Vengo con sed y con boquetes porque mis perturbaciones son la sed y el
hueco. Vengo a una llanura de pechos y de venas henchidas de leche. Vengo a un
grueso de tropas invencibles para colmar y engullir su mínimo vacío. La sombra
de un árbol ya no me complace, ni las dudas pueden afligirme el pecho. A
rebosar vengo. Yo, manantial. Yo, excelsitud. Esta alegría no ha venido a fracasar.
Esta alegría ya casi está besándome. Por el camino, voy abandonando vísceras
calientes. Hoy comienza mi día equivocado. Y escribo equivocadamente, porque no
se puede escribir de otra forma cuando algo cautivador va a turbarnos y tendernos
sus manos abrumadoras. Y se sale.
martes, 22 de septiembre de 2015
domingo, 13 de septiembre de 2015
Tengo el alma reflejada...
Tengo el alma reflejada en un estanque y le quieren romper el corazón.
Agita su imagen un céfiro que mueve las aguas como una lumbre. Un soplo negro
viene de camino a borrarla, y no sé qué será del alma mía retratada en este
estanque si me voy ahora y no vuelvo nunca. ¿Vendrá a llevársela un ángel o un
pintor la plasmará en un lienzo antes de que se disipe?
…¡Pena de la vida que vamos dejando retratada en los besos de una
pasión que el pasado relega a un calendario de monomanías!
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