Me postraré sólo ante el perro
que dormita en las afueras,
con su ayuno y su haragán floresta
de pulgones, en la primavera
de su lomo nauseabundo
que besaré cual una violeta, bella,
tierna destacando en el mundo enredoso.
¡Pariera un vientre tibio esta quimera
sobre un cementerio de muertos lavados,
la que el corazón a su lomo alimenta
de pena robusta y sangre buena!
sábado, 8 de diciembre de 2012
lunes, 29 de octubre de 2012
Ojos como pájaros...
Ojos como pájaros que nunca llegan
y, en su quehacer, el pan de la respiración.
Que no me tienta el éxito. Si sólo es pasar,
frondoso silencio hay en el árbol, la emoción
del blanco invierno que quita, y la trágica hermosura
a su lecho luctuoso rendida en las hojas. Quebró
la perpetuada lápida polvorienta,
el pensar errante del espectro en el sillón,
la dulzura de un tren que silba, y pasa,
sin viajeros que paren en la estación.
¡Hay tanta música en una desposesión!
y, en su quehacer, el pan de la respiración.
Que no me tienta el éxito. Si sólo es pasar,
frondoso silencio hay en el árbol, la emoción
del blanco invierno que quita, y la trágica hermosura
a su lecho luctuoso rendida en las hojas. Quebró
la perpetuada lápida polvorienta,
el pensar errante del espectro en el sillón,
la dulzura de un tren que silba, y pasa,
sin viajeros que paren en la estación.
¡Hay tanta música en una desposesión!
domingo, 14 de octubre de 2012
Voy a acariciar el suelo...
Voy a acariciar el suelo inconcebible
en un camino de arena que yo me sé,
derribándome el corazón en aluvión
de masas de mí infantes en la madurez.
Incertidumbres crecerán de mi pasado
alegremente dormidas en una moneda, y besaré
el párpado tan pobre de la tierra,
tan en gracia y tan virgen, que equivocaré
a la anochecida que supe ladrar
y ¿por qué no? con aullidos de lobo amarla
temblando de lo que no podía entender.
Viajando por este mundo de minerales
supe de algo más también: la carne sobre la sangre
y un misterio de rosas que no resolveré.
en un camino de arena que yo me sé,
derribándome el corazón en aluvión
de masas de mí infantes en la madurez.
Incertidumbres crecerán de mi pasado
alegremente dormidas en una moneda, y besaré
el párpado tan pobre de la tierra,
tan en gracia y tan virgen, que equivocaré
a la anochecida que supe ladrar
y ¿por qué no? con aullidos de lobo amarla
temblando de lo que no podía entender.
Viajando por este mundo de minerales
supe de algo más también: la carne sobre la sangre
y un misterio de rosas que no resolveré.
domingo, 7 de octubre de 2012
Vendrá la cirugía del otoño...
Vendrá la cirugía del otoño
como una rosa grande envenenada,
bella y fiel a dormir sobre el pecho
de un suelo de agua dura y de ramas.
Y yo estaré triste porque quiero
allá y en cada cúspide solitaria
que lleve hasta el cielo nublado
un clamor de sed en mis pisadas.
Mi sed que no sé qué busca
ni en dónde quedará saciada.
¡Ay que ríe ya la vida esperando
este derrumbe que la nada declama!
¡Y qué colmada y triste estará la avecilla
huyendo de esta guadaña que canta!
como una rosa grande envenenada,
bella y fiel a dormir sobre el pecho
de un suelo de agua dura y de ramas.
Y yo estaré triste porque quiero
allá y en cada cúspide solitaria
que lleve hasta el cielo nublado
un clamor de sed en mis pisadas.
Mi sed que no sé qué busca
ni en dónde quedará saciada.
¡Ay que ríe ya la vida esperando
este derrumbe que la nada declama!
¡Y qué colmada y triste estará la avecilla
huyendo de esta guadaña que canta!
jueves, 20 de septiembre de 2012
Hasta aquí para ver las rosas...
Hasta aquí para ver las rosas.
Clamaban o qué sé yo.
Un manantial ha querido
quererme agrandar el corazón.
Yo, que el dónde no he elegido
en que derramar el corazón,
hasta aquí para ver las rosas.
