miércoles, 26 de octubre de 2016

Estoy temblando...


Estoy temblando al acercarme.
Ascienden conmigo a ti años de no entender.
Tu boca tan alta ya me esperaba
pero el dolor que me estás robando no te esperaba.
Siento mi pena girando,
meditando dentro de tu pecho,
y pareces tan viva como mi curiosidad
que está llamando en tu mirada.
Que grita al Sur: ¡Oh, tierra, en que la belleza
se hizo párpado y el párpado se mezcló con la saliva!
Dolido de estas flores que me entregas
con tus manos pobres, yo,
sabio en no entender, golpeo mi testa contra tu misterio.
Sangrante por las calles sigo un camino confuso.

martes, 25 de octubre de 2016

Tu diestra era para mí...


Tu diestra era para mí.
Tu maestría era para mí.
Tu espada era para mí.
Me heriste…
Me heriste como a un animal sin fondo.
Las dalias estaban recordando.
Un dejar lento de vivir
los pájaros cantaban en los árboles.
Las heridas infringían destellos al atardecer.

domingo, 23 de octubre de 2016

En la cúpula de la soledad...


En la cúpula de la soledad
yo iba a morirme.
Sin canción, sin el verso diáfano
yo iba a morirme.
La tristeza era un cielo hinchado
que rebosaba.
Sobre la paz de la tristeza
planeaban las voces,
y yo recordé, entonces,
un poniente.
Todo mi amor se levantó
en una tempestad,
se levantaron muebles y rocas,
y la furia me mostró
lo lejos que estaba de morirme.

viernes, 21 de octubre de 2016

Viene y ya no es...


Viene y ya no es la que fue.
Parece sin comparación lo difícil.
Sus pies friccionan las arenas
de otras peregrinaciones.
No es. Nada se parece ¿Murió?
Me entregas un vuelo
y no te pareces.
Estás vomitando un ayuntamiento
y las voces caminan friccionando.
¿Cómo has nacido tan dificultosamente ahí?
¿Cómo vienes tan cansada a otra remotidad?

martes, 18 de octubre de 2016

Tiempo de retorno...


Tiempo de retorno a los antiguos paisajes,
a las formas juveniles que dieron paz
a mi espíritu y consciencia a los hombres buenos.
Cual mendigo vengo hoy a pedir
de los sueños que me enfrentaron a mí mismo.
Desnaturalizadas manos de humos
con el índice me señalan el Norte anclado en la memoria,
y al borracho entregan el vino azucarado
y al soñador el hondo pozo abierto.
Heridas quebrantaron un tiempo la carga
de haber contemplado el mar demasiado tarde.
Un despertar lo fija (equivocadamente)
la clara mañana en que vi tus ojos de niña,
absortos o amenorados en la ribera plateada.
No trajo más el mar rotundo.
El invierno maduró y perseveró con las lluvias
que hoy padecen todos los ojos de mujer.
El mar como un surtidor de cielo.
Los sueños en que me contemplan unos ojos de niña.
Todo juega a equivocarse y confundirse,
y del pasado sólo queda un resplandor
que nos inmoviliza.

lunes, 17 de octubre de 2016

Porque te quise...


Porque te quise aguarda algo en mí
(y esto es un lazo indestructible)
que como una profecía tapiada
esperará a que seas visible.
¡Adiós, mujer de formas indelebles…!
Hoy he sellado el tiempo con un beso
cuya curvatura te restituirá bajo otra luna.

Salutaciones, mujer, te trajo un silogismo.

sábado, 15 de octubre de 2016

Cuando quiero sentirme triste...


Cuando quiero sentirme triste
me vuelvo contra el océano.
La mirada dentro de los párpados alicaídos
desciende hasta el horizonte para dormir
un sueño que baja por mis pies descalzos.
Todo rima como la confluencia
de dos almas distantes que se querellaron.
Todo es flujo de sombras que pasan por la mirada
mientras el hombre encuentra una paz
que ha bajado y se ha desinteresado
de la feroz alegría de las entrañas equitativamente
al sol expuestas para sonreír a la luz.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Vocablos ocupados de un despertar...


Vocablos ocupados de un despertar
lleno de cosas llenas.
Por la cintura llueve una pesadilla
de ociosos
que en breve será la lámpara
encendida de mi vigilia.
Vocablos bravos que, a veces, prorrumpen.
El último estertor de los amantes
vértebra a vértebra edificados para saciarse.
Si llorar fuese un suceso,
llorarían, de veras.
Pero la manta de este océano estruendoso
que no quita el frío,
la peripecia de dormir tristes,
que no berrearemos de viejos,
este agua para soñar saciados
que no entenderemos.
Todo es tan irreal sobre la acera
que pasa por nuestra casa,
hundida en el sol del mediodía,
sin las voces, sin sucesos que brinquen.
Tal vez una palabra en el suelo, tirada, espera.

sábado, 8 de octubre de 2016

Soy de un ayer...


Soy de un ayer pretendido
por hombres buenos inculcados
de la incógnita terrible:
¡No saber qué nos intercepta en el caos!
¡No poder pararlo ante un infierno!
Arrolla toda libertad,
prescinde de explicaciones,
no tiene dilucidación
esta conspiración contra la belleza
y el bien que debimos rechazar.
Pero, Señor, ¿cómo abandonar
después de haber amado?
¿Dejaremos, si pudiéramos, repudiadas
cuantas cosas nos amamantaron
aquel día purpureo y soleado?

jueves, 6 de octubre de 2016

Mojadas las rosas...


Mojadas las rosas aguardarán
no sé qué misterioso reanimarse.
Y cuando despierten serán alma
y conocerán el llanto obrando
en un pasar lamiendo al sol.
Y a su mustio corazón que pasa
no sabrán si llamarle insignificancia
o eterno razonamiento de la vida.

martes, 4 de octubre de 2016

¿Qué buena soledad...


¿Qué buena soledad me das a probar
en mitad de esta bóveda inmensa?
Se desploma el aliento nocturno,
se despilfarran las estrellas innumerables
y todo bastardamente fluye lejano.
Pero tú vienes a mí rebosante de muerte,
a esta noche de abandonos, de fríos estallados,
con tu capricho de difunto
que agrava el llanto constelado.
¿Qué le voy a referir a mi Dios bendito?

lunes, 3 de octubre de 2016

Mi corazón marchito...


Mi corazón marchito espera
esa voz que alumbra
y nos agravia, a veces, la soledad.
Intensamente de sombras pleno
algo está buscándote
hoja a hoja exterminado.
Es el árbol que matizó el crepúsculo
hundido para los amantes
y empujado dentro
de mi desventurada llaga
que no cicatriza y está manchando.
Girones de ti aún perviven
y me sacian junto al animal que abreva.
Mi pacto es con la sombras,
para olvidarte.

sábado, 1 de octubre de 2016

¿Está vacía la piedra...


¿Está vacía la piedra labrada?
¿Reproduce la mirada el amor sin recula?
¿Alimentarías de corazón al bendito?
¿Depondrías tu alma al amante grotesco?
¿Negarás a tu Dios no invicto?
¿Cómo has atado tu amor en la vida?
¿Cómo has separado el bien del mal?
Delirios de luna me ha dividido
en el mundo el corazón
y ahora voy preguntándole a los hombres.