viernes, 27 de noviembre de 2015

Viril vibración...

Viril vibración de la luz era arriba. Caían hojas muertas desdeñando su oro en una pesadilla que reposaba en su tragedia. Me hundí en la fiebre, entre tormentosas puñaladas que destilaban oro de una gran postrimería de la luz que sería otra mañana. Sacudido por mi propio grito de horror desperté filósofo y sucio, trasgresor. Me abrí paso entre el viento, y mi frente rompiendo su tibieza se elevó contra el cielo azul. Bella fue, me dije, y comencé a recordarla. Y en sueños me entregué a las rosas que habían desaparecido de la Tierra, y me dirigí a Dios. Y le dije: Tú como yo, Señor, ya sabemos más de lo que querríamos saber.

viernes, 23 de octubre de 2015

Hallar carnal un mundo...

Hallar carnal un mundo y sin sentido, y en una tarde vana volver los ojos hacia el cielo incólume, que erige ciudades sobre añiles enfermizos y apagados, y espera al viajero desencantadamente, y espera la cosecha en la primavera absorta y alucinada. Sé que alguien preguntará cómo lo miraremos con nuestros ojos disecados. Y el cielo esperado, cómo la reduciremos a cenizas de la imaginación. Se consumirán tantos oscuros abriles en un boquete que lastimará la luz vibrando arriba. Y, abajo, tercamente horrorizados, no querremos pensar en la venidera sombra. Pero habrá cielo, hermano terco. Pero habrá cielo contra todos o contra uno. Y veremos lluvias a lo lejos sedimentando en el barro como un absurdo y una ofuscación.

jueves, 15 de octubre de 2015

Ella tenía unas manos languidecidas...

Ella tenía unas manos languidecidas, con incrustaciones en las uñas, por las que no me detuve. Tenía los ojos turbios y fatigados, y seguí mi camino. Oí su respiración debilitada en una noche, tan silenciosa, que lo retirado podía pasar por colindante. Comprendí que aquella mujer era tan libre que estimulaba la compasión. Fue en una noche bestial, apremiado por un deseo bestial, cuando tomé la determinación de poseerla. Pagué, con mi dinero sucio, su cuerpo y el alba que me la quitó de los brazos para siempre. Pero, antes, vi su corazón pequeño, como una casa pequeña y hospitalaria. Una casa pequeña y hospitalaria en la que pude entender que hacía falta un milagro para despertar mi corazón a las tentaciones de los ángeles buenos, codiciosos de lunas insolventes.

martes, 22 de septiembre de 2015

Vengo con sed y con boquetes...

Vengo con sed y con boquetes porque mis perturbaciones son la sed y el hueco. Vengo a una llanura de pechos y de venas henchidas de leche. Vengo a un grueso de tropas invencibles para colmar y engullir su mínimo vacío. La sombra de un árbol ya no me complace, ni las dudas pueden afligirme el pecho. A rebosar vengo. Yo, manantial. Yo, excelsitud. Esta alegría no ha venido a fracasar. Esta alegría ya casi está besándome. Por el camino, voy abandonando vísceras calientes. Hoy comienza mi día equivocado. Y escribo equivocadamente, porque no se puede escribir de otra forma cuando algo cautivador va a turbarnos y tendernos sus manos abrumadoras. Y se sale.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Tengo el alma reflejada...

Tengo el alma reflejada en un estanque y le quieren romper el corazón. Agita su imagen un céfiro que mueve las aguas como una lumbre. Un soplo negro viene de camino a borrarla, y no sé qué será del alma mía retratada en este estanque si me voy ahora y no vuelvo nunca. ¿Vendrá a llevársela un ángel o un pintor la plasmará en un lienzo antes de que se disipe?
…¡Pena de la vida que vamos dejando retratada en los besos de una pasión que el pasado relega a un calendario de monomanías!

miércoles, 26 de agosto de 2015

¿Quién desgarra la mañana...

¿Quién desgarra la mañana por su inmensidad celeste? Me grava más de lo que puedo sujetar, arde más de lo que mis pesadillas me hubieran prevenido. Es triste y dolorosa y sangrienta. Si yo fuera joven destruiría los panales donde se gesta esta enormidad. Pero tengo un corazón descorazonado, y no puedo. Pero ando descalzo, y no llegaré. Y desnudo mi alma al salitre y a mi fuero que apenas ya puede sostenerme, y sigo buscando la tierra apacible de mi adolescencia, la poderosa vivencia de un sexo intacto, la sabiduría inclinada sobre una moneda extraviada en el suelo, una sola escondida bajo la arena...Y hoy he dado un paso más hacia la raya del horizonte, donde la imagen de un sol bienhechor se derrama al alba con extraviada mirada, a la hora en que es dulce y oloroso como primicias de mujer. Si acaso no encontrare allí la belleza y la paz acechadas, buscadme en los confines que dibujan los niños de las altas montañas.

viernes, 14 de agosto de 2015

Sobre mi pecho...

