He nacido para tres veces morir: la muerte que me mira altísima bajo
las estrellas, la muerte que embriaga en los labios donde se derrama el vino, y
la muerte que desearé porque tenga la paz y llame ofuscación al vivir. No
quiero más muertes para mi corazón necesitado de muertes, ni vida que no
detenga la destrucción de las muertes que no miran altísimas, ni derraman vino
en sus labios, ni tocan la roca que acontece tan real y me excluye del número
de los dudosos.
martes, 22 de julio de 2014
sábado, 12 de julio de 2014
Yo era hermoso...
Yo era hermoso como una piedra en el dolor. Equivocáranse todos los
hombres bajo una andanada de lluvia, giraran aturdidos menoscabada la gracia de
Dios y pudiera yo tenderme levemente ignorando que caí. Ya no soy yo; otro
rostro artificioso precede al rostro amado, ya no hay sendero incendiado hasta
tu casa, oscuras manos tiendes hacia mí. Jardines soleados miran el poniente, y
crece una súbita maleza vespertina, y el beso es asesinado en la cintura de un
horizonte que ya no iluminará el relámpago. Yo era hermoso como una piedra en
el dolor. El estremecimiento que sentí andando hacia ti brillará un tiempo, y
pasará el candor de la tez mojada hundida entre las sábanas. Y este aliento que
me nace en el canto que ahora vuela a tus ojos, dejará una huella que será pisada,
y habrá un río que la arrastre y habrá una consumación de los tiempos que la
borre. Pero yo sé que no lo creeremos nunca y que vagaremos fantasmales por la
Tierra buscando no sé qué boca que tenga el mismo astro.
lunes, 7 de julio de 2014
Este es mi jardín...
Este es mi jardín donde me dejo lastimar por las rosas. Una multitud
de ellas vienen rodando, lejos, hechizando la vereda de una amenaza de morir.
Todas las rosas del mundo llegan a este cementerio maravilloso de suicidas
donde abril sueña como nadie sueña. Amada mía, las rosas que yo he visto usan de
cuchillas que rasgan la piel. ¿Podrías imaginarte algo más bello? Toda mi sangre
y todos los perfumes. Todos mis dedos tocando la muerte, esa muerte mustia que
da en pensar con las cosas breves. Yo tendido ya sin sangre, ellas aguardando
al espíritu de abril para regresar de nuevo.
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