jueves, 31 de agosto de 2017

Negro...


Negro. Consiste en estar junto a las raíces,
escarbar y escarbar en la tierra olorosa
y encontrar el origen del lirio oscuro y tembloroso,
donde la nada hundida escarba y escarba más,
donde parto el pan y no lo parto,
digo un vocablo y mi paladar se cubre de misterios,
donde la dentadura se rompe y escarba.
Entre las cosas que no se debieron decir,
torpes en el aliento, yo, te envío la más dolorosa.
Bajo el cielo lluvioso está llorando,
en secreto, una cosa o un animal. Ahora, todo es negro.

jueves, 24 de agosto de 2017

Esta noche desecada...


Esta noche desecada que se ha dormido
con su caluroso malestar,
me ha despertado con sudores
y fríos cuchillos,
venidos de hambrunas lejanas,
con sus recuerdos y su sangre mala.
¡Noches de fiebre volteados
con nuestra risa y nuestros amores!
¿Qué noche mala no ha golpeado a alguien
tan próximo a los pájaros madrugadores?
¡Pensar que ya casi había rozado sus pechos
con mi lengua confusa y llena de rumores!...
 

miércoles, 16 de agosto de 2017

Dolor que se hunde navegando...


Dolor que se hunde navegando
hacia el puro horizonte.
Alejándose por el mar navegando
el alma rosa de un poniente.
¿Qué ha de quedar más tarde?
Más tarde sólo queda la mente
pulcra como un después.
Después, el alma del río en el mar
hablará con voces y heces.
Después, ha de hundirse, lamentádose,
la nave inquietante, dos veces
honda y mojada, dos veces dormida
en la ribera de su ensalivada muerte.


lunes, 14 de agosto de 2017

Tendrá este invierno una lluvia...


Tendrá este invierno una lluvia
que morirá sin encanto,
no sé dónde ni de qué manera
pero no besará el espacio
de mi jardín serenado.
Sucederá como en las profecías
que nos sorprenderá
una aguardada descarga
de hermosura y divinidad,
como en los anchos campos
no sé qué milagro esperaríamos
que nos cubriera de trigo
nuestro horizonte,
inclinándose al roce del viento,
y el hechizo de la tierra
se hubiera de romper
a golpe de una hoz maligna.


sábado, 12 de agosto de 2017

Espirales de un amor...


Espirales de un amor que no fecunda
vienen a mí como rotundas flechas,
y en mi pene se enlanzan azules,
y amarillas y rojas,
por vertederos y barrizales,
pensando sólo en una cosa.
¡Niña! ¿Ves cómo son mis sueños?
Ni grises ni negros ni tuertos.
Son como todas las cosas
que vibran junto a la vida.
Saltarinas, mejor es no enmendarlas,
¡y que naden junto a la deshonra!


miércoles, 9 de agosto de 2017

Donde me hieren...


Donde me hieren hay graznidos de aves
evocando lejanías,
una rota calavera que meditó una vez
y bocas que dijeron adiós desesperanzadas.
Se suicidan las nubes hacia el horizonte
que no se engrandece,
y yo lloro...
Está sudando el sexo.
Los viejos no saben,
nadie sabe que tañen las campanas, ni por quién,
y yo lloro, y no sé por qué,
y no entender es una forma de la mentira
donde se abren los ojos a la confusa luz
como el gran agujero del retrete.

sábado, 5 de agosto de 2017

Dulce es el alma niña...


Dulce es el alma niña buscando abrigo
en estivales diversiones,
que dicen adiós entre risas y estruendo
de sonrojadas irisaciones.
¿Qué están buscando estas rosas?
¿Un sueño de lastimeras canciones?
De hombre recorrí el mundo para volverlas a soñar,
mas sólo encontré grotescas maquinaciones
y lirios que no quisieron hablar.
El niño que jugaba estaba soñando que callaba;
el hombre que reía dentro de mí
no quiso soñar que lloraba.


viernes, 4 de agosto de 2017

Yo salgo llorando de lo hondo de mí...


Yo salgo llorando de lo hondo de mí
como una lengua anhelante de lamer,
y de mi vidrioso mundo salgo dudoso
elevando mi lengua para acoger
un palmo de vida en mi hendedura
de hierba y de huesos áridos y sin verdecer.
Y me extraño bajo la luz con esta fragilidad
que no cesa de vociferarme con su tañer
de alaridos, más hondos que mi hondura,
más altos de lo que puedo entrever
en mi soledad sin descanso ni hogar,
en la tierra de mi mundo sin extender.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Yo quiero salir a un sol que vibre...


Yo quiero salir a un sol que vibre
como en las siestas de agosto;
que traiga el viento una gran polvareda,
que la atmósfera reincida en su vivir angosto.
Yo quiero sentirme solo
como en las siestas de agosto;
si hubiera una piedra en el camino
sería una alucinación confusa del polvo,
si me viera de la mano llevado por mi madre
sería el milagro de una piedra diseminada,
evocando una existencia rotunda e irreparable.