Sobre mi pecho que mira al cielo están tendidas tus mejillas. Yo las oigo como una respiración, en las noches plenarias, cual animales, bárbaramente luchando inmóviles contra la soledad que ha saltado sobre ellas. En la lucha jadean, se revuelcan, se sacian de sangre, hasta que se recogen con gran silencio en el abismal infinito estrellado. Entonces, las confundo con un ciclón sanguinario que fiero en el centro de la noche me va a abandonar para siempre. Tendido boca arriba, agoniza mi pecho en una explosión odiosa de músculos y carne selvática. Y apacienta mi alma un adiós, más allá de lo humanamente interminable, al hombre que descansa ilógico bajo la lluvia.

jueves, 23 de julio de 2015

Frente viajera...

Frente viajera que vas a escapar tras las golondrinas negras. Arde en la lejanía un territorio mojado por los espejismos. Contemplo los límites que ahogaron de fuego íntimo a mi patria, inmóvil entre los tesoros y las armas oxidadas que me traspasaron. Yace muerto aquí el perro amigo, y el viento que removía hojas muertas allá en la infancia. ¡Qué vana es la libertad del sedentario! Entre escombros entro en la maldición de un cuerpo nuevo, mi alma quedose lejos en un jardín, llorando. Oigo mi voz como un canto perfecto. Habla de un abandono eterno, y una paz constantemente sacudida, y un adiós implacable que sale a las calles noctámbulas con la rabia y la pendencia.

martes, 16 de junio de 2015

Cuéntame...

Cuéntame. ¿Fue ingrata la singladura? En tus párpados está el desmoronamiento de la verdad. Tu boca declara la acidez de muchos años. Secas están tus manos. La paz con que comenzaste tu viaje parece ahora una paz muerta. Hay un umbral que está esperando que lo traspases, y lloras. ¿Qué es lo que te detiene si has sufrido tanto? ¿No lo sabré nunca, nadie lo sabrá nunca? La irracionalidad con que la vida se aferra a este sol de siempre jamás ha parado de tendernos las manos que nos ayudan a ponernos de nuevo en pie. Pero tú estás llorando. Pero estás sintiendo un llanto que te empuja a seguir. Yo no sé qué pena te habrá alejado tanto del punto de partida. No ha de tragarse el vientre de la tierra lo que con tanto amor fue puesto en una senda. Pero, tú, cuéntame si no sabes que estás dando gloria a la vida.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Este poema tendido...

Este poema tendido, la finísima herida en la mano que sobre ella he recorrido casi nadando, que no sé si es un roce del cuchillo o una caricia que se dobla por la silueta. Que viene avanzando por la muerte o por la vida. ¿Es la quiebra del amor? Si recoge en su camino el recuerdo, ¿es la quiebra de la vida? Y si lo vierto en el suelo, ¿es la muerte que se reanuda día a día? No quiero pensar en nada. Dormir, dormir, quisiera dormir. Este es el único muro que podemos interponer a todo lo rechazable. Lamento pedir tan poco pero es más viejo el soñar que la dura carne o la brusca vivencia y el aprendizaje de hallarse perdurando. Exigiéndose daño. Olvido.

miércoles, 29 de abril de 2015

Cárcel donde pervive el amor...

Cárcel donde pervive el amor junto a la humedad. El ave rota duerme aquí, trama que la lluvia moje y cure sus alas. Cárcel de la constancia del agua. Peces vienen a respirar en el oxígeno del agua de mi cárcel. Peces hermanos de un agónico sueño, y no escapan. Cárcel, porque aquí el sueño es como una danza de la lluvia. Aquí se pide durante el día un poco de azul arriba, y una bóveda sembrada de estrellas donde mirar alejado se pide durante la noche. Aquí se viene a morir con la paz conclusa. Aquí no hay nada más que la lluvia constante soñando el sueño de siempre, rebotando en el suelo. Yo no sé qué sueño tendrá la lluvia que todos nos quedamos aquí para siempre.

domingo, 12 de abril de 2015

Qué blando voy caminando...

