viernes, 23 de marzo de 2018

Cabriolear y danzar...


Cabriolear y danzar entre irisadas evocaciones
para que se sueñen hoy los días marchitos,
las lumbres que nos iluminaron
en los caminos buenos escogidos.
Y sentimos que todos los caminos se bifurcan,
que crece la benévola hierba en sus costados,
parece la libertad una espalda de mujer
que va ha enamorar de pronto al viajero.
Se sueña, ¡se sueña tanto! Que a veces la mujer,
volviendo sus ojos, nos devuelve unas cuencas vacías,
y herrumbres de tanques centenarios,
pisando nuestra hierba adolescente,
nos encogen el corazón. Adoloridas pisadas
sienten el incendio bajo el sol vertical.
Pero en lo viejo del alma, la celebración
de esta noche y esta hambruna de pertrechos y harapos
nos ha de cargar el pecho de una postrera
felicidad, inexpugnablemente alegre de creer.
 

martes, 20 de marzo de 2018

Qué extraño...


Qué extraño es sembrar una mirada
tan lejos de la melancolía,
y esparcirse y no morirse,
y caer temblando como caen los dioses
en manos de la lluvia que no cesará,
que no nos dará reposo...
Cual si fuera la iracunda estrella
que mata, que destruye la vida,
si al cabo fueran tan grandes sus celos
por amancebarnos con la soledad,
en este infinito triste.
...Y esta llaga lacerada en el beso
que tanto se extrañó de besar una entraña tuya.
 

sábado, 10 de marzo de 2018

Mi fin son tus ojos...


Mi fin son tus ojos conmovidos,
que duermas... que duermas
a la salida de tu noche extraña,
y recientito el sueño,
tan bonito el sueño,
tan alegres las voces dulces,
te lleguen nanas de arcángeles
y pienses que llego, que estoy llegando
para quedarme pensativo a tu lado,
enigmático y quieto,
tan quieto que has de oír los latidos
de otra casa más grande que mi corazón
en donde te dejarás apresar eternamente.