corazón de tantas brisas primaverales!

sábado, 24 de mayo de 2014

Algo maravilloso...

Algo maravilloso está a punto de sucederme. Vendrá cual pájaro a estrellarse contra mi frente, y herido, yo, se desgranarán planetas arrojados de mí, rompiendo el secreto de mis músculos voluptuosos rodando por las constelaciones. El rayo misterioso del mediodía me cubrirá de sangre alta, y será ensanchado de un galope de caballos de lado a lado donde brille una lejanía. Estallará el poema en los ojos, tan próximos a la vida de mi cerebro esparcido que pensará que su enclaustramiento es una bóveda sembrada de luminarias. Los besos se dilatarán alegres como espadas batiéndose, y entenderán esta primicia de mi cuerpo entregado a la alma bellísima de mi asesino, corrupto de tanta vida diseminada y de ferocidades rojamente resbalando.

martes, 6 de mayo de 2014

Cuando desciende una paloma...

Cuando desciende una paloma, presiento un destino de cuchillos. A lo lejos, yerran serpientes insomnes, incesantes hacia mí. No corren, no llegan, pero mi frente se llena de sueños como piedras futuras hiriéndome. No comprendería nunca por qué la tristeza es el crepúsculo y la dureza del hierro, mi gloria amurallada. Dulce es el amor que recibe esta fiebre de mi onda expansiva. La paloma que se ha posado es más que mi brazo extendido y mi mano que pide una moneda de adioses. La paloma que levanta el vuelo es sólo una confusión de azules. Cantando, tarareando la canción que me llevará a casa, oigo no sé qué jardinero quemando la hierba, el ruborizado mal que se exhibe como una flor bella o la mejilla de mi amante.

miércoles, 30 de abril de 2014

La mujer que yo vi...

La mujer que yo vi, iba enseñando sus manos feas. Nadie querría casarse con ella teniendo unas manos tan feas. Las abría, las cerraba, y parecía quejarse el aire donde habían estado en suspensión. Yo las vi y fueron como un golpe rojizo contra mis mejillas. ¡Qué sola y qué amarga vida de soltera! Con sus manos podría haber hecho una mordaza para pisar todas las bocas de los hombres. Pero ella se dejaba. Sus manos, sus manos feas. ¡Qué sola y qué amarga vida de soltera!
   -¡Niña! ¿Alguien posó en tus manos las suyas?
   -Sólo mi mano izquierda en la derecha, señor. Me conformo.

martes, 29 de abril de 2014

Vengo de unos ojos que ardieron...

Vengo de unos ojos que ardieron en la inocencia. Como a ti me estremecen los labios y el mundo cuando despliega su misterio azul y sanguinolento. Amargamente observo mi cara en el espejo avanzando. Sé que tengo que morir y sé que reconoceré la hora. Flores saltan de mi pecho poniendo obstáculos a la tristeza. Pero yo, que amé tanto la llama que me encendieron y me asignó el tamaño del dolor de la espada, tan calladamente hundiéndose en mí, a veces siento que mi alma pasó lejos y liberada, igual que el amor que como un beso dulce entregué a los dientes de la muerte.

domingo, 13 de abril de 2014

Yo no sé dónde...

Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Porque mi noche es grande y hace frío, he venido tras el olor de la luna a deshojar esta flor infundida de tan poca de luz. Pero no sabría decirte. Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Fueron vivas fuentes de claridad y se extinguieron. Como yo la luna las olvida ahora. Deshojando una flor blanca pierdo la clemencia igual que si cortara arena. Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Se apagó su grito de lealtad. Perecieron o sin dificultad las asesinaron una por una. Quiso el hombre, aquí, hacer algo parecido a un infierno.

martes, 8 de abril de 2014

Está mi corazón latiendo...