Ellas han elegido antes que yo.
Clamaban o qué sé yo.
Un manantial ha querido
quererme agrandar el corazón.
Yo, que el dónde no he elegido
en que derramar el corazón,
hasta aquí para ver las rosas.
Ellas han elegido antes que yo.
viernes, 14 de septiembre de 2012
La casa huele a perfume...
La casa huele a perfume de adolescentes
que arrastran una sed todavía silenciosa de amor,
y, en ese aire oscuro, se remueven contra la vida,
y se amanceban, cosas de ayer, cosas que dicen adiós.
¡Pero aún no llores! Al desencantamiento le suceden
claras y breves ansiedades, y el perdón
a no sé qué puta que llevamos dentro pero florece
cada día con sensuales estallidos de risa y corazón.
No llores todavía, no pruebes las lágrimas aún.
Es domingo de luz para jugar a la sinrazón
y comerte los sueños que crecen al lado de las flores.
Prueba a desnudar tu espalda al sol.
Esa brisa que pasa dejándote erizado
es el beso silencioso del buen clamor
en la carta amarillenta del que pasa,
letras que nos asustaron de un imposible verdor.
que arrastran una sed todavía silenciosa de amor,
y, en ese aire oscuro, se remueven contra la vida,
y se amanceban, cosas de ayer, cosas que dicen adiós.
¡Pero aún no llores! Al desencantamiento le suceden
claras y breves ansiedades, y el perdón
a no sé qué puta que llevamos dentro pero florece
cada día con sensuales estallidos de risa y corazón.
No llores todavía, no pruebes las lágrimas aún.
Es domingo de luz para jugar a la sinrazón
y comerte los sueños que crecen al lado de las flores.
Prueba a desnudar tu espalda al sol.
Esa brisa que pasa dejándote erizado
es el beso silencioso del buen clamor
en la carta amarillenta del que pasa,
letras que nos asustaron de un imposible verdor.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Yo tenía un amigo...
Yo tenía un amigo. Tengo esa certidumbre,
sólo esa, y que volvíamos llenas de flores
las manos, mil flores o dos mil flores,
con gloria en los costados.
Volvíamos con una melodía que se cerraba en los oídos
del piano, ya casi nocturnos y heridos,
¡tan jóvenes!, de algunos breves labios aún apagados.
...Volver a andar el sendero bendito,
bajo un cielo majestuoso, plegados
hacia la infancia, y contemplar de nuevo el llanto,
recóndito y a flor de piel, tan vanamente envenenado
de nuestro mismo amor; censurado,
-¡éramos tan jóvenes!-, por manos de un pintor
de rostros veteranos.
Triviales manos que no portaban flores.
sólo esa, y que volvíamos llenas de flores
las manos, mil flores o dos mil flores,
con gloria en los costados.
Volvíamos con una melodía que se cerraba en los oídos
del piano, ya casi nocturnos y heridos,
¡tan jóvenes!, de algunos breves labios aún apagados.
...Volver a andar el sendero bendito,
bajo un cielo majestuoso, plegados
hacia la infancia, y contemplar de nuevo el llanto,
recóndito y a flor de piel, tan vanamente envenenado
de nuestro mismo amor; censurado,
-¡éramos tan jóvenes!-, por manos de un pintor
de rostros veteranos.
Triviales manos que no portaban flores.
martes, 28 de agosto de 2012
Pensando inhumanamente...
Pensando inhumanamente. Yacer,
engendrar la columna iceberg no es nada.
El simulacro nos envuelve,
locas prominencias agrediendo al cielo, y nada.
Un destino infinito te aguarda aquí.
Examina tu horizonte de farolas,
la inmensidad del mirador.
Te aguarda el sembrador de estrellas
en el exiguo jardín que el perro defeca.
¿No presientes en el auge de las cordilleras
cómo se derrama un confuso adiós excesivo?
Donde descansa el negado, allá
se encenderá tu alma.
Para tu delirio de sombras
abre tu risa entre farolas.
En el vasto universo,
tu cuarto de diez metros.
engendrar la columna iceberg no es nada.
El simulacro nos envuelve,
locas prominencias agrediendo al cielo, y nada.
Un destino infinito te aguarda aquí.