Qué blando voy caminando. Y qué estrella designada inhala mi amarrada alegría. Establecido un cielo para los pobres y un cielo con los costosos añiles de mis mañanas y calenturas, río, a veces, porque mi alma va como disparo. Ahora que pienso en toda la energía de amarte, no sé… Es frío salir al encuentro, es frío agachar la cabeza, sumirla en el corazón escondido del pecho que cruza a tu costado. Es muy frío marcharse. Como doble luna que esparce sobre la Tierra tinieblas ambarinas en oriente y en occidente, pudieran ser los recuerdos que con mis propias manos he asfixiado. Así es nuestro muerto azul, también amarillo y rojo. Macabro.

viernes, 3 de abril de 2015

Traigo mojadas de un misterio...

Traigo mojadas de un misterio las cuencas que he formado con mis manos. Para beber de ellas, si lo precisas, debes yacer en una penumbra como dentellada que va en el aire hacia mis dedos. La riqueza no debe importarte, si la oscuridad envuelve tu figura de río que nace desde tu pecho. ¡Oír el fluido de la carne como vuelo! La riqueza es el misterio que no comprendemos porque nos llama. Así es mi voz adentro de mis manos. Traen la esperanza que vuelcan, y nada más. Tan sencillas partieron con la ilusión de que tú las bebieras, que esperarían una primavera insólita que, ya sin los cantos de las avecillas y las mustias flores desparramadas, nadie, por segunda vez, hubiera flanqueado las tapias de su jardín.

domingo, 29 de marzo de 2015

Escucha el rumor de una mente...

Escucha el rumor de una mente. Oyes el silencio atravesado por el sonido de un roce. Es la alegría que se levanta o la tristeza. Oirás interminables campos de trigo rozados por la noche del amor bueno. Tú puedes oírlo. Pero estás solo. Pero estás cantando en una inmensidad de abandonos. Por tu vida pasan jinetes en corceles blancos blandiendo las espadas con las que laceran tu piel. Y ese hipnótico reflejo de tu sangre esparciéndose debajo de tus pies es cuanto respiras. Y no respiras otra cosa que los sentimentales ojos del espejo que te cuentan de leyendas de otros tiempos. Estás como bajando hasta las orillas de un mar. El mar de los capitanes que ya no despertarán de debajo de las aguas, guardianes de un sueño, de una patria, de un cerebro.

domingo, 22 de marzo de 2015

Canción...

Canción que declara no sé qué extravío de la mirada en el cielo. Y se olvida uno de sí mismo y por qué puerta del laberinto entró. Llorar, llorar esta atardecida cual si fuese toda nuestra existencia. La lluvia crecerá y habrá un frescor en el rostro. Pero no vendrá muerta la muerte. Terrible vendrá. Llorar, llorar todos los prestatarios de la vida pues es impagable el precio que supone encontrarnos. Viajeros con los que tropecé mientras el tren respiraba vapor. ¡Dios mío, jamás creí que fuera esto! Tanto caudal de vida he ofrecido a mis hermanos que encontraréis mis bolsillos vacíos. Llorar, llorar porque hemos sido vendidos a una tragedia de la que no formábamos parte. Porque pasará un ave negra junto a nosotros en el lecho de morir.

martes, 10 de marzo de 2015

Te debo algo...

Te debo algo, no sé qué. Las palabras han partido camino del infinito, pero sé que te debo algo. Déjame intentar esclarecer y agradecértelo. No voy a correr riesgos. Te lo diré con un grito o con un aullido. Mi tesoro es valioso y fuiste Tú quien lo imaginó adentro en mis entrañas. Todos los días nacen hombres nuevos y encierran su tesoro en una caja fuerte. A mí me han robado la maravilla en un negligente olvido. Todas las cosas que vi recorriendo el mundo son superfluas para medir el tamaño de mi tesoro insoluble. Te lo diré con un aullido, Padre Eterno, ahora que todos los vocablos parece que han muerto y sólo un lobo puede hablar por mí. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

Huir...

Huir preso del horizonte imantado. No habrá paz del corazón, sólo rabia hasta consumar la distancia. Un frescor en la frente pensativa que traerá el levante, y, con los pies descalzos, será el camino un trueque entre la vida y todas las claridades. No llegarás mientras te esperen. No sabrás comprender, pero harás del camino tu mejor rosa cultivada. ¡Adiós, adiós…! y abarcar con la boca el eco de la membrana de la inteligencia. No entender: (quien sabe del camino lo imprescindible esta huyendo). Atrás quedará llorando el sexo intacto, y una profunda tristeza por la marcha que irá desangrándose como la estela de un cometa. Entonces encontrarás las sonrisas que amaban de verdad la vida.

martes, 24 de febrero de 2015

Yo quiero partir a un horizonte...