Está mi corazón latiendo en una noche de estrellas distorsionadas. Descanso la vista en lo descomunal y no sé qué trastorno de la bóveda las vuelve dichosas, mientras yo canto una historia de amor triste. El alma se deja caer. El corazón salta del torso. Mis ojos se cargan de lágrimas. Y no hay adhesión, abajo o arriba, que me acompañe. No estarán solas las avecillas del amanecer. Habrá otros mundos iluminados por un sol en el levante. Soñará la fuente seca con niños que beben y juegan en ella. Pero aquí un hombre repetirá su canción triste y soportará esta alegría inmensa que no cesa de caer empapando al mundo. ¿Quién obtendrá las fuerzas que resistan el empuje de esta embriaguez? ¿Sabrá alguien de este rincón oculto en lo ilimitado donde un hombre se rebela para llorar a solas? ¿Será que ya no tiene alma? ¡No habrá secreto mayor ni mejor guardado!

viernes, 28 de marzo de 2014

Está latiendo mi corazón...

Está latiendo mi corazón dichoso. La hermosura a mí alrededor me conmueve. La calles de mi ciudad desfallecen en la lejanía de una imposibilidad de continuar agradándome con alas, con el vino que las sumerge en la somnolencia, con el sol de la tarde. No me canso de contemplar la agonía de sus despoblados itinerarios. Arde en mí un fuego de extensiones rotas por la soledad. Vibra un violín. Mientras, una viuda en su dormitorio se coge a su sexo. ¿Es esto un cementerio de muertos olvidados? ¿No saben todos los hombres que la felicidad ha cruzado presurosa por aquí? Una joven dice adiós con la mano y vuelve a correr los visillos. No hay nadie allá fuera, y por eso la mano que dice adiós tiene la brusquedad de una canción de amor interrumpida. Y aparecen espejismos de muchos adioses. Y parece que la ciudad entera quiere llenarse de adioses.

jueves, 27 de marzo de 2014

No me acostumbro...

No me acostumbro a los árboles, al levante con sol, al cuarto de dormir. Todo es inaudito. Mis gratos recuerdos los han cambiado. La infancia no es mi infancia. Parece no mía o la de otro que vendió su testa. Vuelvo la vista atrás sabiendo que encontraré más soledad que en este poderoso presente. La infancia huele a axila. Es una obesa sudando que tuviera que besar. Molesta volver la vista y encontrar a un niño que no sabe nada de este llanto que incomprensiblemente almacenamos. En las postrimerías vendemos barato nuestro caudal de recuerdos sentados al sol, hablando solos en un banco, y, al anochecer, sólo las prostitutas nos reconocen como competidores en besar con asco y generarlo. Vendrá la muerte un día jodiendo el rayito de sol en la cabeza, tan incomprensible, tan admirada de nuestra mansedumbre abriéndole los brazos, que se pensará que no hemos puesto todo el corazón en cada acto de vivir, en tratar de comprender nuestra idiota historia en el mundo. Y el amor con que hemos amado nuestro único tesoro que nos lo arrebatan y que nos ajustician.

lunes, 24 de marzo de 2014

Tengo una palabra de paz...

Tengo una palabra de paz que quiero ofrecerte. Mi palabra la llevo encerrada en el corazón, abrigada en el pecho donde suben sus humores a la garganta. Mi palabra es mi paz que yo te doy. Mi voz, que oí una vez siendo niño, y no ha sido aún entregada al mundo, puede comerse porque es mi palabra de paz y carne de alma. Yo sé que amarás mi palabra porque mi palabra soy yo. Cuando me mataron dejaron uno de mis yos en pie. Él está dentro de mi boca y no hay otro. Por mi boca pasaron tantas palabras engañosas que tuve que elegir entre una para ofrecértela. Mi boca es mi alma rescatada del artificio y del infierno, mi palabra que ya camina hacia ti con el esfuerzo de la brisa.

sábado, 22 de marzo de 2014

Soy mi precepto de vivir...