Examina tu horizonte de farolas,
la inmensidad del mirador.
Te aguarda el sembrador de estrellas
en el exiguo jardín que el perro defeca.
¿No presientes en el auge de las cordilleras
cómo se derrama un confuso adiós excesivo?
Donde descansa el negado, allá
se encenderá tu alma.
Para tu delirio de sombras
abre tu risa entre farolas.
En el vasto universo,
tu cuarto de diez metros.
jueves, 23 de agosto de 2012
El girasol rueda pensando...
El girasol rueda pensando.
¿Sobre qué vías?, ¿en quién?
Yo voy doliéndome.
¿Veneras el anteayer?
Mi corazón es el ensueño.
¿Quién lo fabrica?, ¿por qué?
Y por el sendero lo olvidaron.
¿Ya sabes cómo es?
¡Es este un mundo extraño!
¿No piensas para qué?
Quiero vivir sin preguntas.
¿Aún inquieres para entender?
¿Sobre qué vías?, ¿en quién?
Yo voy doliéndome.
¿Veneras el anteayer?
Mi corazón es el ensueño.
¿Quién lo fabrica?, ¿por qué?
Y por el sendero lo olvidaron.
¿Ya sabes cómo es?
¡Es este un mundo extraño!
¿No piensas para qué?
Quiero vivir sin preguntas.
¿Aún inquieres para entender?
lunes, 30 de julio de 2012
Si el viento no rotara...
Si el viento no rotara.
¡Ay, la pena
de no entender
nada!
Si no orientaran el cielo.
¡Ay, madre,
sin anochecida,
cómo volviera!
Si yo no fuera yo.
¡Ay, qué solos
yo
y mi Dios!
¡Ay, la pena
de no entender
nada!
Si no orientaran el cielo.
¡Ay, madre,
sin anochecida,
cómo volviera!
Si yo no fuera yo.
¡Ay, qué solos
yo
y mi Dios!
jueves, 26 de julio de 2012
Hay labios pálidos en la niebla...
Hay labios pálidos en la niebla vespertina.
Se esconden en corredores magníficos,
pero yo sé que están ahí, con un adiós caprichoso,
balbuceado, y con manos lívidas y torsos frescos.
Labios llorados también en estivales atardecidas,
y que vienen tan cansados del mundo que se entregarán,
yo sé que se entregarán -¿a un beso?-. Tal vez me engaño.
¡A una hoguera que culebrea y reparte migajillas de pan!
¿Cuál es la sed que abrasa al mundo?
A veces, me asaltan sueños de inmensidades y soledad.
La noche intensa es mala... ¡Qué usado está el cielo nocturno!
Mujer que ríes, ¿sabrías beber mi última inmortalidad?
Se esconden en corredores magníficos,
pero yo sé que están ahí, con un adiós caprichoso,
balbuceado, y con manos lívidas y torsos frescos.
Labios llorados también en estivales atardecidas,
y que vienen tan cansados del mundo que se entregarán,
yo sé que se entregarán -¿a un beso?-. Tal vez me engaño.
¡A una hoguera que culebrea y reparte migajillas de pan!
¿Cuál es la sed que abrasa al mundo?
A veces, me asaltan sueños de inmensidades y soledad.
La noche intensa es mala... ¡Qué usado está el cielo nocturno!
Mujer que ríes, ¿sabrías beber mi última inmortalidad?
domingo, 8 de julio de 2012
Ya está debajo del umbral...
Ya está debajo del umbral melancólica y huida,
ya se escuchan en el rostro el paso de las lágrimas.
¿Hacia dónde huye? Ostenta en la frente una memoria
y un deshabitarse, reñido frente a la luz amarilla,
que aspira el olor de la rosa negra
en el suave aliento que se desentierra en la lejanía.
¿Qué luz me llega en las flores de abril
que no sé si es el amanecer o es una anochecida?
Pero me basta un latido en el pecho y en ese rincón
de la cama que no ve borrarse la débil primavera.
Nos embriagó un jardín oliente para no entender
de flores marchitas o bendecidas de esencia.
¡Qué blanco es el deseo de día y de cuánta luna
se prolonga en la oscuridad de la melodía nocturna!
