lunes, 30 de octubre de 2017

Cuántos lamentos agitándose...


Cuántos lamentos agitándose,
hondo cerebro,
manos que sostienen algo,
qué sé yo, un vacío, un hueco que mira
noblemente el pasar...
He estado llorando una larga ausencia
y ahora salgo a la luna plena
erguido, con mi vivir entero.
No sé nada más que vivo,
que mi mente ha trabajado esquiva
un poema muy largo,
que está pasando por delante de mis ojos
algo que está como roto
o deshojado en un otoño inconmovible.
 

jueves, 26 de octubre de 2017

Mi vida...


Mi vida torcidamente sanguínea …
Yo amaba la sal que fluía de sus muslos
y la exuberancia de la mirada
oponiéndose a la luz.
Mis sentidos se vaciaron,
y los párpados lamidos
se cruzaron con una noche venturosa,
donde dormí, enigmáticamente cegado
en sus dulces brazos.
Lo comprendí todo en un golpe
de mundo y de carne.
Anocheciendo iba la mañana
equivocada que abandonó a la luna
con un dardo en su sexo.
Carmín y un bulto de sangre…
Era la única conmoción que cabía
a un hombre.

lunes, 23 de octubre de 2017

Hembra...


Hembra de carne y de sangre,
blando vocablo que está huyendo,
adioses y ecos de adioses caen
en pañuelos venideros agitados.
¡Tanta sombra en mí dejas!
La marejada de cabellos y besos
ya te está llamando como una noche
de inmensidades y cumbres que erizan
la mirada sobre los frutos rojos
y rompen el instante en que una lágrima
sopla un adiós confuso en tu mejilla,
tan sola bajo el universo rutilante,
que de amarme no puedes huir inevitable.
 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Dos sueños tuvo...


Dos sueños tuvo:
abril latiendo errante
y abril cogiéndole
de la mano.
 
Abril latiendo errante
le obsequiaba con la maravilla
de un amor innominable.
 
Abril cogiéndole de la mano
le conducía horriblemente
hacia las manos yertas
de un dios pasivo y cadáver.
 

domingo, 15 de octubre de 2017

Viene caluroso de inminente muerte...


Viene caluroso de inminente muerte,
a los fríos va del agua,
agua triste que abriga la noche negra,
agua de inminencia y de asfixia,
agua que humedece los ojos enturbiados,
mientras la taciturna bóveda
lo cubre y lo alimenta de estrellas fijas.
¿Se está muriendo todo
o se está abriendo una rosa en mi pecho?
Camina el caminante rojamente
en sueños de inminencia embestido
de lluvia roja. Rojamente absorto,
caído en una desnudez roja y fluvial.
 

miércoles, 11 de octubre de 2017

Júntate a mi espalda...


Júntate a mi espalda que está amaneciendo
en algún lugar del mundo,
que se está abriendo una risa muy lejos,
que se sienten irreales los hombres.
Ahora que les salpica la vida, tanto,
que están jugando a arrancarse el corazón,
o pensando en breves canciones de ayer
que aguardan dormidas y nostálgicas,
entre los besos que fueron quemaduras
en algún infinito enloquecedor.
 

lunes, 9 de octubre de 2017

En este lago...


En este lago a donde lleva sus ondas
mi trastornado silencio de ti,
la orilla en que mi nostalgia se llena
y la luz se retuerce y apaga morosamente,
las fotografías han palidecido remotas.
El olvidado rostro tuyo
se extiende abundante por el horizonte,
brumoso de un pasado tan corto
que los ojos se cierran hipnóticos
borrándose con sus preciosas estrellas,
un infinito con el que se sueña
y jamás se alude, por temor
a que se nos cierre triste en una vacilación.
 

sábado, 7 de octubre de 2017

Sombras juntas...


Sombras juntas juntísimas
que toman la boca
y escupen adioses juntísimos
como un deshielo del odio.
Almas negras de la mano
cogidas que se tragan un aire ceñido
y huyen con su cansancio del otro...
Yo no sé dónde van ni cuándo
volverán sus ojos hacia mí,
porque oyen con los ojos
del dolor juntísimo
porque caminan juntísimas de la mano
y sólo buscan las piedras
y el vocerío que apasiona su obstrucción.
 

jueves, 5 de octubre de 2017

Qué pobre era el hálito...


Qué pobre era el hálito.
Qué extraña era la vida jugando tan fríamente.
¡Dios! Cómo se soñaba allí el secreto
de la libre malaventura,
la grácil espalda tan cerca del precipicio...
Reían sobre el árbol las avecillas,
y tornaban su testa hacia la luz,
prevenidas por un presentimiento de gratuita delicia,
mientras abajo se esparcía un Nocturno de Chopin.
Desenamoradas las flores de mi otoño,
¿qué sabrían de todas las desesperanzas juntas?
 

lunes, 2 de octubre de 2017

Yo tuve una canción...


Yo tuve una canción escondida
que me eclipsó el alma.
Tuve un beso arrojado al suelo
de quien me despreció.
Se me encogió el corazón bajo la lluvia,
y anduve loco, mojado y loco,
como el despertar al silencio más puro.
Y sólo una canción brotaba
de la sed y de la oscuridad.
Y sólo el beso que aguardaba en el suelo
me inclinó a recogerlo
para no volver tan malogrado.