jueves, 20 de septiembre de 2012

Hasta aquí para ver las rosas...

Hasta aquí para ver las rosas.
Clamaban o qué sé yo.
Un manantial ha querido
quererme agrandar el corazón.
Yo, que el dónde no he elegido
en que derramar el corazón,
hasta aquí para ver las rosas.
Ellas han elegido antes que yo.

viernes, 14 de septiembre de 2012

La casa huele a perfume...

La casa huele a perfume de adolescentes
que arrastran una sed todavía silenciosa de amor,
y, en ese aire oscuro, se remueven contra la vida,
y se amanceban, cosas de ayer, cosas que dicen adiós.
¡Pero aún no llores! Al desencantamiento le suceden
claras y breves ansiedades, y el perdón
a no sé qué puta que llevamos dentro pero florece
cada día con sensuales estallidos de risa y corazón.
No llores todavía, no pruebes las lágrimas aún.
Es domingo de luz para jugar a la sinrazón
y comerte los sueños que crecen al lado de las flores.
Prueba a desnudar tu espalda al sol.
Esa brisa que pasa dejándote erizado
es el beso silencioso del buen clamor
en la carta amarillenta del que pasa,
letras que nos asustaron de un imposible verdor.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Yo tenía un amigo...

Yo tenía un amigo. Tengo esa certidumbre,
sólo esa, y que volvíamos llenas de flores
las manos, mil flores o dos mil flores,
con gloria en los costados.
Volvíamos con una melodía que se cerraba en los oídos
del piano, ya casi nocturnos y heridos,
¡tan jóvenes!, de algunos breves labios aún apagados.
...Volver a andar el sendero bendito,
bajo un cielo majestuoso, plegados
hacia la infancia, y contemplar de nuevo el llanto,
recóndito y a flor de piel, tan vanamente envenenado
de nuestro mismo amor; censurado,
-¡éramos tan jóvenes!-, por manos de un pintor
de rostros veteranos.
Triviales manos que no portaban flores.