¿Está llorando o canta un apogeo o una decadencia?
ya se escuchan en el rostro el paso de las lágrimas.
¿Hacia dónde huye? Ostenta en la frente una memoria
y un deshabitarse, reñido frente a la luz amarilla,
que aspira el olor de la rosa negra
en el suave aliento que se desentierra en la lejanía.
¿Qué luz me llega en las flores de abril
que no sé si es el amanecer o es una anochecida?
Pero me basta un latido en el pecho y en ese rincón
de la cama que no ve borrarse la débil primavera.
Nos embriagó un jardín oliente para no entender
de flores marchitas o bendecidas de esencia.
¡Qué blanco es el deseo de día y de cuánta luna
se prolonga en la oscuridad de la melodía nocturna!
¿Está llorando o canta un apogeo o una decadencia?
sábado, 30 de junio de 2012
Llora la tarde con sol...
Llora con losa de tumba la tarde con sol,
mirándome en su vagar los ojos de una mujer.
Me colma la sonriente belleza que se aminora
en el claroscuro ventanal, dulce y hundida de ayer
y tanta luminosidad que podría ser de lluvia.
Porque todo ello me colma de tanto bien
pero no fue de lluvia su mirada abandonada,
sonrío la gloria de la muerte y sus crepusculares
ocasos al desencanto, cuando esa llama,
la de ellas, se hunde en una boca de oscuridad.
¡Pidiera un instante al otoño que no se fuera
y tras una torre de lluvia me mirara extraviada!
Una vida afable con un horizonte de ventanas.
Vivir el misterioso derrumbe de ellas asomadas.
mirándome en su vagar los ojos de una mujer.
Me colma la sonriente belleza que se aminora
en el claroscuro ventanal, dulce y hundida de ayer
y tanta luminosidad que podría ser de lluvia.
Porque todo ello me colma de tanto bien
pero no fue de lluvia su mirada abandonada,
sonrío la gloria de la muerte y sus crepusculares
ocasos al desencanto, cuando esa llama,
la de ellas, se hunde en una boca de oscuridad.
¡Pidiera un instante al otoño que no se fuera
y tras una torre de lluvia me mirara extraviada!
Una vida afable con un horizonte de ventanas.
Vivir el misterioso derrumbe de ellas asomadas.
jueves, 17 de mayo de 2012
Suavísimo rasgo...
Suavísimo rasgo propaga
intensamente dormido en la lumbre.
Me mira para mirar la anochecida
y regresa para regresar al nombre.
Se abate juntamente a la llamarada,
deslizándose de la cumbre
del fuego a otra patria,
conociéndome pero olvidándome.
Fuerzas caen sobre mí
que quieren elevarse del nombre.
¿Podré pisar al fin
mi patria que es su carne?
La llamo, pero mi voz no acude,
y quedo solo con una realidad bestial,
pleno de pura maldad,
feliz en su voluptuosidad imposible.
intensamente dormido en la lumbre.
Me mira para mirar la anochecida
y regresa para regresar al nombre.
Se abate juntamente a la llamarada,
deslizándose de la cumbre
del fuego a otra patria,
conociéndome pero olvidándome.
Fuerzas caen sobre mí
que quieren elevarse del nombre.
¿Podré pisar al fin
mi patria que es su carne?
La llamo, pero mi voz no acude,
y quedo solo con una realidad bestial,
pleno de pura maldad,
feliz en su voluptuosidad imposible.
lunes, 14 de mayo de 2012
Verdeará en el ejido...
Verdeará en el ejido
cuando nos digamos adiós.
Ocultará la primavera
la desesperación del trovador
que no sabrá
que fue la voz del ruiseñor
la que sosegó la tarde.
Pensará que su relato rejuveneció
como palabra fresca
o como pasto de Dios.
Tanto amor costeará
que dirá que regaló
él sólo la primavera.
Y aunque fuera del ruiseñor
la melancolía
que verdeció la estación,
terqueará con el entorno
que fue un adiós lo que cantó
de su membranosa garganta.
Lo que sosegó la tarde
y la palabra que perjuró,
tan imperfecta y tan llena.
cuando nos digamos adiós.
Ocultará la primavera
la desesperación del trovador
que no sabrá
que fue la voz del ruiseñor
la que sosegó la tarde.
