lunes, 22 de octubre de 2018

Mi horizonte espigado...


Mi horizonte espigado anoche se partió,
en soledad estaba, mirando la destrucción
de mi horizonte espigado,
sin alma, tan muerto sin respirar del aliento
de las espigas inflamadas,
que se amordazó de lágrimas mi noche.
Se avecinó el alacrán, la víbora:
todo estaba durmiendo.
El alacrán... la víbora...:
mi horizonte ya no era hermoso.
Anoche todos los horizontes se buscaban
en tus mejillas encendidas que eran todas las lejanías.
Pero me quedé solo mirando la destrucción...
...Y lloró el águila sobre la raya quebrada,
mis ojos, sin alma, indolentes lo recorrieron.
 

jueves, 11 de octubre de 2018

Qué negra manera de ennegrecerse...


Qué negra manera de ennegrecerse tiene este aire.
Qué sorber de purulencias me engorda.
Por las calles se camina inclinando la frente,
y yerra un perro como yerran las sombras suplicantes.
Parecen cuencas vacías tus ojos.
Por la mañana se habrán cerrado y caminarás
envuelta de verdes anillos,
y extenuada arrancarás una flor porque estarás
sedienta y amarga, 
o caerás en un apilamiento de borrachos
¡Dios mío, qué pesadilla!
 

lunes, 8 de octubre de 2018

Con puños plácidos...


Con puños plácidos de la amanecida despertará
el cerebro donde caló la lluvia una vez riendo,
cuando pensaste que se abrirían las puertas
de un cielo que también reía y bostezaba.
La mañana se rompió en el rosado del horizonte
como una pequeña flor robada y asustadiza,
en medio del firmamento que la enloquecía.
Y dijiste ¡adiós! como una mentira,
como se pronuncian todos los adioses
cuando se adentran las voces en la neblina de la lluvia,
rompiendo el pasado como si no hubiera sido cierto,
ni tan noble como pudo haber sido entonces.