martes, 17 de septiembre de 2013

Ahora que son buenas las lágrimas...

Ahora, que son buenas las lágrimas
que viertes, derrama todo tu caudal.
No sabrás, un día, cómo se apagó
tu corazón bárbaro, y querrás llorar,
como niño, en un tiempo venidero,
cuando en tu pecho se estanque el dolor
y el cielo grisáceo alumbre en el lecho
tus ojos secos, y se rompa
la gramática de tu herética oración.
La música de tu arpa no desandará el camino
ilusorio que ha de blanquear tu frente.
¡Dolor que una vez confiaste al amigo!
¡Y esta pena última sin remitente
que clama, a un tiempo, y escupe al cielo!

jueves, 12 de septiembre de 2013

Aire que agita la cabellera...

Aire que agita la cabellera
y huye al prado, abandonando
el contemplado rumor
de hilos diseminándose airados.

Tanta belleza romperá la flor,
y los bosques preguntados
de cuál flechada enamoraste,
y si fue el instante apasionado.

Oh viajero que pasarás solitario
y con tu entrecejo examinando,
¿verás hoy la infinitud a tu lado?

miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿De qué voy a alimentarte, alma mía...

¿De qué voy a alimentarte, alma mía,
si no tengo más que el alba?
Ni los frutos de la tierra
ni los peces del mar puedo.

¡Tan flaca te llevo!

¿De qué voy a alimentarte, alma mía,
si no tengo más que el alba?
¡Abril yace muerto tanto tiempo!...
¿Te alimentaré, por fortuna, de recuerdos?

Aire fresco y color:
¡sólo el alba tengo!