Pensará que su relato rejuveneció
como palabra fresca
o como pasto de Dios.
Tanto amor costeará
que dirá que regaló
él sólo la primavera.
Y aunque fuera del ruiseñor
la melancolía
que verdeció la estación,
terqueará con el entorno
que fue un adiós lo que cantó
de su membranosa garganta.
Lo que sosegó la tarde
y la palabra que perjuró,
tan imperfecta y tan llena.
sábado, 28 de abril de 2012
Con tu risa...
Con tu risa, oh vida, me sobra.
Y si se humedecieran todas mis bocas,
ensalivadas y feroces
de esa avidez buena de las rocas,
ríe porque me quitarías el incendio
que arde en todas mis auroras.
Ríe porque desobedezcan todas
las inocencias y mucosas.
La eternidad seda como el aliento
de una mujer. Y si ríes alguién llora,
sorprendido de que la felicidad
no travesea ni escorza.
¡Oh, vida que ríes para mí!
¡Oh, complacencia pomposa!
Ríe aunque el intruso poeta
no te esperara tan hermosa.
Ríe aunque piensen los hombres
que eres perpetuamente ruborosa.
Y si se humedecieran todas mis bocas,
ensalivadas y feroces
de esa avidez buena de las rocas,
ríe porque me quitarías el incendio
que arde en todas mis auroras.
Ríe porque desobedezcan todas
las inocencias y mucosas.
La eternidad seda como el aliento
de una mujer. Y si ríes alguién llora,
sorprendido de que la felicidad
no travesea ni escorza.
¡Oh, vida que ríes para mí!
¡Oh, complacencia pomposa!
Ríe aunque el intruso poeta
no te esperara tan hermosa.
Ríe aunque piensen los hombres
que eres perpetuamente ruborosa.
viernes, 20 de abril de 2012
Si me rozaran con su blancura...
¡Si me rozaran con su blancura!
Ya vuelven de dilatados jardines
emitiendo en sus temblorosas melenas
la razón de los jazmines.
Vienen por fijadas veredas
a donde tienen que prenderse.
Y se anclan, ciegas,
a las casas en su portada
como larvas acabadas.
¿Sabes de qué los hogares llenan?
Brumas hay también, hermano,
rellenando las esquelas.
¿Vas a dejar que se consuma
este quehacer tan viejo que centellea
de nevada y de aroma?
Espérate. Tengo que decirte algo.
Espérame. ¡Vuelve ya la blancura!
Ya vuelven de dilatados jardines
emitiendo en sus temblorosas melenas
la razón de los jazmines.
Vienen por fijadas veredas
a donde tienen que prenderse.
Y se anclan, ciegas,
a las casas en su portada
como larvas acabadas.
¿Sabes de qué los hogares llenan?
Brumas hay también, hermano,
rellenando las esquelas.
¿Vas a dejar que se consuma
este quehacer tan viejo que centellea
de nevada y de aroma?
Espérate. Tengo que decirte algo.
Espérame. ¡Vuelve ya la blancura!
martes, 17 de abril de 2012
Sonríe el agua...
Sonríe el agua en mi pecho.
Nado. Mi pecho sólo sabe que es agua
que sonríe, que trasnocha
en una noche en que todo me ama.
Ya estoy tan lejos
que no podría pensar en mi casa,
que olvido. Tampoco puedo recordar
a quién amaba.
No me abandona el animal
ni su costumbre de ofrendar
la vida a mi lado.
Sigo nadando. Voy a entrar
en un amanecer de invierno.
Sé que no me espera ningún mal.
A lo lejos, se dilata
el horizonte espectral.
¡Cuánta belleza nos sosiega a mí
y al mudo animal!
Sonríe el agua reservada a mi pecho.
La misma benignidad del agua que sueño,
tiene la sangre de mi animal.
Nado. Mi pecho sólo sabe que es agua
que sonríe, que trasnocha
en una noche en que todo me ama.
Ya estoy tan lejos
que no podría pensar en mi casa,
que olvido. Tampoco puedo recordar
a quién amaba.
No me abandona el animal
ni su costumbre de ofrendar
la vida a mi lado.
Sigo nadando. Voy a entrar
en un amanecer de invierno.
