lunes, 28 de marzo de 2016

Llovizna...

Llovizna. Como un nuevo lenguaje del agua, llovizna. Y sé que estabas hace un momento aquí, y ahora estoy solo. Pero ¡no!… ¡Están todos los reflejos tuyos sobre los cristales! Me devuelven los matices que te abandonaron. Estás, pero juguetona y alegre, sobre lentas irisaciones que te invocan. Estás, lees un libro, te alejas de mí. Tuve la carne trémula, ahora oigo el latido delicado que pervivió. Mujer, tú no debes morirte del todo. Porque aquí siempre habrá una primavera que te exhorte y te diga: “¡Levántate!”, y empañados los cristales te persuadan a arrojarte de nuevo a los espejos. Porque sabes que nuestra casa es pobre y triste cuando callan los latidos fantasmales que la poblaron, y pensaron en volver interminablemente a la génesis de nuestros sueños.

jueves, 24 de marzo de 2016

Te ibas claramente...

Te ibas claramente ajena a los rasgos severos que ponía la lluvia lentamente en ti y decoraban el adiós inconmutable. Seguían subrayadas con flores las veredas y atravesabas el ocaso con un “Adiós” desigual a una nube gris o un infierno. Ibas dejando lágrimas y muertos. Ibas montada en una irrealidad de hierbas. Sugerías una canción que embriagaba si volvías la vista y los cabellos. El poema se rompió en el papel y quedó flotando sobre el suelo del ocaso de sangre, templando con la última perfección la lejanía que mis manos de agua no te podían enlazar… Y unas palabras que doraban el suelo de una mística lucha. Lágrimas y muertos. Discúlpame si no hallé otro temblor último que se dilatara hasta donde tú alzabas la mano en adiós, perdida ya a lo lejos.

domingo, 20 de marzo de 2016

Algo quiso derribarme...

Algo quiso derribarme y me dijeron que el viento. Mi hogar alucinado dolía como el disparo de una pistolita de plástico. Mi hogar evocaba porque olía a plástico calentado. Es muy duro morir por el disparo de una pistolita de plástico porque el niño que la empuña ríe dirigiendo sus dientes burlones. Es falso asimismo que se rememoren las pistolitas de plástico de la niñez. Uno cae al suelo y magnetizado se sueña con una muerte miserable. Sugestionado se ablanda el corazón y nuestra tragedia de mentira nos sirve por un momento para llorar por nosotros mismos. Algo quiso derribarme y me dijeron que el viento. Me gustaría ver llorar a alguien por mí, pero no tengo corazón para divergir. Algo quiso derribarme tan potentemente real como una pistola de plástico o el viento inmaduro que sólo odia y derriba.

jueves, 17 de marzo de 2016

Le rozaría las mejillas...

Le rozaría las mejillas. Pondría la huella del descaecimiento en sus mejillas, rondándole incluso los labios, un fragmento de la comisura, como un ciego. Percibiera ella el mundo como un motor imparable que se ha dañado, que cede a ese pulso íntimo de sentirnos dentro de la oscuridad. Sintiera el cuerpo maltrecho, una luna que truena arriba, dolor en los brazos que iban a abrazarme en un impulso irracional, loco. Y no fuera nada más que hemos estado a punto de burlarnos desgarradamente de la buena educación. “¿Qué haces aquí en el mundo conmigo?”, debí preguntarla. Entonces todo se hubiera llenado de misterio alrededor de un círculo no más grande que el de dos cuerpos que no se han abrazado.

jueves, 10 de marzo de 2016

Un claror verde la equivocaba...

Un claror verde la equivocaba. La luna ¿estaba fingiendo?... Un dolor azul la empañaba. La luna ¿estaba soñando?... Cruzaba una nube el vano de la misteriosa ventana. ¿Por qué cantaban las avecillas?... Todo se perdía en espirales infinitas. Madre ¿se le ha aparecido a usted la muerte?... ¡Espera! Aún no soy dueña de mis ojos. ¿Y si no fuera cielo lo que viéramos al mirar al cielo?... Todo está pasando como tragado por los agujeros. ¿No quieres esperar a que alguien venga a esperarte?... Tengo el sueño de todos los hombres juntos. Si me dices adiós mirando la ventana que sueña misteriosamente con la nube, yo no me despediré. ¿Y si la vida se equivoca al mostrarnos toda la belleza?...Elige un camino para que sepas que has elegido bien. O deja que pase esta noche tan rara para que entiendas que nada has elegido. El viento despeina los cabellos de las muchachas buenas mientras la luna fingiendo se echa a soñar. Y no hay nada más que eso. Aprende a abrazar cuando tengas que despedirte porque todo está pasando como tragado por los agujeros.

jueves, 3 de marzo de 2016

Errantes almas...

Errantes almas en llamas acechan al hogar de nubes otoñales. Una música tiene el hogar que las imanta y las deja en medio del jardín flotando en un baile puro y loco. Almas gigantes son porque no se han levantado de su nostálgico romanticismo. Y ahora lo rizan todo de ignición y suicidio, y por debajo de mi vida tengo almas incandescentes que vinculan mi soledad a una inmolación con su retorno a los gélidos torrentes, cuando bajo mis pies y a su lado puedo devorar el frío de la sepulcral trascendencia de la piedra gris. Llorad, llorad, amigas mías. Miserables y terrestres, tan nostálgicas, inmanentes a un legajo que les destruye los papeles balsámicos de la memoria.