Soy mi precepto de vivir. Él me empuja hacia mi amante, a orar, a la subsistencia. Yo no sé si la rosa es mayor que yo. Pero los hombres creen en la carne sin duda, y se contemplan envejeciendo en el espejo. Hoy me mira la noche estrellada, me mira obstinadamente, con duros preceptos de existir. No llegaremos nunca a mirarnos frente a frente, lo sé. Ando rodeado de cosas inconmensurables y magníficas. No creeré fácilmente en la eternidad. Yo, tan incompleto, ¿iba a ser un privilegiado? ¡Qué ganas de rendirme cuando me dicen que se perderá mi rosa un día!

miércoles, 19 de marzo de 2014

No sé qué me equivoca...

No sé qué me equivoca. A veces creo que debería llorar cuando estoy alegre, a veces me echo al camino y estoy cansado. Yo no entiendo por qué lloro y ando. Es poco lo que sé de mí. Mi tiempo sobre la Tierra se ha cubierto y ando pensando qué me llevo. Algunos días, no tengo ganas de andar, no tengo ganas de llorar, pero esto es lo único que me sucede y me gusta. Sospecho que no he entendido nada, aunque ya había empezado a enamorarme de la vida, y de esta manera me marcho. Dentro de muchos años tal vez digan de mí que anduve mucho y lloré demasiado. No sé.

viernes, 7 de marzo de 2014

Sonrisa...

Sonrisa que tiene un sol escondido,
que se acerca campos y campos alcanzándome,
y que no abraza mi espalda
con brazos tercos cerrándose.
Al sudor se parece rehuyendo,
en una lejanía invisible y rara, sus amores,
durmiendo mientras calla
la plata de un amanecer torcido de resplandores.
Mujer, ya tienes las manos feas,
pero tu sonrisa… ¡cómo sube tu sonrisa a las difusiones!
Tu sonrisa es para nosotros dos suelo
que perturbamos la distancia, y la disuade
con los perros de un moribundo amor eterno.

lunes, 24 de febrero de 2014

Mi corazón trasnochando...

Mi corazón trasnochando
y gozando las luminarias, pensaba
que sería su hogar,
no mi pecho, la mañana.
Dos ojos se lo confiaron.
Le dijeron, también, que al alba
serían tus brazos mi casa.
Y miré la aurora dos veces:
la primera cuando asomaba,
y la segunda, porque ya no la veía,
buscándola dentro del alma.
¡Mi corazón pequeño
qué poco sabía de nada!
Los dos ojos y el cielo lo equivocaban,
y el alba huyó, avanzando solitario.
Iba mi corazón de mañana
a cuestas con su desengaño.

viernes, 21 de febrero de 2014

Luz pronta...

Luz pronta que se tumba a veces
en mi vientre y sobre mi pecho,
y que una laguna pone con brillos
delante de habladores muertos,
delante de quebrantados sepulcros
surtidores de sombra bajo mi techo.
Ayer vino otra vez la luz
y habitó entre simulacros y hierros.
¡Maldito sea quien pone
en el espejo frío más frío con su acero!

martes, 18 de febrero de 2014

Yo tengo la máquina...

Yo tengo la máquina que fabrica estrellas.
Yo soy el pecho que se rompe de infinitud.
Cuantas lunas quedaron atrapadas en mis cabellos,
han sido mis frentes desaparecidas.
El rayo por estelares caminos, créanme,
es una colina por donde se desliza una lágrima mía,
vehemente y sola, sin corazón, sin linaje
en la inmensidad. ¡Hay tantos rincones que postergo!,
¡tantas rosas por labrar!, ¡y tantos son los tesoros
sin profanar!, que necesitaré conciliar el sueño.
Algún día soñaré que he caído atrapado en un agujero.
Entonces, en la brisa de mi inconsciencia,
seré adorador suyo… y me postraré… y abrigaré paz…

domingo, 16 de febrero de 2014

¿Por qué estás triste...

¿Por qué estás triste toda la noche
y desvelada, juntando flores negras,
juntando almas de sangre
que empapan de belleza
tu oscuro pecho de duelo y carne,
y te acostumbran la mirada a una extranjera
partida, a una presencia sin luz ni dalias
que a las horas de claror la muerte removieran?
¡Busca, busca, busca, mujer, el desgarro
del relámpago que mejor convenga,
en este embriago lunar de pena y noche
que te mira perfecta
desde el azul intenso del cielo que contemplas!

jueves, 13 de febrero de 2014

No sé decir...

