sábado, 25 de enero de 2020

Brazos que se tienden...


Brazos que se tienden para deshojar,
brazos que se abren al sol inminente,
brazos que languidecen para llorar.
A veces, los brazos se tocan a lo lejos,
en una imposible lejanía, y dicen adiós,
y nadie los oye derramar una lágrima.
Por toda la sangre que ha recorrido los brazos,
yo se que fueron vivientes amantes,
y abarcaron con abrazos espaldas luminosas,
y abarcaron el diminuto globo,
en el colegio, una vez, siendo niños,
de este Tierra enamorada de sus hijos.
 

miércoles, 15 de enero de 2020

Tu palabra cerrada...


Tu palabra cerrada murió en mis manos.
Como las mariposas cierran sus alas,
cayó al suelo hiriéndome de pena,
mientras mi corazón salpicaba una gran desolación.
Entonces vi muchos dioses afligidos
cruzando ¿una avenida?... no sé,
¡era tan extraño todo lo que se cerraba!
La bóveda se cerró, los ángeles,
todo quedó tumbado y herido
hasta el alba en que se destrozó el horizonte.
Vino la luz a mis ojos y se clavó la vida,
más viva la mañana entre mis ojos,
que dudó como cuando escapa un maldito,
sin saber, yo, que era en medio de tanto bien.
 

sábado, 11 de enero de 2020

El monte...


El monte que habla de consternación
puede ser una lágrima,
brillante en cada orilla,
y es para mis ojos una preciosa moneda
que se me ha caído al fondo del mar.
Tú me hablas con palabras oscurecidas,
y mi moneda lleva inscrita la respiración
de una noche estrellada para enmudecer.
Sólo el monte y la noche habla, mientras yo callo.
Sólo una moneda extraviada
fue para los ojos de un hombre
una palabra y un hecho que me cercioró
que anduve y hablé y escuché.
¡Oh las brillantes noches estrelladas!
 

viernes, 3 de enero de 2020

Dolido en el umbral...



Dolido en el umbral
Callado sin sangre en el umbral
Disparatado
Abierto de par en par a la luna
Distraído
Pensaría él en cuántas lunas lo distrajeron
Lo tumbaron, dolido, disparatado
Las lunas -¡qué trabajo!-
Para sumirlo tan adentro
Dolido de amor sin sangre
Callado del amor distraído