martes, 27 de septiembre de 2016

Porque me miran...


Porque me miran, tus ojos, creciéndose,
tomando la lucha de las calles cada día,
eludiendo la copa de veneno para los dos,
levantando mis huesos tronchados pertinaces,
tienes en tus ojos un alma,
y un peso en la mirada cadenciosa
en todas las desolaciones que me mueren,
que me convence y convence a las alboradas
que hoy sólo quiero besártelos y alumbrarlos
de toda la luz que me voltea de pronto si te miro.
¡Bendito vaso de luz en que te has convertido!

lunes, 26 de septiembre de 2016

Por mí te lo digo...


Por mí te lo digo: te quiero.
Y por no saber qué estoy diciendo,
me lo meto en la boca y te adoro.
En mi boca eres como la ventana
que refresca el abismo que soy
vibrando incognoscible.
Así sin sentimientos te quiero,
como un animal pobre y libre
que aúlla en la noche interrogando.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Voy a romper...


Voy a romper todos los sentimientos.
En su atmósfera volarán las trizas
feroces y, a su lunar sometimiento
a la noche, se aferrarán como las pinzas
a los pezones. Tanta pérdida cordial,
yo, destronaré, que el dolor que agudizas
fijará la punta de su lanza
en el vulnerable sentir de aquellas cenizas,
de aquella abierta noche de verano,
en que junté mis labios a tus labios que civilizan
mi bárbaro amor vengativo besando.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Esta sed que vive...


Esta sed que vive.
El hambre que me ha llorado.
Este dolor que me acusa.
Mi sangre que ha abdicado.
¡Una noche para vivir
en el cuerpo que me ha abismado!
Sólo eso esperaba.
Sólo eso no ha sucedido.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Se han quedado dormidos mis ojos...


Se han quedado dormidos mis ojos
en el puro sentir de unas alas.
Ya no pienso en la venidera ilusión
que en atmósfera cubrirá el vientre que exhalas.
El extendido espacio de oxígeno que abro
y que nos separa, será un hombre que baja
de mí hasta ti sobre la vertebrada espalda.
Dos cabellos tengo ahora en el sentir:
uno sube por extrañas cavidades,
el otro domina el apaisado mes de abril.
Un hombre se desvive y vuelve más vivo
que mojado de lluvias, muerto en la vivida matriz.

martes, 13 de septiembre de 2016

Cuando engrosas las filas de los codiciosos...


Cuando engrosas las filas de los codiciosos
y sales a pelear por tu derecho
al mendrugo que recibes, yo te alabo ¡oh vida!
porque sé que eres el buen pan de mi alucinación.
Y si pues recibiera algún día menos de lo que doy,
 y a su jugo amargo enlabiasen de alcoholización,
despertara con su sangre negra y balbuceara el irrisorio adiós
a un sol vespertino que ríe y llora una capitulación.
¡Cuántas veces vi tu enloquecedora agitación
resolverse complacientemente en un relámpago de locura!
Y cuántas veces me dije: ¡detente necio!, alberga dudas…

viernes, 9 de septiembre de 2016

Corazón...


Corazón, latido, ¡tu fiebre!
Corazón, latido, ¡el ayer!
Corazón, ¡tu veneno!
Corazón, la paloma del atardecer.
¡Mi paloma venidera!
Se me ha clavado tan cerca.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Y sólo era un hombre batido...


…Y sólo era un hombre batido
bajo una sombra de la llanura tostada.
Ardían las arenas remotas
y las rocas inminentes se abalanzaban
contra una higuera maldita
que su esquelético cuerpo abocaba
a un suelo esquizofrénico.
La mar en calma, allá, se representaba
exhausta de bichos y harapos,
porque este desierto, se decía, adjuraba
de los dioses concupiscentes,
huyendo de los cuerpos donde abrevan
el sudor y la herrumbre.
La soledad de un tronco roído por las hormigas
descansa como un moribundo a quien el paisaje abriga
remembranzas de un verdor que le escupiera un postrer latido,
¡oh, espectáculo de un corazón que ensimisma
como el acto de generación nunca asistido!
…Y sólo era un hombre batido
bajo una sombra en la llanura tostada.
Pero, ¡qué horror
si lo que pareciesen las cosas
fuese como lo que son!
Si Dios ha muerto hoy aquí,
¿dónde acaban sus manos fundadoras
y empiezan las ratas?

sábado, 3 de septiembre de 2016

Este es mi camino...


Este es mi camino. Yo lo sé.
Antes, caminaba porque yo así lo quería
pero ese no era mi camino.
Una estrella al alba me lo decía
que ese no era mi camino.
Me lo decía una sinfonía
estridente
y un no entender de maravillas
y un hablar recurrente sobre la muerte.
Mi camino me enseñó a seguir la libertad
y a ser dueño de lo que desovillas.
Eso yo lo sé.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Yo no sé...


Yo no sé por cuánto tiempo quiero llorar.
Llora una palidez atrapada cerca de tus ojos.
Lloran los ojos muertos suyos y los tuyos.
Lloran en la pared los crucifijos.
Lloran los lamentos que vienen de la orilla.
Lloran cansados dos ojos fijos.
Yo no sé por cuánto tiempo quiero llorar.
Nadie sabe cuánto tiempo va a sentirse el interminable gemido.
Nadie quiere pararse a meditarlo.
Ellos prefieren solamente llorar.