Sé que no me espera ningún mal.
A lo lejos, se dilata
el horizonte espectral.
¡Cuánta belleza nos sosiega a mí
y al mudo animal!
Sonríe el agua reservada a mi pecho.
La misma benignidad del agua que sueño,
tiene la sangre de mi animal.
domingo, 1 de abril de 2012
Es un adiós de mujer...
Es un adiós de mujer
que se aleja en la blandura
de un sólo silbo
que estira la llanura.
Se recrean las bisagras,
se estrecha la huida
de los quicios,
ronquea la cerradura.
El Edén caído,
toda la verdura
que se puede deshabitar,
en el suelo es una quemadura.
Mancebo de cucarachas
es el hombre de arcilla.
Y el adiós inexplicable
flota como una verdad nocturna,
que es amable
como moribumda,
en la noche en que se rompen
amada contra el amado,
columna contra columna.
jueves, 22 de marzo de 2012
El libro cerrado...
El libro cerrado
tiene un lugar en el cielo
de los arcángeles.
Porque nos ha cegado
su sombra,
y ha probado la vida
que yergue la testa.
No sabe que me ha dolido
tanto como esta
manera de estar vivo,
abriendo una espera
en el camino.
No sabe que me ha mirado el ámbar
que duerme y da sentido.
¡Y he visto el infinito
cercado de rosas!
Y una lumbre abierta
sin consumir
su círculo de mariposas.
jueves, 15 de marzo de 2012
Junto al mármol...
Junto al mármol, una amapola
te velará en el sueño.
No pidas más. Te recordará,
cada primavera, el beso
breve de la vida.
Trasminará de tu cuerpo
un exceso de amor de la carroña.
Y habrá en el viento
una parte de ti
obcecada y durmiendo.
Y tanto como fuiste
seguirá transgrediendo
la ley severa en cada respiración
de los enamorados,.
y estiércol generoso serás,
hospitalario con tu flor leal
y estiércol generoso serás,
hospitalario con tu flor leal
martes, 6 de marzo de 2012
Volteado el redoble...
Volteado el redoble,
suena inmensamente
en la noche.
Se come la oscuridad
babeando
en su inmensidad.
Frío nocturno
que el piano,
taciturno,
no quiere mirar.
Nadie quiere mirarlo.
Nadie quiere soñarlo.
Pero suena el redoble
con su pasión
y su voracidad.
Se come la noche
y nadie quiere mirar..
De ir vengo...
De ir vengo
a no sé qué ilusión.
Me entretuvieron
la flor del azahar
y otra aparición.
No sé de qué me sirven. Pero las guardo
para otro extraño corazón.
Guardo también el mapa
que dirige mis pasos
a la nada.
Y un trotamundos al lado,
y una canción.
a no sé qué ilusión.
Me entretuvieron
la flor del azahar
y otra aparición.
No sé de qué me sirven. Pero las guardo
para otro extraño corazón.
Guardo también el mapa
que dirige mis pasos
a la nada.
Y un trotamundos al lado,
y una canción.
domingo, 4 de marzo de 2012
Por el huerto...
Por el huerto
cruzan los alientos
de vivos y muertos.
Cercana la mar
se lleva en la sal
el olor caliente
de la blanca cal
de sus dientes.
Y parece que sueña
el huerto vacío
con una frente serena,
y un escalofrío.
cruzan los alientos
de vivos y muertos.
Cercana la mar
se lleva en la sal
el olor caliente
de la blanca cal
de sus dientes.
Y parece que sueña
el huerto vacío
con una frente serena,
y un escalofrío.
Sólo hay una parada...
Sólo hay una parada.
La rosa se ondula un instante
y no posee nada.
Te entrega su perfección.
No es tristeza. Casi nada
es. Pero no la acojas en tu pecho.
Déjala dormida lejos.
Sólo hay una parada.
Tu soledad es un reflejo
y estás en ti misma,
y yo tengo que sembrar algo en el viento.
En la madrugada...
En la madrugada
llora una mujer
enlutada.
Su amante pasó.
De verás
que pasó.
No intercambiaron
gestos ni palabras.
Sólo se alejaron.
Las campanas sonaron.
Algo murió.
llora una mujer
enlutada.