No sé decir casa ni camino.
No sé decir ni viento ni calor.
Porque mi garganta se secó
junto a un venero de agua,
veréis que sé pedir poco para mi corazón.
Nunca terminan de llover los lirios
que tanto cansan mi imaginación,
la que nunca me invita
a abrir los ojos y a ver brillar el sol.
Para mayor pena, estoy a punto
de olvidar quién inventó
tu boca sin palabras, taciturna,
y, frente a la divinidad, declaración.
Es triste acaecer así, como una turbación,
la primera, el lapso de la simiente.

domingo, 9 de febrero de 2014

Equivocada...

Equivocada estuvo en el residuo de vida que dejaba,
por la dicha filtrada de la Tierra Eterna,
por los hijos negados al mundo,
por no entender el habla de las manos que le dieran.
Y el tumulto se abrió como un secreto
 o como un perfume que no descifrara,
la dulce sonrisa que predicaba el agua nueva.
Y salió a correr y a esperarla: agua que bajaba
en el plácido sueño del río que pasaba.
Tendida estaba en la hierba sin sospechar
que la vida podía aparecerse de pronto en esta orilla.

sábado, 1 de febrero de 2014

Porque te quiero...

Porque te quiero retener en cada despedida
y me aferro a tu pecho mientras estoy dormido,
porque danzas en mi excedida alegría
y eres mi dolor infinito,
el solitario tesoro que anda siempre conmigo,
tú que ves la vida llorando tan cerca,
este misterio de tener un amigo
que me dona la mañana y la noche
en esta sencilla eternidad en que vivo,
he de amarte con la fe del asesino,
ahora que no eres ni siquiera mi sangre
y que mi libertad te ha elegido,
el canto que percute en mi costado
-¡tan bonito!- eres tú, mi prohibido egoísmo.

sábado, 25 de enero de 2014

Mi amante...

Mi amante, que huyó al campo,
se tendió sobre una verde primavera,
donde las flores discrepaban cuál más bella.
Tan alta, tan alta, me pareció entre ellas,
que cambié mi corazón, por contemplar
el éxito que la confundía, arriba,
con las elevadas esferas.

Un corazón mucho más alto quiero, madre,
donde mi amante refulja cerca.

Y, si es feliz respirando del sol
que se desangra  -¡qué belleza!-
en el campo que sueña,
decirle lo cerca que mi corazón la esperó
de las flores que decoraron sus caderas,
tan altas, tan altas, que confundí, también,
con material de estrellas.

viernes, 17 de enero de 2014

Porque es de noche...

Porque es de noche, adentro me nace
un animal enamorado,
y me turbó si evoco lunas inmemoriales
en este mundo de ancestrales
querencias impenetrables.
…Y rezuma un inapelable acto de amor
en el que mancha la tierra con su sangre.
¡Mi hermoso planeta de brutales
y monstruosos lazos con la muerte!
¿Quién violó tu miedo arcano
y ofrenda al hermano fascinado
las médulas amorosas del agonizante?

lunes, 13 de enero de 2014

Mi mente...

Mi mente que llega y no retrocede,
que se levanta entre numerosos caídos,
lirio pobre y trémulo,
bella de luz cerrada y aullidos
angustiados por cordilleras blancas,
nunca vino a mi jardín florido.
¡Mi jardín de rosas tantas
y de tantas luminarias esclarecido!
Mi jardín, el que nunca cultivo.

sábado, 4 de enero de 2014

No era triste verla alejándose...

No era triste verla alejándose en una tierra solitaria,
humildemente sonriendo a las canciones.
Era el cansancio del animal que ha dormido,
que vuelve oscuro a sus soleadas extensiones,
mimosamente pasivo en su misterio,
la eclosión diurna, los breves gorriones,
la paz que pasa por tu lado precipitada
como el agua del cielo sin grieta de imperfecciones,
y una luna mansa que espera a la noche
y duerme en el olvido de borrosos presentes.