domingo, 19 de mayo de 2013

Vientre y voluptuosidad...

Vientre y voluptuosidad púbica
y su rotura. Cuando todo se establecía
sobre la Tierra y nada tenía nombre
de estremecimiento ¿dónde manaría
este peso de mi rayo? ¿Qué hermosura
sangrienta y cuál noche me vulneraría?
Qué solitario está el hombre
borracho de la nieve negra ¡Quién lo diría!
Vértebras confusas por el suelo
sondando lo insondable rodarían.

viernes, 10 de mayo de 2013

La calle mía tendrá otro sabor...

La calle mía tendrá otro sabor,
no será como cuando yo la recorría,
habrá otra flor única en el jardín seco
y otra indumentaria vestirá al vividor.
No entenderán las golondrinas,
al volar raso en mi tejado,
qué exhalación de hombre dejó
tanta soledad adentro del mirador.
Y acaso sobre el mármol polvoriento
ruede una flor evocadora
que exima de lágrimas al último amor.
Y no será ese cielo el cielo mío,
y hará frío en el hogar en penumbra
donde fui poeta y atesoré recuerdos
que valen lo que vale una alucinación,
esa manera en que cultivamos el escondido don
de vivir, y, en buena armonía,
el furibundo ciclón
al que nos empujaron.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Callando va...

Callando va con su sangre escapada
al íntimo calvario.
Se le ha volcado el alma
en este monte cerrado.
Y ahí va el cantor enloquecido,
la camisa con olor ya, y el costado
inclinado a no sé dónde
con osadía y ametrallado.
Ya no hay sombras ¿sabe usted?
Interminables dedos desatados
se hunden en su pecho revestido
por dos mil balazos.
Bala a bala le han extraído
un tesoro inviolado.

lunes, 6 de mayo de 2013

Respiro del día...

Respiro del día la cadencia de la rosa,
imantado por un dios que sopla y golpea
mi frente con relámpagos,
que me habla y olisquea,
que se apiada de tanta luminosidad que sobra,
la que cae por mi espalda y flamea
terribles idilios entre la inteligencia y el día.
Quisiera, mejor, para mí una noche, padre. Dígale
a ese dios que me desposea.
¿Mi alma sin lumbre?... ¡Sin rosas, ya, también clarearía!