jueves, 20 de septiembre de 2018

Extraño tu rosa...


Extraño tu rosa en el pelo adolorida de matinales
soles, tostada como una entraña que se retuerce,
o fija como los dioses que no te dieron la espalda.
Extraño una cabellera negramente dormida
sobre espirales de humo negro y angustioso.
¿Y si acaso la rosa se esparciera?
¡Tanto temo! ¡Tanto voy amasando por el camino
el pétalo que respiraba detrás de mí!
¿Y si Dios enfurecido te negara aquella rosa
que, en tu pelo, con dolor, te construía una espalda
para el fondo de las aguas y cristales de mi sueño?
 

sábado, 8 de septiembre de 2018

No hay invierno...


No hay invierno de aguas turbias,
sólo recuerdos estancados en la desdicha.
El viento es la mano amiga que se me tiende y reanima...
Y digo desdicha y digo amigo
en el vientre de un ave
que me ha cruzado alma y me hiere con olor de vida.
Todo mi pasado ha quebrado.
Las espigas revientan con sus granos de hermosura.
Mi cuerpo lo estoy tocando,
bello en su sombra de frialdad con lluvia.
No vendrá mi persona hoy a trastornarme
pero arderá una llama inmóvil desde mi boca
que te cubrirá de alientos y vapor errático.
De veras... de veras, estoy sediento de ti.
 

domingo, 2 de septiembre de 2018

Está haciéndose una noche...


Está haciéndose una noche en la púrpura
de tu sexo. 
Está removiéndose un pasado por tu espalda,
mojada de luna,
y, en las entrañas de una fuente,
llora algo misterioso que no sabe posarse,
que está esperando el olor de la tierra empapada
cual si estuviera en la víspera del agua
que lloverá eternamente sobre tus ojos.
Está esperando nuestro amor muerto
la sombra más profunda del olvido...
...en una calle, en una fuente, bajo una luna mojada...