Yo quiero partir a un horizonte lejos de mi esperanza. Y también quiero escuchar muy cerca mi pecho que la escolta. Sucede que quiero estar triste de pájaros y de adioses que van hacia el sur, y también quiero mi casa habitada por gorjeos en todas las mañanas de invierno. Es difícil estar solo en una primavera bulliciosa de cantos. Es difícil no pensar en el gusano que orada el corazón remoto de un hombre. Y es que a veces parece triste estar alegre, así como vivir con perplejidades que no puede romper el sentido común. Estoy llorando lágrimas marchitas. Estoy clamando a Dios que me haga de nuevo. Todas las calles solitarias son iguales de tristes. Y no hay enfermedad. Sólo un cansancio que no cabe en mi corazón jadeante.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Mi ángel...

Mi ángel gira bajo la lluvia. Fuera de sí y empapado, mi ángel se tiende en el barro. Maculado, el pobre se cree tan impuro como un ángel malo. Mi ángel es algo holgazán cuando llueve y me deja desatendido. Quisiera, yo, prenderlo y atarlo, pero él sólo es niebla y luz para su albedrío. El tercer pecado que cometa en este día tan mágico de lluvia protestaré a los cielos. Digo yo que tendrá su sanción.

jueves, 12 de febrero de 2015

Mírame alto...

Mírame alto en mi gloria de vivir. Mírame alto también cuando las vaguedades quieran velarme este goce y me expongan a la intemperie de la muerte. El sol está brillando, el sol es una madre. Porque ella busca la equidad entre todos sus hijos, pierdo mi mejor tiempo escribiendo poesías. No, no me granjearé la luz escribiendo. ¡La muerte (lo otro que el sol) siempre cercana, siempre concurrente en todos los momentos de la vida! Las madres que equitativamente aman a sus hijos y desdeñan lo fluctuoso, acaso volverán su rostro hacia arriba, al sol que nos deslumbra. A la gloria de vivir también, que es una cosa sola.

domingo, 8 de febrero de 2015

Fue por primavera...

Fue por primavera, cuando estrambóticas flores conquistaban los parques y un tibio sol meditaba en el cielo arrojándonos sus abstracciones. Aquel día supuse que habría algo unánime y bello para mí en el horizonte, donde los delirios de un don Juan trasnochado y senil dirigiera sus pasos, lleno de amaneceres rimbombantes y bulliciosos de objetos como las ciudades en navidad. Tan alegre y obstinadamente me equivoqué del día que mi corazón perfumaba, y a tan temprana hora me puse en camino, que llegué a mi destino cansado de no mirarme el alma, que  no gozó del rocío que la bañaba y de los luceros que se romperían al alba …El cansancio de soñador que opina que nada tiene de valioso un camino que no deja estelas como los caminos que tiene la mar.

lunes, 2 de febrero de 2015

Estoy viviendo...

Estoy viviendo si permito que me canséis el corazón. Poemas que maltratan, poemas que oxigenan, poemas que hienden las cosas. No hay camino que lleve hasta el espíritu agotado que esta manera de sembrar en el viento. Más allá de mi morada, la poesía se tiende en el horizonte ungido. Y aunque sé que todo fue milenariamente rasgado por las espadas, yo he dejado en ella un tramo de mi vida. El velo de mi templo se ha agrietado en dos partes. Ayer o anteayer comenzó la simpleza de vivir acompañado de verbos que profundamente laceraban  la piel. Y sé que muchos vocablos se han deteriorado por un castigo impío. El tiempo se precipita rápidamente. Ayer o anteayer observé mis flores retoñar. Mi alegría no me ha permitido percibir otra cosa que a ellas.

viernes, 2 de enero de 2015

Acaríciame las mejillas...

Acaríciame las mejillas como a una novia, padre sol, demórate en mi rostro cuando me vacíe de credulidades y beba yo de tu secreto renovada la quimera que me instiga. Que en mi fragilidad esté siempre el corazón sencillo que parte el pan cotidianamente. Y hazme alma de tu mirada evidente y haz razonamiento descalzo de mi pobreza. Que confundido ore arrodillado aquí abajo sin despreciarte, yo que siempre había dormido mientras excitabas mi frente y repudiaba tu mensaje extensísimo; padre sol que destapas el secreto de la vida para oscurecernos la sabiduría.