Su amante pasó.
De verás
que pasó.
No intercambiaron
gestos ni palabras.
Sólo se alejaron.
Las campanas sonaron.
Algo murió.
sábado, 3 de marzo de 2012
El equipaje está ahí...
El equipaje está ahí.
Ya viene el sueño
a amancebarnos.
Alas pasan sin dueño.
Un viaje que se ignora
nos espera.
Ya sé que estás triste
pero es buena hora.
Ocupa tú mi tristeza
y entrégame tú la rosa.
Ven a septiembre...
Ven a septiembre
si te duele el mundo.
Las auroras rompen
el horizonte.
Hay hombres callados
que encienden
fuego para las manos.
Verás el otoño
poblándonos
el suelo que pisamos.
El morado rayo de luz.
Adentro del mundo
la lluvia
y las rotas amapolas
despertarán remembranzas.
...Ven a septiembre
si te duele el mundo.
si te duele el mundo.
Las auroras rompen
el horizonte.
Hay hombres callados
que encienden
fuego para las manos.
Verás el otoño
poblándonos
el suelo que pisamos.
El morado rayo de luz.
Adentro del mundo
la lluvia
y las rotas amapolas
despertarán remembranzas.
...Ven a septiembre
si te duele el mundo.
viernes, 2 de marzo de 2012
La mujer tañe sonidos...
La mujer tañe sonidos
y tinieblas.
De monte a monte
se oyen,
y nadie despierta.
De monte a monte
ruedan.
De monte a monte.
Y parece que el mundo sueña
y no se inquieta.
y tinieblas.
De monte a monte
se oyen,
y nadie despierta.
De monte a monte
ruedan.
De monte a monte.
Y parece que el mundo sueña
y no se inquieta.
jueves, 1 de marzo de 2012
Se ha borrado...
Se ha borrado.
La tinta
ha abandonado
el papel.
No queda nada
de lo que fue.
La poesía ha muerto.
¡Cuánta tristeza
perforando el papel!
¡Padre! ¿A dónde van
las tristezas de ayer?
La tinta
ha abandonado
el papel.
No queda nada
de lo que fue.
La poesía ha muerto.
¡Cuánta tristeza
perforando el papel!
¡Padre! ¿A dónde van
las tristezas de ayer?
miércoles, 29 de febrero de 2012
Pasa una brisa...
Pasa una brisa
de juncos.
Hay rumores que callan
de pronto.
¿Quién anuncia
el llanto?
Las ánimas sólo vienen
a repostar.
¿Nada ni nadie
las podrá callar?
de juncos.
Hay rumores que callan
de pronto.
¿Quién anuncia
el llanto?
Las ánimas sólo vienen
a repostar.
¿Nada ni nadie
las podrá callar?
lunes, 27 de febrero de 2012
Qué lejos pasó...
Qué lejos pasó la madrugada.
¡Ay, si la vieras hermano
pensativa y lejana!
El barco atracado lo sabe,
y la tierra de nadie congelada
también lo sabe.
Me lo contó una guitarra.
¡Ay, si la vieras hermano
pensativa y lejana!
El barco atracado lo sabe,
y la tierra de nadie congelada
también lo sabe.
Me lo contó una guitarra.
domingo, 26 de febrero de 2012
El lápiz de color...
El lápiz de color
y el perfume
se parecen.
Se parecen
como el vivo
a un extranjero,
como el enamorado
al mediodía
y como yo
al sendero
cuando vuelvo.
y el perfume
se parecen.
Se parecen
como el vivo
a un extranjero,
como el enamorado
al mediodía
y como yo
al sendero
cuando vuelvo.
sábado, 25 de febrero de 2012
Oír llover....
Oír llover alegres
y tristes.
Descansar
sobre los ojos
un alma.
Alejarse
de lo que más quisiste.
Amar
en la ofuscación
o borrados por la claridad.
Correr
y llamar a voces
al niño de entonces
para verlo correr
otra vez.
y tristes.
Descansar
sobre los ojos
un alma.
Alejarse
de lo que más quisiste.
Amar
en la ofuscación
o borrados por la claridad.
Correr
y llamar a voces
al niño de entonces
para verlo correr
otra vez.
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