Algo maravilloso está a punto de sucederme. Vendrá cual pájaro a
estrellarse contra mi frente, y herido, yo, se desgranarán planetas arrojados
de mí, rompiendo el secreto de mis músculos voluptuosos rodando por las
constelaciones. El rayo misterioso del mediodía me cubrirá de sangre alta, y
será ensanchado de un galope de caballos de lado a lado donde brille una
lejanía. Estallará el poema en los ojos, tan próximos a la vida de mi cerebro esparcido
que pensará que su enclaustramiento es una bóveda sembrada de luminarias. Los
besos se dilatarán alegres como espadas batiéndose, y entenderán esta primicia
de mi cuerpo entregado a la alma bellísima de mi asesino, corrupto de tanta
vida diseminada y de ferocidades rojamente resbalando.
sábado, 24 de mayo de 2014
martes, 6 de mayo de 2014
Cuando desciende una paloma...
Cuando desciende una paloma, presiento un destino de cuchillos. A lo
lejos, yerran serpientes insomnes, incesantes hacia mí. No corren, no llegan,
pero mi frente se llena de sueños como piedras futuras hiriéndome. No
comprendería nunca por qué la tristeza es el crepúsculo y la dureza del hierro,
mi gloria amurallada. Dulce es el amor que recibe esta fiebre de mi onda
expansiva. La paloma que se ha posado es más que mi brazo extendido y mi mano
que pide una moneda de adioses. La paloma que levanta el vuelo es sólo una
confusión de azules. Cantando, tarareando la canción que me llevará a casa, oigo
no sé qué jardinero quemando la hierba, el ruborizado mal que se exhibe como
una flor bella o la mejilla de mi amante.
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